“El Mundial y los hidrocarburos”

Redacción

Por Redacción

El Mundial de Brasil pone de manifiesto las dificultades propias de un país subdesarrollado donde los gobernantes de mirada corta no supieron darle impulso al enorme potencial de esa nación. Tiene contradicciones enormes que una buena porción de la población ha comenzado a percibir reclamando entonces rectificaciones hacia una mejor distribución de tanta riqueza. Los desmanes y las protestas que de un tiempo a esta parte se vienen produciendo en importantes ciudades son claras manifestaciones del cansancio de la población que percibe esa inequidad social. La construcción y/o remodelación de estadios de fútbol a costos multimillonarios originó el escozor del ciudadano que no aprueba inversiones que parecen un derroche aunque se trate de una actividad como el fútbol, que forma parte de su idiosincrasia. Son obras indudablemente para el mundo desarrollado, donde la ciudadanía goza de una mejor distribución de la riqueza generada entre todos. Considerado este aspecto, la Argentina podría parangonarse sin dificultad con el enorme país vecino aunque aquí algunas inversiones mencionadas en el discurso oficial ya son pasado. Los ejemplos frustrados abundan pero la idea es referirnos a inversiones efectuadas en nuestra provincia, que recuerda un poco a las obras de los faraones hechas con el propósito de dejar un sello perenne del pasaje por la vida de esos personajes con visos de divinidad utilizando el trabajo forzado de los súbditos que vivían en la marginalidad. En Neuquén sobresalen los edificios de la Legislatura y la Ciudad Judicial. Son impresionantes y hermosas obras de ingeniería pero contrastan enormemente con la miseria que se observa a pocas cuadras, donde el cartón, el nailon y las chapas viejas son el albergue de familias compuestas por ancianos, mayores, jóvenes y muchos niños que viven hacinados y sometidos a las inclemencias de la desigualdad y del tiempo. Las obras mencionadas y otras similares son interesantes pero, como en Brasil, parecen ir a destiempo de la cruda realidad de conciudadanos nuestros que no son responsables de su humilde condición y su ignorancia, que los lleva a vivir en compañía de la indigencia. Cada vez son más los marginales, no obstante que los hidrocarburos constituyen la base económica de esta hermosa provincia desde hace más de 50 años. Vaca Muerta genera expectativas por el movimiento y el discurso multimillonario que se le atribuyen. Cabría esperanzarse, pero la experiencia sugiere que la porción pequeña, casi insignificante, queda en casa, fluyendo lo sustancioso por los ductos que son manejados por los centros de poder. Omar A. González, DNI 5.749.340 Neuquén

Omar A. González, DNI 5.749.340 Neuquén


El Mundial de Brasil pone de manifiesto las dificultades propias de un país subdesarrollado donde los gobernantes de mirada corta no supieron darle impulso al enorme potencial de esa nación. Tiene contradicciones enormes que una buena porción de la población ha comenzado a percibir reclamando entonces rectificaciones hacia una mejor distribución de tanta riqueza. Los desmanes y las protestas que de un tiempo a esta parte se vienen produciendo en importantes ciudades son claras manifestaciones del cansancio de la población que percibe esa inequidad social. La construcción y/o remodelación de estadios de fútbol a costos multimillonarios originó el escozor del ciudadano que no aprueba inversiones que parecen un derroche aunque se trate de una actividad como el fútbol, que forma parte de su idiosincrasia. Son obras indudablemente para el mundo desarrollado, donde la ciudadanía goza de una mejor distribución de la riqueza generada entre todos. Considerado este aspecto, la Argentina podría parangonarse sin dificultad con el enorme país vecino aunque aquí algunas inversiones mencionadas en el discurso oficial ya son pasado. Los ejemplos frustrados abundan pero la idea es referirnos a inversiones efectuadas en nuestra provincia, que recuerda un poco a las obras de los faraones hechas con el propósito de dejar un sello perenne del pasaje por la vida de esos personajes con visos de divinidad utilizando el trabajo forzado de los súbditos que vivían en la marginalidad. En Neuquén sobresalen los edificios de la Legislatura y la Ciudad Judicial. Son impresionantes y hermosas obras de ingeniería pero contrastan enormemente con la miseria que se observa a pocas cuadras, donde el cartón, el nailon y las chapas viejas son el albergue de familias compuestas por ancianos, mayores, jóvenes y muchos niños que viven hacinados y sometidos a las inclemencias de la desigualdad y del tiempo. Las obras mencionadas y otras similares son interesantes pero, como en Brasil, parecen ir a destiempo de la cruda realidad de conciudadanos nuestros que no son responsables de su humilde condición y su ignorancia, que los lleva a vivir en compañía de la indigencia. Cada vez son más los marginales, no obstante que los hidrocarburos constituyen la base económica de esta hermosa provincia desde hace más de 50 años. Vaca Muerta genera expectativas por el movimiento y el discurso multimillonario que se le atribuyen. Cabría esperanzarse, pero la experiencia sugiere que la porción pequeña, casi insignificante, queda en casa, fluyendo lo sustancioso por los ductos que son manejados por los centros de poder. Omar A. González, DNI 5.749.340 Neuquén

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