“Creen salvar a la patria pero no salvan nada”
El historiador demuestra cómo el nacionalismo argentino surgido en la década del 20 jamás pudo lograr su anhelo de modificar el sistema político, social y económico creado por el roquismo.
entrevista: Luís Beraza, historiador, autor de “Nacionalistas”
carlos torengo
carlostorrengo@hotmail.com
Cuál es la razón por la cual el nacionalismo argentino que se forja en las décadas del 20 y 30 y se proyecta luego, sigue atrapando a la investigación de la historia?
–Yo lo abordo en términos políticos. Desde ese encuadre fue una fuerza muy importante en una coyuntura dada: la crisis del modelo político se nutría del liberalismo…
–¿Crisis de la visión eurocéntrica con la que era pensado el país?
–No. Porque la visión eurocéntrica nunca tuvo un pensamiento alternativo en el país. O sea, no puede cambiar aquello que no tuvo otra propuesta. Pero una cuestión muy distinta es reflexionar el nacionalismo argentino como planteo alternativo a la crisis que comienza a jaquear el sistema capitalista a finales de los 20 y se prolonga más allá de esta fecha. En ese marco, nuestro nacionalismo no es un accidente en el plano de las ideas, de la lucha política. Es una consecuencia… una alternativa que también se corporiza en Brasil, Chile y lo ya conocido: Alemania, Italia… Aquí y allá emerge la convicción de la necesidad de aplicar la solución autoritaria, el “orden” (ver recuadro). De todas maneras no hay que creer que el nacionalismo nace en las décadas del 20 y 30…
–¿Se refiere a ciertas ideas que enfrentan el proyecto de la Generación del 80?
–Por lo menos a iniciativas concretas funcionales a la organización del Estado que lleva adelante Julio Roca, esa generación. Un caso: el intenso debate que se da por la ley 1420 de Educación. Ahí ya se insinúa mucho de lo que ya en el siglo XX fue una textura importante en el nacionalismo. La nación católica, por ejemplo… no es una idea plena a ese momento. Lo fue sí en la década de 1930 como manifestación de la sujeción al tradicionalismo con que llega el nuevo nacionalismo, que por lo demás es hispanista… Acreditan a España y la conquista un “sentido misional” determinante, excluyente en nuestra formación como país y al que hay que mantener vivo, vigente… eso alientan intelectuales como Ricardo Rojas, Manuel Gálvez, Carlos Ibarguren…
–La canadiense Sandra McGee Deutsch dice que el nacionalismo argentino es, desde lo político y ejercicio de poder, una suma de frustraciones. Se ilusiona con Uriburu, pero llega Justo al que termina acusando de colonialista. Llega Perón y según usted les genera sensaciones ambiguas. Llega Onganía, lo ven como un Franco, pero se va por canaleta sucia de la historia. ¿Cuál es su opinión?
–No veo el nacionalismo como un único espacio coherente, cohesionado en el país. El nacionalismo en Argentina son muchos planos simultáneos. Los hay fascistas, lo hay conservadores pero no fascistas; antisemitas ultras, menos antisemitas y no antisemitas. Lo que en general les ha sucedido de cara a ser poder político es que se entusiasmaban con este o aquel proceso, pero a poco andar ese proceso la correlación de fuerza comenzaba a jugarles en contra.
–¿Por qué?
–Porque, por ejemplo, los sectores dominantes, las elites podían, por caso, estar en desacuerdo con Hipólito Yrigoyen y podían incluso derrocarlo, pero jamás quisieron cambiar con el modelo político, social y económico en los 80… Esta ecuación es válida para explicar, al menos en parte, lo que usted llama el fracaso de los nacionalistas.
–Su libro está generando reacciones muy duras, al menos desde algunos planos del nacionalismo, del peronismo. ¿Qué reflexión le generan esas críticas?
–Y está bien que cuestionen, así es el juego de las ideas… hace a ellas que sean debatidas. Aunque lamentablemente toda la actividad intelectual que conlleva ese trámite, bueno… tiene poco o nada que ver con el país. Por otra parte, hoy Tinelli influye más que todo lo que uno pueda hacer a favor de conocer nuestra historia… de dar clase de historia. Los mismos intelectuales se desvalorizan siendo en muchos casos amanuenses del poder, dedicándose a justificar al poder o a atacar al poder… Todos los días lo vemos por televisión. Pero ninguno de ellos, sólo honradas excepciones, la ayuda a pensar a la gente, reflexionando sobre la realidad, pero tomando distancia para argumentar con solidez. Unos y otros se asumen desde el tener la verdad excluyente. Así los cortesanos del poder y así los otros cortesanos del otro poder. Cristina, mujer maravilla y Cristina, bruja de Macbet… Pero en relación con las críticas a mi libro anda dando vueltas un mamotreto que circula bajo el título de “Luis Beraza o la banalización del nacionalismo?… Los nacionalistas están enojados porque al asumirse siempre como los “salvadores de la patria”, bueno… tienen que enojarse con alguien que sostiene que “nunca salvaron nada”… Pero en materia de enojos conmigo pero no por mis opiniones sobre el nacionalismo, también lo está Aníbal Fernández. En un libro que acaba de publicar me sitúa en un listado de bibliografía en términos de enemigo de no sé de qué… Me descalifica sin más… en fin…
entrevista: Luís Beraza, historiador, autor de “Nacionalistas”
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