Pío Collivadino en el MNBA, retratista de una Buenos Aires en construcción
Oscar Smoljan Director Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén
APUNTES DE LA CULTURA
El Museo Nacional de Bellas Artes presenta una excepcional retrospectiva dedicada a la obra de Pío Collivadino (1869-1945), quien es considerado nuestro primer gran paisajista urbano, retratista de una Buenos Aires que abandonaba su perfil de Gran Aldea para erigirse en una de las cinco más importantes capitales mundiales del naciente siglo XX.
Más de cien obras de este gran artista, nacido en el barrio porteño de Barracas y por momentos lamentablemente olvidado, componen esta colección curada por Laura Malosetti Costa, quien además es autora de un profundo trabajo sobre el pintor.
La muestra es además el fruto de un intenso trabajo de restauración de la obra de Collivadino llevado adelante por un equipo multidisciplinario del Instituto de Investigaciones del Patrimonio Cultural (IIPC) de la Universidad Nacional de San Martín, lo que habla de la calidad profesional y artística de los especialistas y técnicos argentinos.
Desde el año 2008, estos expertos han venido trabajando en este proyecto, investigando, clasificando y restaurando las obras que conforman el patrimonio de Pío Collivadino, actualmente en custodia de la Universidad de Lomas de Zamora. El resultado está a la vista.
La muestra está compuesta por cuadros que ya son parte de la historia gráfica argentina, imágenes de una ciudad en constante evolución y desarrollo, con millones de inmigrantes llegando a su puerto en busca de un nuevo horizonte y una nueva vida.
Collivadino pinta esa ciudad pero fundamentalmente retrata a su gente en sus diarias y cotidianas faenas y costumbres, como es el caso de la que es, tal vez, su obra emblemática: La hora del almuerzo, la cual luce ahora con todo su esplendor luego del trabajo de restauración.
Ese cuadro le valió a Collivadino el pasaje a la Bienal de Venecia de 1903 y su medalla de oro, y es la “estrella” de esta exhibición que realiza el MNBA. El cuadro muestra una escena grupal, un alto en la jornada laboral de siete albañiles del viejo Buenos Aires que disfrutan de su comida mientras dialogan, ríen y sueñan con la nueva tierra a que la que habían arribado, cargados de esperanza.
Por ello el acierto en el título de la exposición, Collivadino: Buenos Aires en construcción. Como su nombre lo indica, la muestra nos presenta una urbe que se transforma vertiginosamente de la mano del aluvión inmigratorio y las mieles que le prodigaba el hecho de ser la capital del Granero del Mundo.
Una Buenos Aires europea, pletórica de ropajes, colores y lenguas extrañas que conformarían con el paso del tiempo nuestra multicultural identidad.
Pío Collivadino nació en un hogar de inmigrantes italianos y comenzó sus estudios en la Societá Nazionale de Buenos Aires con el maestro Luzzi.
En 1889 viajó a Roma e ingresó en la Academia de Bellas Artes. Estudio la técnica del fresco con César Mariani y trabajó en los frescos del Palacio de Justicia de Roma. Siguió su formación viajando por Francia, Alemania, Holanda, Bélgica e Inglaterra.
Desde 1907 fue uno de los integrantes del Grupo Nexus y director de la Academia de Bellas Artes de Roma hasta el año 1935. En 1939, fue director interino de la Escuela Preparatoria Manuel Belgrano y director en la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón.
Académico número uno de la Academia Nacional de Bellas Artes, fue también socio honorario de la Real Academia de Brera, en Milán. Fue, además, el fundador de los talleres especializados en decoración de la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de Cárcova.
Formó a varias generaciones de pintores argentinos y a él se le debe la creación de la Cátedra de Grabado de la Universidad de Buenos Aires, de la que egresaron los más importantes grabadores argentinos.
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