Intensa búsqueda de los asaltantes del senador Gallia
Creen que son neuquinos y que el robo fue un hecho común sin otras connotaciones. Pocos dirigentes políticos fueron víctimas de delitos similares en los últimos tiempos.
Según pudo saber «Río Negro», están buscando a una persona de elevada estatura y robusta, en base la descripción de uno de los ladrones que les aportó el senador nacional peronista. Ayer tenían previsto exhibirle algunos álbumes fotográficos con la esperanza de que reconociera a alguno de los sospechosos.
Los investigadores que hablaron con este diario también creen que los asaltantes son neuquinos, aunque no necesariamente de esta capital. Y si bien uno de ellos por lo menos sabía a quién estaban asaltando, le quitan aristas políticas al robo.
Como se informó ayer, Gallia fue asaltado el lunes a la noche en su casa del barrio Hunter 1 (cazador, en inglés) de Plottier. Entre tres y cuatro sujetos lo maniataron y lo despojaron de dinero, alhajas, electrodomésticos y ropa. Lo obligaron a abrir la caja fuerte para vaciarla de algunos valores.
En los últimos tiempos, pocos políticos han sido objeto de asaltos. Por eso los investigadores afirman que los ladrones no los eligen como un objetivo especial por su ocupación. Y en ninguno de los casos se comprobó una motivación más allá del mero hecho delictivo de robar.
Los casos más recientes parecen darle crédito a esta hipótesis:
•El 25 de julio pasado, un grupo de sujetos ingresó en la vivienda que ocupa un hijo del gobernador Jorge Sobisch, llamado Gastón, en el barrio Barreneche. Le vaciaron la casa de ropas y otros elementos, y escribieron «chorros» en el piso con mayonesa. Luego se comprobó que los ladrones habían sido unos chicos vecinos, que si bien sabían en qué casa se estaban metiendo, no perseguían ninguna finalidad política con su accionar ni con las leyendas que dejaron estampadas con el aderezo.
•El 3 de setiembre del año pasado, desconocidos ingresaron a la vivienda del ministro de Gobierno, Jorge Gorosito, en la calle Villegas, le provocaron un gran desorden, robaron una cámara fotográfica, un equipo de música y otros elementos. Lo más llamativo resultó ser que dejaron un sobre con la leyenda «varrio (sic) San Lorenzo». «Esto lo veo como un acto pretendidamente intimidatorio, pero a mí no me van a intimidar», señaló entonces el funcionario. Una semana después se descubrió que el robo lo habían cometido delincuentes de Buenos Aires que se habían asentado en la región, se dedicaban a desvalijar casas aprovechando la ausencia de sus moradores y al parecer no sabían a quién pertenecía esa vivienda.
•En agosto también de 2001, una banda de delincuentes cordobeses cometió una serie de resonantes asaltos a familias acomodadas de la ciudad. Entre sus víctimas estuvieron la ex esposa de un ex funcionario y la hija de otro ex funcionario que fue ministro provincial. Se comprobó que habían «importado» esa modalidad desde su provincia, donde también habían robado a concejales, senadores provinciales y otras figuras del ambiente político. De acuerdo con la policía, eran delincuentes comunes.
Secuestros: por ahora sólo amenazas
NEUQUEN (AN)- Junto con el asalto a dirigentes políticos, el peor fantasma que persigue a la policía neuquina es el de los secuestros extorsivos. En la Jefatura se afirma que están capacitados para enfrentarlos, en caso que se produzcan, pero lo cierto es que cruzan los dedos esperando que la moda que azota la provincia de Buenos Aires nunca llegue a estas tierras.
Según pudo saber «Río Negro», en los últimos tiempos hubo por lo menos tres amenazas telefónicas a empresarios de esta capital. En todos los casos les habrían dicho que iban a secuestrarles un familiar, por lo menos a uno le mencionaron a su hijo.
Estas personas tuvieron custodia policial por algunos días hasta que la amenaza se disipó.
De acuerdo con los investigadores consultados por este diario, los delincuentes neuquinos no tendrían capacidad ni infraestructura para encarar un delito de semejante magnitud. Pero les preocupa la esporádica presencia en la zona de sujetos con pesado prontuario procedentes de Buenos Aires.
Por ejemplo, meses atrás habrían sido detectado el paso de uno de los integrantes de la banda que secuestró al hermano del futbolista Román Riquelme. Al parecer estuvo involucrado en un asalto ocurrido en Plottier, recuperó su libertad, regresó a Buenos Aires y participó de ese hecho.
«Los de acá pueden darles apoyo logístico, venderles el dato. Pero si ocurre algún secuestro, seguro la mano de obra será foránea», opinó un veterano pesquisa.
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