“Llegamos a la época de poda”

Redacción

Por Redacción

Cincuenta años atrás, en el viejo Neuquén, las autoridades municipales, con noble criterio de forestar un Neuquén desértico (y lo continúa siendo), dispusieron sobre veredas en de la vía pública enormes especies arbóreas de características “gigantes” (algunas de ellas hoy, por normas posteriores, decretadas como especies no convenientes por su desarrollo). Estas especies actualmente se sujetan todas al sustentable corolario ambiental que reza que las especies arbóreas preexisten a toda ley o norma posterior. No obstante, algunas han sido ferozmente violentadas por construcciones aledañas, con total desaprensión de las autoridades pertinentes para con las casi “apocalípticas” catástrofes ecológicas que estos emprendimientos inmobiliarios les provocaron. Llegamos a la época de poda. Resultaría una desaprensión más (cuando no un abuso de autoridad) pretender que el saneamiento y poda terapéutica de todas estas enormes ancianas especies preexistentes a normas posteriores (algunas con copas que superan los 14 metros de altura) se lleve a cabo por cuenta de los vecinos, tarea eminentemente de requerimiento profesional, que económica y operativamente sobrexcedería sus posibilidades, considerando que para el proyecto “Poda de eucaliptus” (de hace diez años atrás) se requirieron grúas de altura de alta potencia y la lógica asistencia técnica profesional y de coordinación de tránsito. Tal vez, el “padre de la patria”, desde sus señeros bronces, festejaría mucho más que se acuerden del saneamiento, poda y protección de estas añosas especies neuquinas (salvaguardando a la vez vida y bienes públicos), evitando que enormes anclajes de madera muerta no caigan sobre vidas y bienes públicos peligrosamente, y que bellos contextos decorativos “custodien” su noble extingue en el centro neuquino, apostando sus máximas siempre a la vida y respeto de los años, con atención y protección. Alicia Rodríguez LC 4.761.140 Neuquén

Alicia Rodríguez LC 4.761.140 Neuquén


Cincuenta años atrás, en el viejo Neuquén, las autoridades municipales, con noble criterio de forestar un Neuquén desértico (y lo continúa siendo), dispusieron sobre veredas en de la vía pública enormes especies arbóreas de características “gigantes” (algunas de ellas hoy, por normas posteriores, decretadas como especies no convenientes por su desarrollo). Estas especies actualmente se sujetan todas al sustentable corolario ambiental que reza que las especies arbóreas preexisten a toda ley o norma posterior. No obstante, algunas han sido ferozmente violentadas por construcciones aledañas, con total desaprensión de las autoridades pertinentes para con las casi “apocalípticas” catástrofes ecológicas que estos emprendimientos inmobiliarios les provocaron. Llegamos a la época de poda. Resultaría una desaprensión más (cuando no un abuso de autoridad) pretender que el saneamiento y poda terapéutica de todas estas enormes ancianas especies preexistentes a normas posteriores (algunas con copas que superan los 14 metros de altura) se lleve a cabo por cuenta de los vecinos, tarea eminentemente de requerimiento profesional, que económica y operativamente sobrexcedería sus posibilidades, considerando que para el proyecto “Poda de eucaliptus” (de hace diez años atrás) se requirieron grúas de altura de alta potencia y la lógica asistencia técnica profesional y de coordinación de tránsito. Tal vez, el “padre de la patria”, desde sus señeros bronces, festejaría mucho más que se acuerden del saneamiento, poda y protección de estas añosas especies neuquinas (salvaguardando a la vez vida y bienes públicos), evitando que enormes anclajes de madera muerta no caigan sobre vidas y bienes públicos peligrosamente, y que bellos contextos decorativos “custodien” su noble extingue en el centro neuquino, apostando sus máximas siempre a la vida y respeto de los años, con atención y protección. Alicia Rodríguez LC 4.761.140 Neuquén

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