“De la muñeca articulada al Estado articulado”

Redacción

Por Redacción

Más bien de juegos catalogados “varoneros”, mi infancia fue en la calle, en baldíos, construyendo en árboles casitas, jugando con bichitos. Mi hermana podía estar las 24 horas del día jugando con sus muñecas articuladas. Allí se sabía perfectamente que no era lo mismo cualquier muñeca. Aquella famosa muñeca articulada, conocida universalmente, no sólo era la más bella sino que podía ser contorsionista, pues hicieras lo que hicieras seguía intacta. Cualquier otra que quisiera parecérsele era destinada a la mutilación, pues esparcidas quedaban sus piernas, brazos y cabeza –no digo manos y pies porque, si perdías, perdías la extremidad entera–. Han pasado los años (y si han pasado…) y si hay algo que registro es “eso” de articulada. En este tiempo, el sentido de la articulación toma una dimensión inusitada, imperiosa, valiosa, necesaria. Al Estado lo hacemos todos, mujeres y hombres, y no nace de un repollo ni tiene servicio delivery ni proviene de la estratósfera. Ahora cuando hablo de Estado pienso en los diversos “actores” con intereses directos, con otros no tan directos y hasta contrarios que contribuyen a su conformación. Pues bien, cuando esa articulación no existe deviene la mutilación. Aquella muñeca articulada había sido concebida para hacer de ella lo que quisieras, que ahí estaría: bella, rozagante, esbelta, altiva. Fue planificada con objetivos claros a largo plazo. Para articular se necesita de una “capacidad politice” antes y después de delinear objetivos claros, definidos y estables en el tiempo. Es aquello que denominamos “políticas de Estado”. Así, por ejemplo, cuando el Poder Legislativo sanciona una ley –que, teniendo la “oportunidad” de articularla con otros sectores, el Poder Ejecutivo no lo hace–, pues ahí la mutilación, ahí el esfuerzo desvanecido, ahí la razón de ser perdida. Y si se observa que esto sucede por “ignorancia” de funcionarios, por el “humor” de algún funcionario con mayor “cuota de poder” por mantener un “statu quo”, por “desinterés”, por “pulseada”, ahí no hay objetivos, ahí no hay política de Estado, ahí la mutilación y la desidia. Basta observar la realidad de esta Neuquén para enmudecernos y quedar atónitos ante situaciones que podrían tener “otros procesos”, “otros desenlaces”, de existir capacidad política para articular políticas de Estado. No hay capacidad política y política de Estado sin articulación, ni viceversa. Van de la mano. Andrea Alejandra Gatica DNI 22.816.754 Neuquén

Andrea Alejandra Gatica DNI 22.816.754 Neuquén


Más bien de juegos catalogados “varoneros”, mi infancia fue en la calle, en baldíos, construyendo en árboles casitas, jugando con bichitos. Mi hermana podía estar las 24 horas del día jugando con sus muñecas articuladas. Allí se sabía perfectamente que no era lo mismo cualquier muñeca. Aquella famosa muñeca articulada, conocida universalmente, no sólo era la más bella sino que podía ser contorsionista, pues hicieras lo que hicieras seguía intacta. Cualquier otra que quisiera parecérsele era destinada a la mutilación, pues esparcidas quedaban sus piernas, brazos y cabeza –no digo manos y pies porque, si perdías, perdías la extremidad entera–. Han pasado los años (y si han pasado...) y si hay algo que registro es “eso” de articulada. En este tiempo, el sentido de la articulación toma una dimensión inusitada, imperiosa, valiosa, necesaria. Al Estado lo hacemos todos, mujeres y hombres, y no nace de un repollo ni tiene servicio delivery ni proviene de la estratósfera. Ahora cuando hablo de Estado pienso en los diversos “actores” con intereses directos, con otros no tan directos y hasta contrarios que contribuyen a su conformación. Pues bien, cuando esa articulación no existe deviene la mutilación. Aquella muñeca articulada había sido concebida para hacer de ella lo que quisieras, que ahí estaría: bella, rozagante, esbelta, altiva. Fue planificada con objetivos claros a largo plazo. Para articular se necesita de una “capacidad politice” antes y después de delinear objetivos claros, definidos y estables en el tiempo. Es aquello que denominamos “políticas de Estado”. Así, por ejemplo, cuando el Poder Legislativo sanciona una ley –que, teniendo la “oportunidad” de articularla con otros sectores, el Poder Ejecutivo no lo hace–, pues ahí la mutilación, ahí el esfuerzo desvanecido, ahí la razón de ser perdida. Y si se observa que esto sucede por “ignorancia” de funcionarios, por el “humor” de algún funcionario con mayor “cuota de poder” por mantener un “statu quo”, por “desinterés”, por “pulseada”, ahí no hay objetivos, ahí no hay política de Estado, ahí la mutilación y la desidia. Basta observar la realidad de esta Neuquén para enmudecernos y quedar atónitos ante situaciones que podrían tener “otros procesos”, “otros desenlaces”, de existir capacidad política para articular políticas de Estado. No hay capacidad política y política de Estado sin articulación, ni viceversa. Van de la mano. Andrea Alejandra Gatica DNI 22.816.754 Neuquén

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora