Indignados por la falta de ayuda oficial

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- Alberto Jaramillo escucha hablar a su hijo y no logra contener su emoción, llora tímidamente y en silencio. Está indignado con el gobierno y con la policía. “Nada de estoy hubiera pasado si yo no hubiese salido de testigo en una causa contra uno de Los Caciques, que ahora está preso”, explicó. A partir de ahí fue que les han baleado la casa en repetidas oportunidades y también se las apedrearon. Posterior a la lesión que sufrió su hijo Alberto contó que “nunca nadie del gobierno se acercó para asistirnos o darnos una mano”. Esa ayuda la tendría que haber brindado el Centro de Atención a la Víctima de Delito, pero a entender de Alberto nunca aparecieron porque “los del oeste no existimos, nos tienen olvidados. El ministro (de seguridad, Gabriel) Gastaminza nunca camina por el oeste, a él sólo le importa la gente del centro”. En cuanto al rol de la policía cargó las tintas contra el extitular de la Comisaría Tercera, Carlos Soto. “Él siempre estuvo ‘entongado’ con Los Caciques y liberaba la zona para que los pendejos actuaran. Cuando uno veía un móvil y le avisaba que habían tiros se iban siempre para el otro lado. Los Caciques son intocables cuando los iban a allanar les avisaban antes así que metían autos para sacar todo y después cuando venía la policía no encontraban nada”. “Los vecinos no denuncian porque tiene mucho miedo. Es simple la cosa, estas con ellos o no te dejan vivir”, explicó Alberto. Alejandra, la mamá de Wálter, contó que “nos planteamos irnos del barrio pero todo lo que tenemos lo hemos hecho con mucho esfuerzo y nadie nos va a pagar todo lo que pusimos en esta casa”. Añadió que “varias familias se fueron del barrio cansados del hostigamiento”.


NEUQUÉN (AN).- Alberto Jaramillo escucha hablar a su hijo y no logra contener su emoción, llora tímidamente y en silencio. Está indignado con el gobierno y con la policía. “Nada de estoy hubiera pasado si yo no hubiese salido de testigo en una causa contra uno de Los Caciques, que ahora está preso”, explicó. A partir de ahí fue que les han baleado la casa en repetidas oportunidades y también se las apedrearon. Posterior a la lesión que sufrió su hijo Alberto contó que “nunca nadie del gobierno se acercó para asistirnos o darnos una mano”. Esa ayuda la tendría que haber brindado el Centro de Atención a la Víctima de Delito, pero a entender de Alberto nunca aparecieron porque “los del oeste no existimos, nos tienen olvidados. El ministro (de seguridad, Gabriel) Gastaminza nunca camina por el oeste, a él sólo le importa la gente del centro”. En cuanto al rol de la policía cargó las tintas contra el extitular de la Comisaría Tercera, Carlos Soto. “Él siempre estuvo ‘entongado’ con Los Caciques y liberaba la zona para que los pendejos actuaran. Cuando uno veía un móvil y le avisaba que habían tiros se iban siempre para el otro lado. Los Caciques son intocables cuando los iban a allanar les avisaban antes así que metían autos para sacar todo y después cuando venía la policía no encontraban nada”. “Los vecinos no denuncian porque tiene mucho miedo. Es simple la cosa, estas con ellos o no te dejan vivir”, explicó Alberto. Alejandra, la mamá de Wálter, contó que “nos planteamos irnos del barrio pero todo lo que tenemos lo hemos hecho con mucho esfuerzo y nadie nos va a pagar todo lo que pusimos en esta casa”. Añadió que “varias familias se fueron del barrio cansados del hostigamiento”.

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