La literatura infantil, un asunto serio
La literatura infantil, a menudo desprestigiada por críticos y literatos, entrará por la puerta grande a la Biblioteca Pública de Nueva York mañana con la muestra “Por qué los libros para niños importan”. Desde las fábulas de Esopo, con un ejemplar de 1666 que sobrevivió al gran incendio de Londres, hasta Harry Potter, pasando por los dulces monstruos del ilustrador Maurice Sendak o la Alicia de Lewis Carroll, la exposición defiende que “los niños tienen mucho que enseñar a los adultos sobre infancia”, dijo su curador, Leonard Marcus. El curioso recorrido incluye rarezas como los muñecos de peluche que recreaban a los personajes de Winnie the Pooh o el ejemplar de “Alicia en el país de las maravillas” que perteneció a quien la inspiró, Alice Liddell, y va contra lo prejuicios de la literatura infantil como preámbulo para la “literatura seria”. Entre objetos como el paraguas con mango de loro que inspiró a la autora de “Mary Poppins”, Pamela Lyndon Travers, o grabaciones de “La telaraña de Carlota” recitado por su autor, E. B. White, la exhibición hila una sugerente argumentación sobre la cuestión pedagógica. Muchos pensaron que los libros para niños tenían que enseñar lecciones sobre virtud o sobre cómo era el mundo “pero Carroll demostró que la vida puede ser una experiencia lúdica y la imaginación un gran placer” y “Sendak introdujo conceptos psicoanalíticos que dejaron de infravalorar la mente del niño con ‘Donde viven los monstruos’”, reseñó Marcus. La muestra también ilumina pasajes censurados de clásicos como “Huckleberry Finn” o “Pipi calzas largas”, “una chica que vivía sin padres, que nunca iba a la escuela… de verdad salvaje”, reseñó el curador. “La biblioteca es uno de los lugares más democráticos que el mundo ha creado y el acceso a la información da al ciudadano poder y libertad”, afirmó sobre la exposición que permanecerá abierta hasta el 23 de marzo de 2014. (Télam)
La literatura infantil, a menudo desprestigiada por críticos y literatos, entrará por la puerta grande a la Biblioteca Pública de Nueva York mañana con la muestra “Por qué los libros para niños importan”. Desde las fábulas de Esopo, con un ejemplar de 1666 que sobrevivió al gran incendio de Londres, hasta Harry Potter, pasando por los dulces monstruos del ilustrador Maurice Sendak o la Alicia de Lewis Carroll, la exposición defiende que “los niños tienen mucho que enseñar a los adultos sobre infancia”, dijo su curador, Leonard Marcus. El curioso recorrido incluye rarezas como los muñecos de peluche que recreaban a los personajes de Winnie the Pooh o el ejemplar de “Alicia en el país de las maravillas” que perteneció a quien la inspiró, Alice Liddell, y va contra lo prejuicios de la literatura infantil como preámbulo para la “literatura seria”. Entre objetos como el paraguas con mango de loro que inspiró a la autora de “Mary Poppins”, Pamela Lyndon Travers, o grabaciones de “La telaraña de Carlota” recitado por su autor, E. B. White, la exhibición hila una sugerente argumentación sobre la cuestión pedagógica. Muchos pensaron que los libros para niños tenían que enseñar lecciones sobre virtud o sobre cómo era el mundo “pero Carroll demostró que la vida puede ser una experiencia lúdica y la imaginación un gran placer” y “Sendak introdujo conceptos psicoanalíticos que dejaron de infravalorar la mente del niño con ‘Donde viven los monstruos’”, reseñó Marcus. La muestra también ilumina pasajes censurados de clásicos como “Huckleberry Finn” o “Pipi calzas largas”, “una chica que vivía sin padres, que nunca iba a la escuela... de verdad salvaje”, reseñó el curador. “La biblioteca es uno de los lugares más democráticos que el mundo ha creado y el acceso a la información da al ciudadano poder y libertad”, afirmó sobre la exposición que permanecerá abierta hasta el 23 de marzo de 2014. (Télam)
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