El relato del taxista que sobrevivió a las llamas

A Alberto Gadano lo atacaron brutalmente en Roca. Su expatrón sigue detenido.

Redacción

Por Redacción

César Izza

ROCA (AR).- “Me despidió y reclamé lo que era mío. Era un conflicto que por 500 ó 600 pesos podía solucionarse”. Así comenzó su relato Alberto Gadano, el taxista que fue brutalmente atacado hace tres meses por su exempleador, dueño del auto con el que había trabajado. En la tarde del 16 de octubre Gadano fue a cubrir un viaje cuando Alfredo Dell Orfano (41) lo siguió y lo atacó. Sin dialogar, lo roció con solvente y lo prendió fuego. “Yo estaba trabajando en mi parada de siempre cuando recibí el llamado para cubrir un pasaje sobre las 16. Cuando llegué, vi por el retrovisor que Dell Orfano estaba atrás mío, a unos 20 metros. Vino corriendo y ni siquiera alcancé a trabar las puertas”, recordó Gadano en diálogo con “Río Negro”. El hombre estuvo consciente durante todo el hecho hasta que fue trasladado al hospital. “Sé que algo me dijo, pero no me acuerdo qué. Tenía una botella de alcohol y un encendedor en la mano. Cuando empezó el fuego me bajé del auto, pedí ayuda y me tiré a la acequia”, relató. Hoy Gadano completa su recuperación en su casa, acompañado por su familia, y recibe tratamiento psicológico, tras pasar más 40 días internado en el hospital de Roca. Las lesiones le afectaron gran parte del lado izquierdo de su cuerpo. “Hago rehabilitación todos los días, y diariamente voy haciendo cosas. Eso me lleva a meterle todos los días un poco más”, contó Gadano. Entre otras secuelas, perdió la visión del ojo izquierdo, pero es optimista y espera recuperarla. En cuanto al estado de la causa Dell Orfano está imputado y detenido por tentativa de homicidio calificado. Su defensor, Eves Tejeda, aseguró que el acusado es “inimputable por padecer problemas neurológicos graves”. “Está todo en manos de la Justicia, y hay que dejar que actúe”, indicó Gadano. El día anterior a la agresión, Dell Orfano había atacado a Gadano. Y horas más tarde fue demorado por resistirse a la autoridad y agredir a dos agentes policiales. En aquel momento, fue liberado por orden del juez Rubén Norry, sin prever que la situación podía empeorar. “Trabajamos toda la vida. Nunca tuvimos problemas con nadie. Un día se nos cruzó un loco y nos cambió la vida. No podíamos creer lo que estaba pasando, fueron días terribles”, sostuvo su esposa, Carmen. En plena recuperación, Alberto no puede trabajar. “Nos quedamos con una entrada menos, y lo sentimos”, contó. Su esposa sigue trabajando, mientras esperan que en febrero el gobierno provincial les entregue un subsidio, conseguido a través de la intervención del Sindicato de Peones de Taxi.


César Izza

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora