El gran regreso a la Tierra Media
Hoy se estrena en Nueva Zelanda la primera parte de la esperada trilogía “El Hobbit”, dirigida por Peter Jackson y filmada en Wellington, un nuevo imperio cinematográfico.
Llega una caja llena de sushi. Trabajadores vestidos con camisetas de neopreno o descalzos pasan ajetreados con delgadas laptops. Una intensidad animada llena las que una vez fueron destartaladas bodegas donde el estudio de efectos visuales de Peter Jackson se apresura a terminar la primera parte de la trilogía de “El Hobbit ”, que a la Argentina llegará el 13 de diciembre.
El delirante ritmo en el estudio Weta Digital, cerca de Wellington, capital de Nueva Zelanda, durará hasta hoy, cuando los actores caminen por la alfombra roja en el estreno mundial. Pero después de que “El Hobbit: un viaje inesperado’’ llegue a los cines, hay más trabajo por hacer.
Weta Digital es la pieza central de un imperio cinematográfico que Jackson y cercanos colaboradores han construido en su natal Nueva Zelanda, cumpliendo su sueño de llevar una rebanada de Hollywood a Wellington. Es un taller que cuenta con todo para hacer películas importantes, no sólo para él, sino para otros éxitos como “Avatar’’ y “Los vengadores’’, y para producciones que se espera sean también hitos taquilleros, como “Man of Steel’’, que se estrena en 2013.
Con el tiempo, Jackson se volvió reconocido aquí, e incluso recibió un título de caballero. Su modesto comportamiento y desaliñada apariencia apelan claramente a los valores distintivamente neozelandeses; sin embargo, su modestia no opaca su influencia. También ha atraído críticas en este recorrido.
El equipo de 150 personas que trabajó en los efectos especiales de la trilogía de “El Señor de los Anillos” hace una década ahora es de 1.100. Sin embargo, sólo 5% de los que colaboran en Weta Digital son en realidad empleados, ya que el resto son contratados. Muchos lo aceptan porque el trabajo en el cine es irregular pero paga bien. Pero los sindicatos opinan que los empleados carecen de las garantías laborales que existen casi en cualquier industria.
Jackson, quien no quiso ser entrevistado para esta historia, puso en marcha a Weta en 1993 con sus compañeros de la industria Jamie Selkirk y Richard Taylor. La empresa, nombrada así por un insecto neozelandés de gran tamaño, se dividió después en su brazo digital y en Weta Workshop, donde se fabrican utilería y disfraces.
Adorables homenajes a las manualidades están presentes en los siete edificios de Weta Digital localizados en el suburbio de Miramar. Hay carteles de películas viejas, utilería de esqueletos de dinosaurios y simios, y una pared con impresiones en látex de rostros de actores como Chris O’Donnell y Tom Cruise.
Su enorme centro de datos, con el poder informático de 30.000 laptops, se asemeja a una planta procesadora de leche porque sólo la industria láctea en Nueva Zelanda sabe cómo construir sistemas de enfriamiento a tan enorme escala.
Poco del trabajo de Weta es visible. Los visitantes deben firmar acuerdos de confidencialidad y las áreas de trabajo están restringidas. La empresa es hermética sobre los proyectos por venir y sólo dice que Weta seguirá trabajando sólidamente los dos siguientes años, cuando se estrenarán las secuelas del “Hobbit’’.
Más allá de la creatividad como cineasta, Jackson también ha demostrado ser un hábil empresario. El gobierno calcula que las grandes producciones contribuyen con 560 millones de dólares anuales a la economía de Nueva Zelanda.
Nueva Zelanda ofrece incentivos y rebajas a compañías fílmicas, y contribuirá con unos 100 de los 500 millones de dólares que costará la producción de la trilogía de “El Hobbit’’. Casi todas las películas de gran presupuesto pasan por las compañías de Jackson. “Nueva Zelanda tiene una buena reputación por entregar películas a tiempo y por debajo del presupuesto, y Jackson ha sido espléndido en eso’’, opina John Yeabsley, del Instituto de Investigación Económica neozelandés.
“Uno no puede sobrestimar el hecho de que Peter es una marca’’, dijo Graeme Mason, director ejecutivo de la Comisión de Cine de Nueva Zelanda.
Pese a todo eso, Jackson mantiene una vida similar a la de un hobbit; prefiere una vida hogareña tranquila fuera del trabajo. Al final, dicen muchos, parece que lo motiva lo que le ha interesado desde el inicio: contar grandes historias en la pantalla grande. (AP)
Llega una caja llena de sushi. Trabajadores vestidos con camisetas de neopreno o descalzos pasan ajetreados con delgadas laptops. Una intensidad animada llena las que una vez fueron destartaladas bodegas donde el estudio de efectos visuales de Peter Jackson se apresura a terminar la primera parte de la trilogía de “El Hobbit ”, que a la Argentina llegará el 13 de diciembre.
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