“Para ver las cosas de otro modo”

Redacción

Por Redacción

“Nuestro lugar es Villa Regina y nuestro espacio de acción es el mundo. No tiene sentido salir de viaje si no hay dónde volver. Nosotros nos sentimos muy respaldados en la sala, en las tareas permanentes, en la inserción comunitaria. En la cena para festejar los veinticinco años, van a estar muchas instituciones del pueblo que siempre nos han apoyado, comerciantes, productores, el espectador que aporta el pago de su entrada. No es necesario vivir en una ciudad de un millón de habitantes para desarrollarse teatralmente. Es un concepto equivocado decir que en pueblos pequeños no puede haber una sala de teatro Ya demostramos que sí se puede. Ahora somos catorce asociados, no todos vivimos de la actividad, pero la utopía es esa. Siempre vamos a pelear porque todos puedan retirar un dinero digno para vivir. “ “En un cuarto de siglo como el que transitó el país, aprendimos a subsistir con todo. Por ejemplo, a partir de la llegada del Instituto Nacional del Teatro, nos consolidamos más. Porque antes éramos totalmente independientes y ahora, sin dejar de serlo, recibimos pequeños aportes para mantenimiento de la sala, producción de obras, para una gira, que colaboran en nuestro desarrollo. Argentina da muchas posibilidades al que trabaja bien”, dice Tatalo. Por la Cooperativa han pasado unos cuarenta asociados, hoy somos catorce, de los cuales seis, ocho, somos socios fundadores… El desafío es que se integre gente joven que nos desplace con trabajo, con ideas innovadoras. Porque cierto es también que las instituciones que se basan mucho en la pasión, duran poco en este país. Somos una empresa de economía social que sin cierta rentabilidad en el trabajo, no puede subsistir. Para que la Cooperativa perdure en el tiempo, los números deben estar equilibrados. No es cuestión de tener muy buenos productos artísticos y económicamente andar mal; tampoco estar muy bien organizados con malas producciones… Se necesita un equilibrio natural que creemos haber logrado. Nuestro mayor mérito es la permanencia y la obstinación de ser consecuentes con la idea que nos vio nacer. El desafío es no bajar las banderas y seguir generando con el teatro que la gente se entretenga y haya una pequeña modificación en quien ve una obra, salga de la sala discutiendo, pensando, que sea un motor para que vea las cosas de otro modo. Muchas veces dije que después de mis hijos y mi mujer, lo más importante que colaboré a construir en la vida ha sido esta Cooperativa”.


“Nuestro lugar es Villa Regina y nuestro espacio de acción es el mundo. No tiene sentido salir de viaje si no hay dónde volver. Nosotros nos sentimos muy respaldados en la sala, en las tareas permanentes, en la inserción comunitaria. En la cena para festejar los veinticinco años, van a estar muchas instituciones del pueblo que siempre nos han apoyado, comerciantes, productores, el espectador que aporta el pago de su entrada. No es necesario vivir en una ciudad de un millón de habitantes para desarrollarse teatralmente. Es un concepto equivocado decir que en pueblos pequeños no puede haber una sala de teatro Ya demostramos que sí se puede. Ahora somos catorce asociados, no todos vivimos de la actividad, pero la utopía es esa. Siempre vamos a pelear porque todos puedan retirar un dinero digno para vivir. “ “En un cuarto de siglo como el que transitó el país, aprendimos a subsistir con todo. Por ejemplo, a partir de la llegada del Instituto Nacional del Teatro, nos consolidamos más. Porque antes éramos totalmente independientes y ahora, sin dejar de serlo, recibimos pequeños aportes para mantenimiento de la sala, producción de obras, para una gira, que colaboran en nuestro desarrollo. Argentina da muchas posibilidades al que trabaja bien”, dice Tatalo. Por la Cooperativa han pasado unos cuarenta asociados, hoy somos catorce, de los cuales seis, ocho, somos socios fundadores… El desafío es que se integre gente joven que nos desplace con trabajo, con ideas innovadoras. Porque cierto es también que las instituciones que se basan mucho en la pasión, duran poco en este país. Somos una empresa de economía social que sin cierta rentabilidad en el trabajo, no puede subsistir. Para que la Cooperativa perdure en el tiempo, los números deben estar equilibrados. No es cuestión de tener muy buenos productos artísticos y económicamente andar mal; tampoco estar muy bien organizados con malas producciones… Se necesita un equilibrio natural que creemos haber logrado. Nuestro mayor mérito es la permanencia y la obstinación de ser consecuentes con la idea que nos vio nacer. El desafío es no bajar las banderas y seguir generando con el teatro que la gente se entretenga y haya una pequeña modificación en quien ve una obra, salga de la sala discutiendo, pensando, que sea un motor para que vea las cosas de otro modo. Muchas veces dije que después de mis hijos y mi mujer, lo más importante que colaboré a construir en la vida ha sido esta Cooperativa”.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora