Una “maldición” a manejar
“En democracia, los intereses contrapuestos se procesan a través de una diversidad de instituciones -tanto formales como informales- que tiene por tarea compatibilizar los intereses sectoriales y de diferentes estamentos sociales con los del bien común y hacerlo del modo tal que resulte funcional para el desempeño de la economía. Si la resolución de los conflictos insume una parte excesiva de las energías de la sociedad, éstas se restan al esfuerzo productivo y así, a largo plazo el conflicto se convierte en un peso muerto para el desarrollo. ***** “La sociedad argentina ha estado actuando, en cierta medida, como si el objetivo fuera utilizar los medios de la democracia para apoyar reclamos particulares y tratar de establecer derechos sobre una posición mayor de los nuevos recursos y no como una sociedad que concibe la vida en democracia como una oportunidad para organizar la acción colectiva en pos de metas comunes, donde los intereses específicos se procesan y armonizan sobre la base de normas legales y culturales que priorizan la cooperación a través de la coordinación y la construcción de confianza mutua. Estos hechos sugieren que la Argentina podría estar mostrando síntomas de una enfermedad social que los economistas denominan “maldición de los recursos naturales” y que suele aquejar a los países que cuentan con recursos naturales abundantes e instituciones débiles, poco eficientes para encaminar las demandas de cada sector sin destruir las bases para el desarrollo. Contraer la “maldición de los recursos”, no obstante, no es una condena. La mejor demostración es el hecho de que haya países ricos en recursos naturales que no experimentan la intensidad de los conflictos que nos aquejan y que lograron desarrollarse en un marco de equidad, como los casos de Noruega, Canadá o Australia”. (José María Fanelli en “La Argentina y el desarrollo económico en el siglo XXI”, Siglo XXI, págs. 20/21). El autor es doctor en Economía por la UBA, especializado en macroeconomía, finanzas y problemas de crecimiento. Es profesor de macroeconomía en la UBA, donde fue director de la carrera de Economía, y en la Universidad de San Andrés. Recibió el Premio Konex en materia de desarrollo económico. Entre sus obras figura “Estrategias para la reconstrucción monetaria y financiera de la Argentina”.
“En democracia, los intereses contrapuestos se procesan a través de una diversidad de instituciones -tanto formales como informales- que tiene por tarea compatibilizar los intereses sectoriales y de diferentes estamentos sociales con los del bien común y hacerlo del modo tal que resulte funcional para el desempeño de la economía. Si la resolución de los conflictos insume una parte excesiva de las energías de la sociedad, éstas se restan al esfuerzo productivo y así, a largo plazo el conflicto se convierte en un peso muerto para el desarrollo. ***** “La sociedad argentina ha estado actuando, en cierta medida, como si el objetivo fuera utilizar los medios de la democracia para apoyar reclamos particulares y tratar de establecer derechos sobre una posición mayor de los nuevos recursos y no como una sociedad que concibe la vida en democracia como una oportunidad para organizar la acción colectiva en pos de metas comunes, donde los intereses específicos se procesan y armonizan sobre la base de normas legales y culturales que priorizan la cooperación a través de la coordinación y la construcción de confianza mutua. Estos hechos sugieren que la Argentina podría estar mostrando síntomas de una enfermedad social que los economistas denominan “maldición de los recursos naturales” y que suele aquejar a los países que cuentan con recursos naturales abundantes e instituciones débiles, poco eficientes para encaminar las demandas de cada sector sin destruir las bases para el desarrollo. Contraer la “maldición de los recursos”, no obstante, no es una condena. La mejor demostración es el hecho de que haya países ricos en recursos naturales que no experimentan la intensidad de los conflictos que nos aquejan y que lograron desarrollarse en un marco de equidad, como los casos de Noruega, Canadá o Australia”. (José María Fanelli en “La Argentina y el desarrollo económico en el siglo XXI”, Siglo XXI, págs. 20/21). El autor es doctor en Economía por la UBA, especializado en macroeconomía, finanzas y problemas de crecimiento. Es profesor de macroeconomía en la UBA, donde fue director de la carrera de Economía, y en la Universidad de San Andrés. Recibió el Premio Konex en materia de desarrollo económico. Entre sus obras figura “Estrategias para la reconstrucción monetaria y financiera de la Argentina”.
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