Las noches de la región se vuelven “sabineras”
Los músicos y compositores de Joaquín Sabina ofrecerán su show hoy, en Bariloche, y mañana en Neuquén; Antonio de Diego y Pancho Varona comparten escenario con el público.
Las canciones de Sabina más reconocidas por el público, su presencia que flota en la atmósfera aunque el cantautor no esté sobre el escenario y la emoción de quienes lo siguen y quieren escuchar sus historias. En “Noches sabineras”, sus músicos, que son los compositores e intérpretes de esas melodías, lo ofrecen a la audiencia. Esa es la propuesta que Pancho Varona y Antonio García de Diego brindarán hoy y mañana en la región (ver aparte). En diálogo telefónico con “Río Negro”, García de Diego anticipa el show y se refiere a su experiencia como músico del madrileño, autor de “Nos sobran los motivos”. –¿Cuánto tiempo llevan tocando con Sabina? –Pancho lleva desde el principio con Joaquín, hace la friolera de 30 años, y yo estaba con dos cantantes, Ana Belén y Víctor Manuel, que son conocidos en España y no tanto acá. Me buscó para que trabajase con él, y de pronto tuve como un cierto pánico, pues llevaba muchos años trabajando con Víctor y Ana y era dejarlos y elegir, pero me decidí porque había un punto de emoción distinto, muy interesante. Eso fue hace como 22 o 24 años. Llevamos ya una temporada (risas). –¿Porqué eligen hacer este espectáculo? –Es una manera de festejar con la gente las canciones de Joaquín. Sus seguidores son muy entregados, muy de cantar las canciones, muy de festejar. Y nosotros, como somos parte de la composición de esas canciones, reivindicamos un poco y tenemos la curiosidad de cantarlas también y de enseñárselas (mostrárselas) a la gente. Vamos a cantar durante 40 o 50 minutos y luego a invitar a la gente a que suba a cantar también. Hay una lista que se pone antes del espectáculo, donde seis o siete personas cantan y nosotros les acompañamos: no importa que se cante bien o que se cante mal. Siempre es una fiesta. Lo importante es pasarlo bien. –Como un karaoke exclusivo… –(Risas) Exactamente, con los músicos de Sabina (se ríe). Ya lo hemos hecho en Madrid y la gente sale muy emocionada. –¿Cómo pensaron los arreglos de esas canciones? –Las canciones aparecen desnudas, como si estuviesen recién compuestas en el sofá de tu casa, como nace la canción. El formato no da para más. Habrá también un piano, pero tienen esa crudeza, como más directa, que es más emocional, como nace la canción. Incluso a Joaquín le gustaría mucho hacer esto. Se canta más al oído de la gente. Es un espectáculo muy cercano. A veces hay canciones que se cruzan un poco, porque “Pacto entre caballeros”, que es un rocanrrol frenético, por ejemplo, tocarlo sin batería es complicado, pero con la intención se le pone espíritu. –¿Cómo componen? –Básicamente, Joaquín trae la letra y luego le buscamos la música. A veces hay canciones donde la música surge primero, pero casi en el 90% de los casos, es Joaquín quien trae la letra. Es como ir aportando ideas y vamos viendo con cuál nos quedamos. La canción tiene su sonoridad, y eso ayuda mucho. Ya tienen una atmósfera –¿Qué tipo de anécdotas cuentan? –Bueno (se ríe), cómo fueron naciendo las canciones y eso. Casi todas tienen su historia, pero es más fácil que lo veas y lo escuches ahí mismo que cantártelo al teléfono. –Por lo que sabemos de shows anteriores, parece que se divierten haciéndolo. –Pues muchísimo. Es una gran satisfacción. Lógicamente, con un poquito de vanidad, porque poder cantar tus canciones, es un regalo. Me emociona mucho cantar canciones. No tanto porque las haya compuesto, sino porque la canción en sí tiene mucha emoción y logramos que la gente se divierta. Sobre todo el público de Argentina, que como país, tiene un plus: el apasionamiento. El público argentino tiene eso de entrega, de pasión, que no tienen otros países. Es un regalo más. –Era una pregunta, esa de qué les pasa con el público local, al que ya conocen por tantas otras veces… Pero ya lo contestaste. –(Risas) Qué nos pasa a nosotros no… Qué le pasa el público argentino que es tan generoso (se ríe). Le he dicho a Pancho varias veces aquí: “Pancho, no he visto esto en mi vida”, y he tocado ante mucha más gente, en España ante 400 mil personas. Pero la actitud del público argentino es muy especial, muy difícil de superar. Sé que se convierte en un tópico, eso de que el público argentino es el mejor del mundo, pero vamos… es que lo es. Nos tratan como si fuéramos figuras. No estamos habituados. –¿Les pasa con el fútbol o con Boca lo mismo que a Sabina? –Naaaa… Hay una palabra que uso mucho y que es “ficticio”. Es seguidor de Boca y tal, pero “más de boca” que de Boca –entiéndeme el juego de palabras–. Le cae bien el club, entiende lo que significa socialmente, pero es que Joaquín no es fanático del fútbol. También es simpatizante del Atlético de Madrid… Es un juguetón a ser generoso con todo el mundo. Como tal, será antigallina y cosas de ese tipo. Joaquín lo que es, es un provocador. –Este es un momento complicado en España. Algunos dicen que se han “argentinizado”, en esto de cuidar los gastos. –Yo veo que estamos asustados. Venimos aquí y todos vosotros nos decís: “nosotros estamos acostumbrados” (risas). Entiendo que el país está asustado. Nos echamos para atrás y el gobierno se echa para atrás. Hay recortes sociales en cuanto a la educación, a la salud, a la cultura. La gente está asustada y empieza a recortar y a vivir de otra manera. El país vivió como en una burbuja y ahora hay que afrontar esos gastos, que se podrían haber administrado mejor. El sueño nos llevó a la ruina.
Pancho Varona y Antonio de Diego hacen cantar al público.
PAULA GINGINS pgingins@rionegro.com.ar
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