San Pablo vibra con la luz y el movimiento del mejor Le Parc
Por Oscar Smoljan Director Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén
APUNTES DE LA CULTURA
Julio Le Parc, el gran maestro del arte cinético, asombra a Brasil con dos exposiciones simultáneas en dos ciudades emblemáticas del vecino país: San Pablo y Río de Janeiro, en las cuales recorre buena parte de su obra histórica que le valió un sitial de reconocimiento en el arte internacional.
Titulada Una búsqueda continua, la muestra de San Pablo, curada por Estrellita Brodsky, comprende una amplia selección de obras concebidas por Le Parc a fines de los años 50 y que incluyen pinturas bidimensionales, esculturas e instalaciones de gran tamaño, en las cuales se puede admirar en todo su esplendor el lenguaje artístico y estético de este artesano de la luz y el movimiento, creador de fascinantes ilusiones ópticas que sorprenden constantemente al espectador proponiéndole nuevas lecturas de una realidad aparente.
Destacan en esta colección dos instalaciones de gran porte: Cloison à lames réfléchissantes (Divisoria de láminas reflectantes, 1966/2005) y Sphère Bleue” (Esfera azul, 2001/2013). La primera, un entramado de láminas de acero de 2,32 por 2,77 que fraccionan dos imágenes geométricas de color rojo en un espacio absolutamente negro. La segunda, una esfera de acrílico de casi cuatro metros de diámetro que ofrece la ilusión de estar suspendida en el aire.
Otras obras sorprenden por igual, como Cellule à pénétrer adaptée (Célula penetrable adaptada, 1963/2012), o L´Instabilitè-Le Labyrinthe, creada junto al mítico grupo GRAV (Groupe de Recherche d´Art Visuel), del cual Le Parc fue fundador junto a Vasarely, Soto y Cruz Diez y con la cual ganó el premio principal de la Bienal de Paris de 1963.
Operario metalúrgico en su juventud, no están ausentes en esta muestra sus consabidas obras en base a la torsión de las formas y los materiales, como las esculturas Torsion 1 (Torsión 1, 1999/2004) y Torsion 4 (Torsión 4, 1999/2004), y su gigantesca Formes en contorsion (Formas en contorsión, 1971).
Lo bidimensional aparece en Ambivalence (Ambivalencia, 1959/1988), mientras que Surface Couleur série 29 1-1-1-1 (Superficie colorida serie 29 1-1-1-1, 1970), nos acerca a sus revolucionarias experimentaciones con el color y el movimiento.
Más allá de ser uno de los grandes artistas plásticos consagrados en el mundo, Julio Le Parc es un amigo de nuestra ciudad ya que fue él quien inauguró, con una imponente muestra retrospectiva a finales del 2000, el incipiente Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén que funcionaba en esos comienzos en dependencias del Museo Gregorio Álvarez.
Durante veinte días, este artista fenomenal cuyo nombre está inscripto en la historia con mayúsculas del arte moderno, vivió en nuestra ciudad y trabajó codo a codo con los empleados municipales que montaron su muestra y a quienes, al mismo tiempo, formó en las lides de una tarea que con los años los convertiría en verdaderos profesionales.
Fue tal el éxito de ese equipo de trabajo que integraban empleados de nuestro municipio, que al desarmar su muestra camino a Río de Janeiro, Le Parc insistió en llevarse consigo a un grupo de ellos para montar la muestra en aquella hermosa ciudad brasileña, una prueba de la confianza y la responsabilidad ganada por nuestro personal.
Una de sus obras emblemáticas, que fuera alguna vez propiedad del legendario Jorge Romero Brest, factótum del Instituto Di Tella, puede verse actualmente en la colección permanente del MNBA Neuquén como un homenaje a un gran artista mundial, pero por sobre todo un generoso maestro que abrió con sus obras y aquella muestra, el camino que hoy, como su eterna búsqueda, afortunadamente continúa.
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