“Como a Kirchner, a Massa le gusta el beso de manos”
Durante meses, Juan Cruz Sanz mantuvo un estrecho contacto con el líder del Frente Renovador. De ahí nació un libro que, ajeno al género biográfico, brinda sustanciosos datos sobre la personalidad e ideas de quien va primero en las encuestas para presidente de la Nación.
entrevista: A Juan Cruz Sanz, autor de “Massa x Massa”
CARLOS TORRENGO
carlostorrengo@hotmail.com
Martín Heer
— ¿Qué es ideológicamente Sergio Massa? De su libro surge un Massa hiperactivo, hablador, conectado con todo, pero aparentemente sin relación con una matriz ideológica.
— Es muy difícil conectarlo con relato ideológico. Está convencido de que esa conexión, al menos hoy, es innecesaria para su carrera por el poder. Para él, la ideología resta votos….
— ¿Oculta ideología?
— Si la tiene, la corre. Su ideario es la gestión, la política en gestión. Y en esto hay un hilo vinculante con Daniel Scioli. Los dos hombres que, al menos hoy, suman la mayor cantidad de respaldo para ser presidente, tienen en común que es muy complejo saber lo que piensan en términos de contenidos ideológicos… No sabemos lo que piensan sobre el desarrollo de nuevas fuentes energéticas, o energía nuclear, o sobre el desequilibrio demográfico… recién ahora sabemos lo que piensan sobre inseguridad; pero sabemos sobre las medidas que definen, no como reflexionan su naturaleza incluso como expresión a escala latinoamericana o mundial. Y así con muchos temas. Sabemos lo que hacen en salud, pero no cómo la piensan, si es que la piensan en relación a la actividad privada, por ejemplo. Es decir, hacen política yendo por la avenida del medio… No sabemos, por caso, lo que piensan uno y otro acerca de la complejidad de una política pública sobre el aborto; se definen puntualmente ante esto o aquello del aborto, no más. Mientras se va por esa vía, se cosecha de todo por ausencia de definición.
— ¿Qué favorece la avenida del medio?
— Lo dice Massa. Ir e ir sin definirse sobre temas nacionales desde la complejidad, la elaboración de ideas que eventualmente impliquen, por la naturaleza de muchos de los problemas nacionales, condicionar la marcha, frenar, razonar desde dudas y certidumbres, etcétera.
— ¿Nada de bajar a la colectora?
— Me lo ha dicho Sergio a mí: tienen cruces, lomos de burro, demoran la marcha… pero esta ausencia de referencias ideológicas es una carencia que atañe no sólo a Massa, sino al grueso de la dirigencia política argentina. Le doy un dato que hace a esto. Hace un mes y medio cubrí la gira de Massa por Estados Unidos. Contactos con factores de poder norteamericanos. En una charla de más de una hora ante empresarios y otros planos, despliega sus ideas. Cuando llega el ciclo de preguntas, un americano le dice: “Hay algo que me sorprende: no habló de educación”. Massa lo mira con los ojos muy abiertos y le dice: “Tiene razón”. Casi un sincericidio. Yo me preguntaba: ¿cómo puede ser que un candidato a presidente soslaye ese tema?
— ¿Qué es lo que prima como sustento desde el imaginario de Massa para manejar la presidencia de la Nación?
— La gestión del día a día. El mostrador de la intendencia al que llegaba la gente en procura de soluciones. Pero esa gente le pedía cordón cuneta, una luz, un desagüe. No un proyecto de país.
— Pero eso…
— Ya sé, lo que usted quiera. Pero él está convencido de que en ese día a día fue eficiente, no hay duda; le dio resultado, ¿para qué lo va a cambiar?
— Beatriz Sarlo sostiene que Massa es un demagogo. Que siempre dice lo que la gente quiere escuchar, pero no se sabe lo que piensa. ¿Puede ser esto una síntesis de lo que usted señala?
— No. En principio porque Massa no engaña. Lo que él dice puede gustar o no, pero está convencido. Que no hable desde grandes contenidos ideológicos no implica que no esté probado en eficiencia en el manejo del poder. Y reúne gente desde esa experiencia. Es opinable, desde ya, si puede ejercer la presidencia blandiendo esta experiencia, pero no estoy de acuerdo con Sarlo. Bueno… yo reflexiono como periodista, con los contenidos que me da mi visión desde ese espacio. Ella como politóloga… no sé. Admito incluso que hay cosas del discurso de Massa que realmente me molestan. He llegado a apagar el televisor cuando mete alguna de esas categorías…
— ¿Cuál, por ejemplo?
— “La gente”, “la gente”, es un colectivo tan complejo de definir. Creo que Beatriz Sarlo también arraiga en el manejo de la categoría “gente y gente”, en el discurso de Massa, para hablar de demagogia…
— ¿Qué le genera resistencia en relación a esa categoría? Porque en ese parloteo de “la gente” también está Scioli, Macri, Binner, etcétera.
— Se trata de un colectivo estúpido al que también apelamos los periodistas pensando que “la gente” es una única porción de la sociedad, que si un grupo de “gente” dice A, toda “la gente” dice A porque todos piensan lo mismo, y listo: “la gente”… un mecanicismo patético.
— ¿Cómo le surgió comparar a Massa con Frank Underwood, el personaje de la serie “House of cards” que interpreta Kevin Spacey?
— Y, de seguirlo a Sergio, de ver cómo se relaciona en política. Y viví muy cerca de Sergio mucho de todo eso. Como Underwood, congresista en la serie, Massa construye mucho poder vía el mecanismo de que le deban favores. Hace a su estrategia construir poder mediante la detección de posible aliados, a los que entonces ayuda. Y así le deban favores y vengan y le besen las manos. Como construyó poder Néstor Kirchner en Santa Cruz, primero como intendente de Río Gallegos, luego como gobernador. A él también le gustaba que le besen la mano por favores prestados…
— ¿Llega Massa a presidente?
— Si se afirma en el convencimiento de que su marcha ya es indetenible, le será complejo. Si se afirma en la complejidad que tiene la marcha dada la naturaleza de los problemas nacionales, o sea asume la elección como asumió las PASO, en términos de desafío duro, grueso y que requiere de algo más que decisión, puede llegar…
— ¿Cómo reflexiona el haber sido, en un pasado que todavía late, un actor importante en la reproducción del sistema de poder kirchnerista que ahora le disgusta?
— No le gusta hablar de ese tema. Se arrepiente haber aceptado a Cristina el cargo de Jefe de Gabinete. Le pesa no haber podido cambiar nada del estilo de gestión del gobierno. Ve ese paso como una experiencia cerrada.
— ¿En qué términos habló con usted este tema?
— No fue un tema de centralidad en nuestras conversaciones, pero era un tema amargo para él, lo cual habla de que sufrió el rol… Y recuerda con respeto a Néstor Kirchner.
— ¿En términos a qué? Porque Kirchner fue el arquitecto del estilo y forma del poder K
— En la entrega a la política, en el trato del día a día de la política. No olvidemos que para Massa los años de Néstor fueron, en alguna medida, años decisivos en formación y construcción de imagen.
entrevista: A Juan Cruz Sanz, autor de “Massa x Massa”
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