Alemania echó al jefe de inteligencia de EE. UU.

Es la sanción más dura entre aliados desde 1995.

Redacción

Por Redacción

BERLÍN (AFP/AP).- El gobierno alemán anunció la expulsión del jefe de los servicios secretos estadounidenses en Alemania, tras descubrir a dos presuntos espías que trabajaban para Washington, una decisión inusual entre aliados de la OTAN.

El detonante inmediato de la expulsión fue el surgimiento de dos nuevas denuncias de espionaje estadounidense y se da en el contexto de un profundo enojo alemán por lo que considera una falta de respeto y una injerencia indebida en los asuntos de un país donde se venera la privacidad.

“Pedimos al representante de los servicios secretos estadounidenses en la embajada de Estados Unidos que abandone Alemania”, declaró el portavoz del gobierno, Steffen Seibert, en un comunicado. La expulsión se produce “como respuesta a una falta de cooperación (constatada) desde hace tiempo en los esfuerzos para esclarecer” la actividad de los agentes de los servicios secretos estadounidenses en Alemania, explicó ayer en Berlín el presidente de la comisión parlamentaria de actividades de inteligencia, Clemens Binninger.

Esta medida, muy inusual entre aliados de Estados Unidos, tiene pocos precedentes que se le puedan comparar. El más parecido se produjo en 1995 cuando Francia pidió a Estados Unidos que retirara a varios agentes por espionaje en su territorio.

La Casa Blanca rehusó comentar la expulsión, pero la embajada de Estados Unidos en Alemania dijo que era “esencial” continuar con una “estrecha cooperación” con el gobierno alemán “en todos los ámbitos”.

Tras el descubrimiento la semana pasada de un agente de los servicios de inteligencia alemanes (BND) sospechoso de trabajar también para la CIA, la fiscalía alemana anunció otra investigación sobre un nuevo presunto caso de espionaje.

El caso tensó aún más las relaciones entre ambos países, empañadas ya por las revelaciones hace un año sobre el espionaje del teléfono móvil de la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, por Estados Unidos.

Con la presión de la opinión pública, que pide un posicionamiento más firme respecto al antiguo país de la ocupación, la canciller pidió en repetidas ocasiones explicaciones a Washington, sin que recibiera ninguna respuesta.

Merkel subrayó la importancia de una relación de confianza, refiriéndose a crisis como Ucrania, Oriente Medio o Afganistán. “En estos momentos, que pueden ser muy confusos, es decisiva la confianza entre aliados”, dijo.

Las relaciones entre el gobierno de Merkel y Obama atraviesan uno de sus peores momentos, tras las recientes medidas alemanas.

EL MUNDO


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