Un problema menos
En ATEN dicen que no hay ninguna oferta concreta. En el gobierno, que el gremio corre el arco a cada rato.
HéCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar
Jorge Sapag necesitaba despejar el camino dentro de su partido para las elecciones internas de candidatos a senadores, diputados y concejales de la capital y resolvió cortar por lo sano: pateó para adelante la renovación de autoridades partidarias que debía verificarse también este año. Con mayoría en la Convención del MPN, el sapagismo extendió el mandato de Sobisch y el resto de los cargos por doce meses. “Nos sacamos un problema de encima”, sintetizaron cerca del gobernador. En esas alturas niegan que haya habido un acuerdo entre los Jorges para arreglar este asunto. Por el contrario, aseguran que hace mucho tiempo que los dos no se reúnen y, aunque admiten que “algún convencional habrá ido a advertirle de la jugada al exgobernador”, rechazan que la moneda de cambio haya sido que éste se baje de su pretensión de convertirse en candidato a senador. Antes bien, los incondicionales de Jorge Augusto aseguran que Jorge Omar amaga con acceder a una banca pero nada más que para “medirse, porque sabe que no tiene plafón ni dentro ni fuera del partido” para materializar sus deseos. Recuerdan que cuando Jorge Omar era gobernador sentenciaba que los senadores eran alfiles del mandatario provincial y que por lo tanto debían ser elegidos por éste. “Mal podría contradecirse ahora”, sentencian. En el otro extremo de estas cavilaciones, un hombre muy encumbrado de la oposición hizo su propia lectura: “Sobisch necesita una reivindicación pública, pero quien se la conceda se incinera automáticamente”. Para este dirigente apasionado por el ajedrez político, la jugada de Sapag en el partido es “peligrosa” porque el exgobernador suele plantear aspiraciones de mínima pero cuando las concreta elige ir por el todo. En esta oportunidad la jugada de Sobisch guarda relación con la necesidad de limpiar su imagen. “No es casual que en el mismo momento en que le renuevan el mandato partidario salga a comparar el asesinato de Fuentealba con la escalada actual del gremio docente que enfrenta Jorge Sapag. Aunque las situaciones no se parecen en nada”. Se refería a la temeraria afirmación de Sobisch de esta semana: “Esta película ya la vi: ATEN quiere llevar al gobierno a una encerrona”. Para el mentado dirigente con aspiraciones de politólogo, la reivindicación a que aspira Jorge Omar puede ser “directa”, como una senaduría, o “indirecta”, como por ejemplo lograr insertar a uno de sus hijos como cabeza de lista de los candidatos a concejales. “De esa forma limpiaría el apellido y, de paso, reeditaría su propia historia: presidente de Independiente, intendente, gobernador”, sintetizó. Pero en el entorno de Sapag se ríen de tan aventurados pronósticos. “Es la primera vez que oigo una propuesta de ese calibre”, replicó el hombre del gobernador. Y agregó a modo de reflexión: “Si queremos ganarle a Quiroga tenemos que apuntar más alto, a un perfil más ciudadano con el que la sociedad se sienta identificada”, apuntó. En el sapagismo están preocupados por el vértigo del calendario electoral de este año; recuerdan que en mayo vence el plazo para presentar alianzas (se descuenta que volverán a lanzar festival de colectoras), en junio deben estar las listas de los candidatos y en agosto son las internas abiertas y simultáneas. La idea que ronda la cabeza del gobernador es evitar las internas, cuestión de no dejar heridos sobre el terreno y marchar unidos a la elección general en la que, ya se sabe, Sapag aspira a conservar los dos senadores y a sacar más diputados y más concejales. ¿Y Pereyra? Las aspiraciones del líder petrolero son una papa caliente que el sapagismo no sabe de qué lado del paladar acomodar. “Está juntando masa crítica, pero no tiene ninguna posibilidad”, exageran cuando se les pregunta sobre el incómodo tema. El politólogo dice que a Sapag no lo entiende, que debería pegar un puñetazo en la mesa y ordenar que todos se encolumnen. Pero admite que tal actitud no está en la naturaleza del gobernador, partidario como ha sido siempre de dejar a todo el mundo contento. Diálogo de sordos ¿Y el conflicto docente? En las filas del gobierno no parecen demasiado preocupados por los “costos políticos” del desmadre social ocasionado por el no inicio de clases. Miran el problema como si fuera de otros. Acaso porque, por ahora, las iras de la gente no los impactan del lleno. Por ahora. En el gremio dicen que el gobierno les “toma el pelo”, que en la mesa de diálogo no ha hecho una sola propuesta. Las autoridades aseguran que los dirigentes de ATEN llevan adelante una “estrategia perversa”, consistente en correr permanentemente el arco. “Les ofrecemos algo, dicen que puede ser. Pero van a la asamblea y lo rechazan. Luego vuelven por más, así una y otra vez”. En realidad, en las filas oficiales están convencidos de que la adhesión a las medidas perdió peso y han dado por clausurada la discusión salarial para el primer semestre con el 14% otorgado por decreto. “Ellos quieren hablar del 2012, pero no se acuerdan de que tuvimos que pedir plata prestada para pagar los aguinaldos. Si les hacemos caso volcamos, porque lo que le demos se trasladará automáticamente a todo el universo estatal”. Sugieren, en cambio, que están dispuestos a discutir ya mismo las mejoras para el segundo semestre. Mientras, ATEN lanza paros de a tres días, como si ésa fuera la dosis mínima de daño para reivindicar sus reclamos. Y los chicos siguen sin empezar las clases.
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