Masacre en Denver: la casa del joven, un polvorín

Quieren preservar el lugar para saber los motivos de la tragedia.

Redacción

Por Redacción

AP

La búsqueda de dispositivos explosivos en el departamento de James Holmes era muy lenta por temor a que todo vuele por los aires.

AURORA, Colorado, EE.UU. (AP).- Las autoridades comenzaron ayer un intrincado proceso para desarmar trampas de bombas en el apartamento del sospechoso de la matanza en un cine de Denver, Colorado, con la esperanza de ingresar en busca de pistas sin causar una explosión que destruya alguna evidencia clave.

Decenas de policías, incluidos técnicos antibombas y agentes federales, retiraron un cable de detonación y un artefacto explosivo en el apartamento de James Holmes, aunque hay “otros dispositivos’’ en el interior, dijo la sargento de policía Cassidee Carlson.

“Logramos superar la primera amenaza’’, afirmó Carlson. Las trampas tenían el propósito de matar a la primera persona que entrará al apartamento, indicó.

Holmes, de 24 años, fue detenido en la madrugada del viernes afuera de un cine cerca de Denver con armas y municiones de grueso calibre. Fue acusado del artero ataque en que al menos 12 personas murieron y 58 resultaron heridas durante la función de medianoche de la nueva película de Batman, “The Dark Knight Rises’’.

Varios espacios improvisados surgieron en memoria de las víctimas, incluido un marinero estadounidense, un aspirante a locutor deportivo y un hombre que festejaba sus 27 años. El presidente Barack Obama, en su mensaje sabatino por radio, apremió a los estadounidenses a orar “por las víctimas de esta terrible tragedia, por la gente que las conocía y las amaba, por todos aquellos que siguen luchando para recuperarse’’.

Siete de los lesionados seguían en grave estado ayer, algunos con heridas que podrían ser permanentes, dijo un cirujano de traumatología en el centro de recuperación.

La Policía no había ingresado aún a la vivienda de Holmes, ubicada en un tercer piso, por la presencia de trampas de bombas, ante lo cual desalojó varios edificios colindantes.

Un grupo de especialistas entró al apartamento y comenzó a desarmar uno a uno las cables de detonación con la esperanza de que no estallen explosivos que pudieran eliminar evidencia contra el sospechoso o información sobre los móviles.

“No queremos perder valor de evidencia”, dijo Carlson. En la vivienda también deben neutralizarse unos 30 cartuchos y otros 30 artefactos, añadió la sargento Carlson. Se podría necesitar “una detonación controlada u otro mecanismo de activación’’, indicó.

En tanto, la policía cumplió la triste misión de ir de puerta en puerta con una lista de las personas muertas en la peor matanza de los últimos años en Estados Unidos para notificarle a las familias el deceso de sus seres queridos.


AP

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