Un año y medio de un juicio increíble
Apostillas de un complejo debate de 84 audiencias.
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Claudio Rabinovitch
crabinovitch@rionegro.com.ar
El “portazo” inicial de un conocido abogado, un cúmulo de “casualidades” que pusieron en vilo el avance de las audiencias; una lluvia de denuncias de la defensa de Valentín Temes Coto contra jueces y fiscales, el romance del principal acusado con la jueza que procesó a Lázaro Báez, las tensiones con la prensa, el llanto de una de las defensoras de Claudio Maidana; son solo algunos de los condimentos que le dieron a la causa por el mayor cargamento de cocaína incautado en la Argentina, un tinte hollywoodense.
La primera escena despuntó en agosto del año pasado, cuando el letrado Mariano Bergés renunció a la defensa del primo de Alfredo Coto (el supermercadista con quien el imputado vino a trabajar a nuestro país); luego se fueron apilando sus acusaciones contra el juez de Instrucción, Jorge Brugo, los fiscales, y los integrantes del Tribunal Oral en lo Penal Económico Nº 3 ante el Consejo de la Magistratura . “Nunca pasó algo así”, reaccionó un miembro del TOPE 3.
Era habitual ver llegar a Bergés con copias de los escritos, para luego sentarse en la última fila a mirar.
Sorprendió la exclusión inmediata del proceso oral de los tres aduaneros de Villa Regina. Antes de escuchar el pronunciamiento, uno de los agentes se retiró de la sala al filo de un desmayo.
Cuando las audiencias parecían encaminarse, los traspiés empezaron a sucederse: el audio descompuesto, el resbalón del juez suplente un día lluvioso en un pasillo, parecía un juego del destino.
Como comidilla periodística, eran para no perderse los detalles del noviazgo de Temes Coto con la jueza Gabriela Lanz (quien, entre otros procesó al empresario K Báez por supuesta extorsión al financista Federico Elaskar). Cuando Lanz testimonió, no voló una mosca.
Otro detalle curioso fue la admisión para que pregunte Temes Coto que en numerosas oportunidades se intrincó en duras discusiones con los declarantes. Con el ex jefe de logísitica de Frutol, Oscar Fresno, la siguieron hasta la puerta del juzgado. De los detenidos, Temes Coto participaba activamente , Maidana callado hacía anotaciones, mientras el allense Nelson Hinricksen oscilaba entre el buen ánimo y el agotamiento.
El presidente del TOPE 3 Luis Imas conducía el debate, Luis Losada hacía hincapié con sus preguntas sobre cual era la percepción del episodio en Río Negro, mientras Karina Perilli dirigía constantes comentarios al juez sustituto, Gutiérrez de la Cárcova.
Una atmósfera pesada rodeó la declaración del camionero Antonio Suárez. “Estos tipos envenenaron a la sociedad”, se le escuchó decir; tras su declaración, en la sala de audiencias, la defensora oficial Ana Baldán pareció salirse de las casillas por las “contradicciones”.
En medio del juicio, el secretario del Tribunal Hernán Ré intentó amedrentar a este cronista cuando se le pidió ver una fotocopia; en voz alta, sin causa alguna le indicó a un policía que lo saque de la sala, y en un viaje a General Roca deslizó ante una autoridad judicial. “El corresponsal está del lado de la defensa”.
No le pareció esto último a uno de los letrados de Hinricksen, aquella jornada en que pidió el retiro del periodista de este diario solicitando que la sesión sea secreta.
En cambio cabe destacar la buena predisposición del Tribunal, especialmente de su titular, para con la prensa.
Al principio la reticencia de algunos actores del juicio eran notables; mostraban indiferencia, aunque se notaba que leían los artículos de este medio (el único que cubrió las audiencias) como el creyente la Biblia.
Un momento complicado fue el día en que asistió una pareja de funcionarios de Angola invitada por el Estado a presenciar el juicio; cuando éste cronista le pidió una tarjeta al hombre para eventualmente realizarle una entrevista el jefe de los querellantes, Facundo Machesich, se interpuso: “Aquí los funcionarios secundarios no solemos dar tarjetas”. El hombre de color empalideció y quien esto escribe desistió del intento.
Cuando expuso ese mismo representante de la querella (el pasado 4 de noviembre) y un colega le consultó su apellido, reaccionó con la frase: “Preguntáselo a Lolo”.
Manuel “Lolo” Temes Coto, hermano de Valentín, fue otro personaje de esta película. Anotó la hora de llegada de cada juez y la duración de cada testimonio de las 84 audiencias, algunas de las cuales concluyeron mientras afuera la noche era niebla.
En unas horas (ver aparte) se conocerá el veredicto, en un momento muy complejo por la cantidad de material que aparece en los medios sobre el avance del narcotráfico. Los jueces tendrán que hacer entonces un delicado equilibrio ya que un “fallo ejemplar”, como se escucha en los pasillos reclama la sociedad, tiene que sostenerse en pruebas que no dejen lugar a la mínima duda.
Si como afirmó Phil Graham -director durante muchos años del Washington Post- los diarios son “el primer borrador de la historia”, en las páginas de “Río Negro” destinadas a la causa en cuestión se podrá encontrar un reflejo de su desarrollo.
… Y todavía falta la sentencia.
La sentencia se conocerá hoy en Buenos Aires, tras un juicio que comenzó en octubre del año pasado.
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