Al rescate de recursos fitogenéticos en Neuquén
La zona centro del interior provincial promueve la sensibilización y defensa de la agrodiversidad, interculturalidad y soberanía alimentaria. Una práctica en continuo crecimiento.
feria de semillas
La pérdida de un número importante de variedades de semillas locales, debido al reemplazo por materiales “mejorados”, híbridos, y transgénicos, ha restringido e inhibido el uso de especies tradicionales criollas, las posibilidades de su reproducción y conservación, ocasionando una erosión genética, principal causa de desaparición de la diversidad.
Antecedentes
Desde 1997 el Movimiento Semillero de Misiones, las comunidades y organizaciones campesinas y de la agricultura familiar encararon un trabajo de defensa del patrimonio genético local, al que refieren como “semillas nativas y criollas”, proceso que ha llevado al Estado nacional y a los Estados provinciales a la generación de espacios que valorizan estas iniciativas y promueven el intercambio de germoplasma tradicional entre agricultores.
En el 2010 se impulsó en el país una Feria Nacional de Semillas Nativas y Criollas, desplegando una amplia diversidad genética y cultural que permitió empezar a dar visibilidad a la tarea de selección y conservación de sus mantenedores.
En Latinoamérica se conformaron las redes Guardianes y Custodios de Semillas, las Curadoras del Pueblo Mapuche en Chile y Semillas de Pasión, en el nordeste de Brasil.
El Movimiento Sin Tierra en Brasil promovió en forma comunitaria la semilla para la producción agroecológica de todo el país Bionatur, poniendo de manifiesto el interés de los pueblos en la conservación de su patrimonio.
En Neuquén
En la provincia del Neuquén los encuentros de agroecología para maestros, organizados por el Departamento de Huertas Escolares del Consejo Provincial de Educación, operaron como caja de resonancia de las inquietudes que se generaban sobre la soberanía alimentaria al interior de las escuelas y comunidades rurales y urbanas, ayudando a identificar el patrimonio social y cultural que residía en los guardianes de semillas y las variedades locales. Este proceso fue retomado como objetivo por parte de instituciones gubernamentales y no gubernamentales en diversas localidades de la provincia.
En particular en la zona Centro de la provincia, el Grupo de Semillas de Zapala, acompañado por la AER Zapala del INTA, con promotores del programa Prohuerta y la AFR de Quili Malal, encabezó a partir del 2010 múltiples iniciativas de recuperación de las prácticas comunitarias con encuentros de intercambio de materiales, a través de talleres, ferias de semillas y otras actividades de sensibilización y defensa de la agrodiversidad, la interculturalidad y la soberanía alimentaria. Las experiencias se comenzaron a replicar luego en otras localidades tanto del Neuquén como de Río Negro.
Ferias y Guardianes de Semillas
La ubicación geográfica de estas experiencias en el centro de la provincia de Neuquén, determinada por un clima de características extremas en invierno, requiere materiales genéticos con adaptación a esas condiciones adversas, con desarrollo de variedades seleccionadas localmente y fortalecidas en las propias fincas.
Como consecuencia de la escasa disponibilidad de diversidad genética, la producción agroalimentaria familiar tanto en el área rural como en el área urbana atraviesa una situación de balance deficitario en términos de soberanía alimentaria.
Además de afectar el autoconsumo, esto se agrava por la existencia de una estructura ultraespecializada y oligopólica de provisión de alimentos frescos, con las consecuencias de un aumento de precios y un deterioro de la calidad alimentaria de la dieta familiar.
Oportunidad
Esta crisis, sin embargo, abre la oportunidad para la producción y abastecimiento en circuitos cortos de comercialización, utilizando variedades tradicionales conocidas y conservadas por las comunidades locales, capaces de reemplazar, con ventajas evidentes, a los productos provenientes de los centros de producción habituales.
De modo complementario, las particularidades de cultivo y gestión comunitaria de las variedades locales, denominadas por algunos autores como sociodiversidad, las fincas de sus guardianes y ferias de intercambio regionales proponen sumarse a ofertas de turismo rural y comunitario, rescatando valores culinarios tradicionales.
Tras cinco años de acciones con ferias regionales de intercambio de semillas y aves en la zona Centro, se ha ido consolidado un espacio desde donde los agricultores rescatan y revalorizan sus prácticas, con la multiplicación y el mejoramiento de variedades hortícolas y razas avícolas tradicionales en defensa de la vida y de la soberanía alimentaria.
El intercambio de semillas aumentó, en cantidad y en variedades, incluyendo especies de hortalizas (varios cultivares de maíces, zapallos, arvejas y lechugas, entre otras) y aromáticas, medicinales, forestales y nativas (Larrea divaricata, Larrea cuneifolia y Larrea nítida y Prosopis alpataco). También se intercambian plantines de flores y ornamentales, estacas, bulbos y esquejes, y aves como gallinas criollas y araucanas, patos, gansos y pavos.
Esas semillas circunscriptas históricamente a una zona, sin seguimiento, hoy tienen un mayor grado de distribución y circulación, estando sistematizadas a través de un mapa con su origen, ubicación, año de recolección, uso y proceso de conservación.
Al rescate del maíz blanco de Quili Malal
Desde principios del 2012, al grupo de profesionales de la AER INTA de Zapala, productores y promotores de huerta, se sumó el equipo del Instituto para la Agricultura Familiar –IPAF– Región Patagonia, con el propósito de caracterizar y revalorizar algunos materiales fitogenéticos, como el maíz blanco que se cultiva en forma ancestral en el paraje de Quili Malal.
En este espacio rural localizado en la confluencia del río Agrio con el río Neuquén, en el departamento Picunches, en el centro de la provincia del Neuquén, habita una de las poblaciones que se verá afectada de forma directa por la construcción de la represa Chihuido I y que en el futuro tendrá un nuevo emplazamiento a cuatro kilómetros de su actual ubicación.
El maíz que se intenta preservar es una variedad adaptada a la condición agroecológica local y reproducida por generaciones. La especie vegetal presenta un ciclo corto y es conveniente su siembra para la zona Centro de la provincia. Es buscado por los pobladores, incluso de las comunidades cercanas, por su rendimiento y rusticidad.
El proyecto analiza la situación actual de este recurso con la comunidad, desde una perspectiva agroecológica, donde la biodiversidad y la cultura son interdependientes. Se parte de la premisa de que cada comunidad posee un clima, un tipo de suelo, una historia y una cultura; la supervivencia de las variedades locales está vinculada a la supervivencia de la comunidad. Cuando desaparecen los agricultores y su cultura, las variedades sólo consiguen sobrevivir, con suerte, como recursos genéticos en los bancos de germoplasma.
El trabajo que se está realizando comprende tres líneas principales: las caracterizaciones del maíz, su sistema productivo y la puesta en valor de los saberes locales de la comunidad. Se estudian las características biológicas así como el comportamiento agronómico de la variedad en esa región.
Sumado a esto, con el aporte de las familias de la comunidad se recopila información sobre el origen de las semillas, el manejo del cultivo, los criterios de selección de la variedad, el uso de la misma y las estrategias de conservación. El trabajo se discute y redefine junto con la comunidad (escuela, centro de salud, Comisión de Fomento, Asociación de Fomento Rural y vecinos) en un proceso de investigación y acción, donde los actores involucrados son una parte fundamental para cualquier propuesta de conservación.
A futuro, el proyecto tiene previsto incluir otras especies que son reconocidas por la comunidad y por las localidades vecinas, como el melón, la sandía y los zapallos, que son distintivos del paraje ubicado a 90 kilómetros de Zapala.
En el marco de los proyectos regionales con enfoque territorial del Centro Norte de Neuquén y Alto Valle Oeste, vinculados por la Red de Agroecología de INTA (Redae), se realizaron jornadas de capacitación sobre la multiplicación de este maíz, con la organización del IPAF Patagonia. Allí se abordaron temas como bancos de germoplasma y su función en el territorio, multiplicación de maíz, ley de semillas, ley de recursos genéticos y experiencias con productores en diferentes regiones del norte de la Patagonia.
La AFR de Quili Malal, con acompañamiento del Grupo de Semillas de Zapala, trabaja desde agosto de este año en la conformación de una casa de semillas de uso comunitario a partir de un proyecto presentado al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (Programa Procodas).
Instituto para la Agricultura Familiar (IPAF) Región Patagonia, INTA
Agencia de Extensión Rural Zapala, INTA
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