“Se hicieron los distraídos y algo más”

Redacción

Por Redacción

A algunos políticos, más aún cuando han sido procesados o estuvieron presos alguna vez, les encanta denostar a la policía –estúpida venganza– de cualquier forma, ya sea ignorándolos, dotándolos de jefes incompetentes o civiles advenedizos, etc. En la historia reciente, cuando Sobisch era gobernador de Neuquén, recibió la petición de mejoras de sueldos de parte del jefe de Policía de turno, comisario general Walter Cofré, con intachable formación profesional y antecedentes, y la repuesta fue pasarlo a retiro junto a la plana mayor compuesta por 14 jefes superiores frente a la tropa formada. Una barbaridad. (Ver pág. 9 de “Río Negro” del 6/12/2005) Ahora los jefes no piden nada, se encarga la tropa, con los resultados a la vista en casi todo el país. Ahora hay que pagar a un agente recién incorporado dos veces lo que gana un enfermero diplomado, y todos los trabajadores pretenden aumento, (en muchos casos plenamente justificado) pero resulta que, por ejemplo, Río Negro ha tenido que pedir 250 millones de pesos a Nación, y seguramente se quedan cortos. Cuando los funcionarios, y especialmente los legisladores, se dedican a la politiquería barata y no batallan por la educación, la salud, la justicia y la seguridad, los resultados están –inmediatamente o no– a la vista. Lo que más demora en evidenciarse es en la institución policial, porque aún tienen un régimen que –no en este caso– castiga disciplinariamente las faltas al servicio, etc. Pero para que se llegue al actual estado de cosas ya vemos el colapso disciplinario en primer término y hasta dónde ha calado en el espíritu del ser policial y su vocación de servicio la despreocupación política sobre el particular. No diría que ya es tarde, pero ha quedado, como dicen los abogados, una jurisprudencia, o mejor, un antecedente que ensombrece la cuestión. Si nuestros representantes pensaran “a lo grande” se modificarían leyes, estatutos y reglamentos, y lo más importante, deberían aplacarse las ansias de “ser los padrinos” de los políticos, y crearían una sola justicia y una sola fuerza de seguridad nacional, vaya un ejemplo: Chile, aunque duela. El que no sabe nada de seguridad dirá: ¿por qué Chile? Porque la Policía de ese país es autosuficiente, disciplinada y le resulta al país proporcionalmente en lo económico más o menos un cuarenta por ciento más barata que las nuestras que, por otro lado, tienen más generales que la segunda guerra mundial. Sé que esta idea no prosperará porque los gobernadores, etc., necesitan a los policías a sus órdenes para temas inconfesables. Río Negro tiene ya varias “escuelas” de policías, eso cuesta mucho y es malo para la fuerza. Weretilneck dice que fue dos veces al Canadá para ilustrarse en seguridad… Lo dudo, a no ser que mañana disponga chaquetillas coloradas para nuestra Policía, como la “Montada del Canadá”. Esto no termina bien, aunque haya muchos y “elevados” criterios en danza. Veremos. Juan Carlos Malgesini DNI 4.67 3.429 Puerto del Este

Juan Carlos Malgesini DNI 4.67 3.429 Puerto del Este


A algunos políticos, más aún cuando han sido procesados o estuvieron presos alguna vez, les encanta denostar a la policía –estúpida venganza– de cualquier forma, ya sea ignorándolos, dotándolos de jefes incompetentes o civiles advenedizos, etc. En la historia reciente, cuando Sobisch era gobernador de Neuquén, recibió la petición de mejoras de sueldos de parte del jefe de Policía de turno, comisario general Walter Cofré, con intachable formación profesional y antecedentes, y la repuesta fue pasarlo a retiro junto a la plana mayor compuesta por 14 jefes superiores frente a la tropa formada. Una barbaridad. (Ver pág. 9 de “Río Negro” del 6/12/2005) Ahora los jefes no piden nada, se encarga la tropa, con los resultados a la vista en casi todo el país. Ahora hay que pagar a un agente recién incorporado dos veces lo que gana un enfermero diplomado, y todos los trabajadores pretenden aumento, (en muchos casos plenamente justificado) pero resulta que, por ejemplo, Río Negro ha tenido que pedir 250 millones de pesos a Nación, y seguramente se quedan cortos. Cuando los funcionarios, y especialmente los legisladores, se dedican a la politiquería barata y no batallan por la educación, la salud, la justicia y la seguridad, los resultados están –inmediatamente o no– a la vista. Lo que más demora en evidenciarse es en la institución policial, porque aún tienen un régimen que –no en este caso– castiga disciplinariamente las faltas al servicio, etc. Pero para que se llegue al actual estado de cosas ya vemos el colapso disciplinario en primer término y hasta dónde ha calado en el espíritu del ser policial y su vocación de servicio la despreocupación política sobre el particular. No diría que ya es tarde, pero ha quedado, como dicen los abogados, una jurisprudencia, o mejor, un antecedente que ensombrece la cuestión. Si nuestros representantes pensaran “a lo grande” se modificarían leyes, estatutos y reglamentos, y lo más importante, deberían aplacarse las ansias de “ser los padrinos” de los políticos, y crearían una sola justicia y una sola fuerza de seguridad nacional, vaya un ejemplo: Chile, aunque duela. El que no sabe nada de seguridad dirá: ¿por qué Chile? Porque la Policía de ese país es autosuficiente, disciplinada y le resulta al país proporcionalmente en lo económico más o menos un cuarenta por ciento más barata que las nuestras que, por otro lado, tienen más generales que la segunda guerra mundial. Sé que esta idea no prosperará porque los gobernadores, etc., necesitan a los policías a sus órdenes para temas inconfesables. Río Negro tiene ya varias “escuelas” de policías, eso cuesta mucho y es malo para la fuerza. Weretilneck dice que fue dos veces al Canadá para ilustrarse en seguridad... Lo dudo, a no ser que mañana disponga chaquetillas coloradas para nuestra Policía, como la “Montada del Canadá”. Esto no termina bien, aunque haya muchos y “elevados” criterios en danza. Veremos. Juan Carlos Malgesini DNI 4.67 3.429 Puerto del Este

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