Madrid-París: el encuentro que no fue
Era 1980 cuando Enriqueta Morillas se enteró que Julio Cortázar pasaría unos días en Madrid. Por entonces, la docente de la Universidad Complutense, trabajaba en la tesis de su doctorado en Filosofía y Letras. El trabajo trataba sobre cierto aspecto de la obra del escritor uruguayo Felisberto Hernández. Sin dudarlo, Morillas se decidió a acercarse al ya famoso escritor y contarle acerca de su tesis. Admiraba al autor de Rayuela, lo había estudiado profundamente y sabía que Felisberto Hernández no le esta indiferente. Todo lo contrario, había sido para Cortázar una gran influencia. Antes de comenzar una conferencia sobre la situación política en Nicaragua, Morillas se presentó ante Cortázar y le contó todo. La grata sorpresa que le causó el tema al escritor sorprendió aún más a la profesora argentina. Quedaron en hablar tras la conferencia. El tiempo no le cerraba a Cortázar, quien era excesivamente solicitado ese día y decidió posponer el encuentro con Morillas. Apenado por eso, Cortázar le propuso un encuentro en s propia casa en París por lo que escribió en un papelito la dirección en la capital francesa y lo acompañó con su firma. Pero los tiempo no le cerraron a ninguno de los dos y el encuentro para hablar sobre Felisberto Hernández se estiraron demasiado porque sobrevino la muerte de Cortázar, el 12 de febrero de 1984. Enriqueta nunca pudo concretar esa cita propuesta por el mismo Cortázar, pero atesora hasta hoy ese papelito con la dirección escrita de su puño y letra.
Era 1980 cuando Enriqueta Morillas se enteró que Julio Cortázar pasaría unos días en Madrid. Por entonces, la docente de la Universidad Complutense, trabajaba en la tesis de su doctorado en Filosofía y Letras. El trabajo trataba sobre cierto aspecto de la obra del escritor uruguayo Felisberto Hernández. Sin dudarlo, Morillas se decidió a acercarse al ya famoso escritor y contarle acerca de su tesis. Admiraba al autor de Rayuela, lo había estudiado profundamente y sabía que Felisberto Hernández no le esta indiferente. Todo lo contrario, había sido para Cortázar una gran influencia. Antes de comenzar una conferencia sobre la situación política en Nicaragua, Morillas se presentó ante Cortázar y le contó todo. La grata sorpresa que le causó el tema al escritor sorprendió aún más a la profesora argentina. Quedaron en hablar tras la conferencia. El tiempo no le cerraba a Cortázar, quien era excesivamente solicitado ese día y decidió posponer el encuentro con Morillas. Apenado por eso, Cortázar le propuso un encuentro en s propia casa en París por lo que escribió en un papelito la dirección en la capital francesa y lo acompañó con su firma. Pero los tiempo no le cerraron a ninguno de los dos y el encuentro para hablar sobre Felisberto Hernández se estiraron demasiado porque sobrevino la muerte de Cortázar, el 12 de febrero de 1984. Enriqueta nunca pudo concretar esa cita propuesta por el mismo Cortázar, pero atesora hasta hoy ese papelito con la dirección escrita de su puño y letra.
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