Una salida alejada

La intermediación nacional forzará un trato mínimo.

Redacción

Por Redacción

ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar

El oficialismo está en un dilema. Sin salida inmediata, pero obligado a un mínimo consenso de gobernabilidad y supervivencia. Hay que convenir que la esencia de todo entendimiento requiere aceptar un tributo de concesión y razón al adversario. ¿El gobernador Weretilneck y el senador Pichetto están preparados para esa ofrenda? No. Y será difícil que lo estén cuando evitan hasta compartir ámbitos institucionales. El desborde fue mayúsculo y no será posible su encauce. A una insinuación de arrimo le sigue una confrontación mayor. El campo está minado. Weretilneck ignora las demandas y la interlocución requerida por sus excompañeros. Claro que Pichetto está lanzado a un proceso proselitista en contra de su gobierno y, para eso, no ahorra calificativos, seguido por sus legisladores, con críticos pedidos de informes. Después del asalto ajeno, el gobernador nada proveerá para favorecer a un diálogo. Actúa por enfado personal y conveniencia política. Parecidas emociones invaden al senador, aunque ha optado por otras formas. Evade cualquier trato y, por eso, no asistió ayer al acto del aniversario roquense, presidido por el mandatario provincial, aunque sí estuvo en Roca y se reunió con el intendente Martín Soria. A esta altura de la disgregación del Frente para la Victoria, sólo serviría un plan presidencial. Esa posibilidad habría sido evaluada entre Pichetto y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. El gobierno kirchnerista se resiste a intervenir pero, más temprano que tarde, asumirá esa mediación. Weretilneck está dispuesto a “vivir con lo propio”. Minimiza cualquier incidencia nacional en Río Negro pero, llamativamente, realza su asistencia y aprovecha cada invitación K. Volverá mañana a Buenos Aires para concurrir a Tecnópolis al acto de la industria. Hay que reparar lazos. Supo esta semana que esos despachos ya no se abren tan fácilmente. El senador los abrió y hoy se encarga de cerrarlos. Aquél fue sigiloso en el reciente recorrido nacional para no aparecer con desaires. Calló sobre una charla ocasional con el ministro Norberto Yauhar y una frustrada reunión con el mandamás de la AFIP, Ricardo Echegaray. Silenció un concretado contacto con Carlos Zannini, fiel intérprete del pensamiento de la presidenta. El secretario reiteró la disyuntiva central: garantizar el proceso institucional y respetar el proceder del senador. Abal Medina repitió el miércoles algo parecido a Pichetto. Su reacción se limitó a promover el “diálogo” a partir de la difusión de un cable de Télam. Poco para el jefe del PJ rionegrino, más insignificante fue el gesto retributivo a su labor en el Senado. Tampoco lo favoreció su relato financiero en Nación que se depreció cuando la presidenta pidió opinión de Abal Medina y del ministro Hernán Lorenzino. El titular de Economía relativizó el desorden rionegrino y transmitió que sus números –por ahora– están mejor que varias provincias. Pero –como todos– vaciló respecto de si esta estabilidad podrá sostenerse en los próximos meses. ¿Weretilneck podrá hacer que Río Negro “viva con lo suyo”? Difícil. Para ello, el esfuerzo estatal deberá concentrarse en el pago de salarios y minimizar, más aún, compromisos de obras públicas y equipamientos. Esas concreciones seguirán asentadas en la voluntad y los recursos de Nación. Ahora, más alejadas. La colaboración nacional –alentada por Pichetto– es inocultable. En transferencias corrientes –que se concentran en ATN– Río Negro recibió en el primer semestre algo más de 210 millones. No llegó a los 45 millones en igual período del año pasado durante la gestión Saiz. Hay osadía del gobierno de Weretilneck en relegar el trajinar de Pichetto en la Nación. Ese intento queda devaluado con la vivencia provincial. Dos días antes del divisorio Consejo del PJ, el secretario de Seguridad, Miguel Bermejo, se prestó a una rara escenografía cuando firmó un convenio con el ministro Julio Alak y el senador. Fue un convenio de asistencia con el Servicio Penitenciario para derivar detenidos a las cárceles federales. Bermejo bien se lo explicó a Weretilneck: Alak sólo firma si tiene el aval de Pichetto. Así se hizo. La reciente arremetida partidaria fue insuficiente y el senador quedó acotado a su incidencia en la cúpula kirchnerista. Su marca se ha mostrado más débil, pero tampoco es tan escasa como se vocifera en el albertismo. Aun esa teoría, hay perplejidad del proceso de coacción. También existen fantasías. Trascendió un pedido de auditoría para los fondos del IPPV pero ese trámite responde a un habitual procedimiento, reconocen los técnicos del Instituto. Además, la Nación ratificó esta semana convenios por 105 millones por más de medio millar de viviendas. Nada hay. Weretilneck detecta señales de un retraimiento nacional tanto como los jefes comunales de Pichetto localizan el riesgo local. El barilochense Omar Goye recorrió despachos en Viedma y sólo escuchó rechazos frente a sus intentos por mejorar las alicaídas finanzas y el sanantoniense Javier Iud recibió una cruda advertencia por su indebida deuda con Rentas por la retención de Ingresos Brutos. El gobernador avanzará en la reformulación gubernamental. Esta semana comenzará a resolver la nueva vida de su gobierno. Aparecen problemas con las uniones programadas. La Cámpora no se expondrá, no aceptará cargos, frente a la vaga alineación presidencial, mientras que otros adherentes presentan aprietos en la obtención de válidos funcionarios, como el Movimiento Evita para la conducción de Producción. La elección del intendente reginense Luis Albrieu para Obras Públicas se complicó cuando se expuso el resquebrajamiento político-institucional municipal. El presidente del Concejo Deliberante, Eduardo Cailly, se instaló en la oposición al reprobar el lugar asumido por Albrieu al lado de Weretilneck. El forcejeo provincial se propagó a las localidades y se instaló rememorando la peor historia de las maniobras internas del justicialismo. Piensa Weretilneck en un sistema distinto de gobierno, incluso con reformas de la ley de la estructura. Carteras, como Turismo, volverán a secretarías, igual que otras confeccionadas a medida de los funcionarios. Dicen que el gobernador confecciona una nómina que detalle el patrocinio político de cada nombramiento. El pánico se generalizó y los funcionarios salieron, llamativamente, a respaldar al gobernador con la creación de la agrupación “25 de Setiembre”. Tan insólita como tardía, se malogró en la misma jornada de su alumbramiento. La penetración del recambio tiene dos vertientes. Un bosquejo político reduce la renovación a la mínima expresión –Obras Públicas, Producción, Secretaría General y poco más– mientras que otro croquis técnico propone una revisión “a fondo” del equipo. Weretilneck resolverá su diseño esta semana con su entorno, centrado en los legisladores fieles. El proceso del Estado rionegrino seguirá siendo azaroso mientras siga vinculado con los duelos personales. Weretilneck ratifica su inminente autonomía de la conducción del PJ y Pichetto contrapone otro desafío partidario: la convocatoria al Congreso justicialista. El oficialismo deberá templarse y ocuparse del gobierno provincial porque no basta con el ímpetu de Weretilneck. La gestión continúa sumergida en pobres trifulcas y con un futuro impreciso.


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