Una clínica para acumular “horas de vuelo”
La dictará Pablo Seijo, del Centro Cultural R. Rojas.
paula gingins pgingins@rionegro.com.ar
Se formó con Ricardo Bartís, Norman Briski, Pompeyo Audivert, Augusto Fernández, Alejandro Tantanián y Mauricio Kartún, entre otros. Es actor, director y docente del C. C.. Rojas. Interpreta “Agamenón. Volví del supermercado y le di una paliza a mi hijo” (de Rodrigo García, con dirección de Emilio García Wehbi). Seijo dirige “Todo verde” (unipersonal que interpreta María Inés Sancerni, con textos de Santiago Loza). Integra el grupo Patrón Vázquez, de Rafael Spregelburd. Hizo una participación en el film “Un cuento chino” (Sebastián Borensztein) y protagonizó “Ártico” (Santiago Loza). En un intercambio “digital” con “Río Negro”, Pablo Seijo adelanta algo de la clínica que dictará para estudiantes avanzados, actores y actrices en el Instituto Universitario Patagónico de Artes (IUPA). Es que como parte del convenio cultural y de cooperación El Rojas en Roca, que firmaron autoridades del IUPA y el Centro Cultural Ricardo Rojas” (UBA), esto sucederá mañana, el miércoles y jueves, para dar continuidad a las actividades previstas en ese convenio . –¿En qué consiste la clínica que dictarás en Roca? –La clínica propone un espacio de reflexión y deconstrucción de la actuación; un marco donde los participantes traen su propia experiencia y la intercambian, con el objetivo de enriquecerla y desplegar potencialidades latentes en cada uno. La actuación sucede al menos, en tres planos simultáneos: el físico, el intelectual y el emocional. El actor debe entrenarse para trabajar sobre esa multiplicidad. El entrenamiento trabaja extendiendo el arco expresivo y el campo asociativo del actor. También plantea un pasaje del entrenamiento a la improvisación. La improvisación es el campo de prueba donde se indaga la poética y el lenguaje de la escena y, es ahí, donde el actor despliega toda su potencia creativa. –¿Es transferible la experiencia del actor? –En cierta forma, es transferible en forma de pasión o, por lo menos, esa es mi experiencia: “actuación por contagio” o “contagio de pasión”. Creo que eso fue determinante para mí. De todas formas, la acumulación de lo que se llama “horas de vuelo”, es de un valor inestimable para aprender actuación. Es en la propia experiencia donde uno va construyendo su “ser actor”. Los talleres, seminarios o clínicas son valiosos, especialmente es ese aspecto. –Para el trabajo del actor, ¿es diferente “la interpretación” en cada disciplina? Me refiero al teatro o al cine. –Son disciplinas muy diferentes. Se ha dicho mucho que los tiempos son distintos y es verdad pero, sobre todo, el actor está colocado en un foco diferente –salvo excepciones, claro está–. Yo tengo mucha afinidad con el teatro, con la escena, con ciertos modos de producción donde el actor es el centro, donde su humanidad y su poética son lo determinante y el teatro es de los últimos refugios para eso. –¿Cómo resultó tu experiencia en los trabajos que hiciste? –Esto es más difícil. Lo que puedo decir es que, en mi propio recorrido, en el encuentro con diferentes directores, autores y actores, me fui encontrando y construyendo como actor. Estos últimos años trabajé con gente muy importante para mí, gente muy valiosa para el teatro, compañeros a los que les estoy muy agradecido. –¿Disfrutás del rol de director? ¿Y de la docencia? –Hacía mucho que no dirigía y me di cuenta de cómo extrañaba, de cómo necesitaba volver. El rol de director y de docente tiene muchos puntos en común. Se alimentan mutuamente.
“Actuación por contagio” o “contagio de pasión”. Eso propone el actor que dictará desde mañana un seminario en Roca.
paula gingins pgingins@rionegro.com.ar
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