“Sólo un poco de razonabilidad”
Alberdi enseñaba que la democracia se basa en la soberanía del pueblo ejercida por sus representantes, quienes en todo caso deben respetar rigurosamente dos condiciones esenciales: realizar el bien común y actuar justamente. Recaudos que funcionan como límites al poder soberano que el pueblo ha delegado en sus mandatarios al tiempo de votar y por ello se encargaba de advertir: “…el pueblo no es soberano sino de lo justo. El pueblo no es soberano de mi libertad, de mi inteligencia, de mis bienes, de mi persona, que tengo de la mano de Dios; sino que, al contrario, no tiene soberanía sino para impedir que se me prive de mi libertad, de mi inteligencia, de mis bienes, de mi persona. De modo que, cuando el pueblo o sus representantes, en vez de llenar este deber, son ellos los primeros en violarle, el pueblo o sus representantes no son criminales únicamente; son también perjuros y traidores”. (Juan Bautista Alberdi, Obras selectas). Lo expuesto precedentemente viene a cuento en razón de que el gobierno nacional se ha empeñado, a través de una campaña, en restringir y hasta eliminar los derechos a la libertad y los bienes de terceros sin respetar los recaudos mínimos que exige la Constitución Nacional en cada caso, llegando a avasallar a la Justicia, disponiendo de propiedades ajenas con el dictado de un simple decreto, obviando cualquier pronunciamiento de los magistrados –como ha sucedido con Repsol-YPF, el Grupo Clarín, el predio de la Sociedad Rural de Palermo, la amenaza de confiscar el Club Hípico Argentino, entre otros casos similares–. Así, a diferencia del común de los mortales que se somete rigurosamente a la ley, la presidenta se ha colocado delante de la norma y su voluntad sin límites ni restricciones hace y deshace respecto de la libertad, los bienes y la justicia, llegando Hebe de Bonafini –reconocida partidaria del modelo– a amenazar con tomar la sede de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, si ésta no dicta un fallo favorable al gobierno nacional en su larga disputa con el Grupo Clarín. En suma, este comportamiento del Poder Ejecutivo, de su titular y de sus partidarios, que es arbitrario y ajeno al Estado de derecho está generando una situación que puede culminar en un enfrentamiento irreversible, en la división de los argentinos por razones mezquinas que deberían dejar de ser. Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 San Martín de los Andes
Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 San Martín de los Andes
Alberdi enseñaba que la democracia se basa en la soberanía del pueblo ejercida por sus representantes, quienes en todo caso deben respetar rigurosamente dos condiciones esenciales: realizar el bien común y actuar justamente. Recaudos que funcionan como límites al poder soberano que el pueblo ha delegado en sus mandatarios al tiempo de votar y por ello se encargaba de advertir: “...el pueblo no es soberano sino de lo justo. El pueblo no es soberano de mi libertad, de mi inteligencia, de mis bienes, de mi persona, que tengo de la mano de Dios; sino que, al contrario, no tiene soberanía sino para impedir que se me prive de mi libertad, de mi inteligencia, de mis bienes, de mi persona. De modo que, cuando el pueblo o sus representantes, en vez de llenar este deber, son ellos los primeros en violarle, el pueblo o sus representantes no son criminales únicamente; son también perjuros y traidores”. (Juan Bautista Alberdi, Obras selectas). Lo expuesto precedentemente viene a cuento en razón de que el gobierno nacional se ha empeñado, a través de una campaña, en restringir y hasta eliminar los derechos a la libertad y los bienes de terceros sin respetar los recaudos mínimos que exige la Constitución Nacional en cada caso, llegando a avasallar a la Justicia, disponiendo de propiedades ajenas con el dictado de un simple decreto, obviando cualquier pronunciamiento de los magistrados –como ha sucedido con Repsol-YPF, el Grupo Clarín, el predio de la Sociedad Rural de Palermo, la amenaza de confiscar el Club Hípico Argentino, entre otros casos similares–. Así, a diferencia del común de los mortales que se somete rigurosamente a la ley, la presidenta se ha colocado delante de la norma y su voluntad sin límites ni restricciones hace y deshace respecto de la libertad, los bienes y la justicia, llegando Hebe de Bonafini –reconocida partidaria del modelo– a amenazar con tomar la sede de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, si ésta no dicta un fallo favorable al gobierno nacional en su larga disputa con el Grupo Clarín. En suma, este comportamiento del Poder Ejecutivo, de su titular y de sus partidarios, que es arbitrario y ajeno al Estado de derecho está generando una situación que puede culminar en un enfrentamiento irreversible, en la división de los argentinos por razones mezquinas que deberían dejar de ser. Héctor Luis Manchini, DNI 7.779.947 San Martín de los Andes
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