¿El gobierno sabe que cayó el Muro de Berlín?
COLUMNISTAS
Cuando faltan pocos días para que se cumpla el 25º aniversario de la caída del Muro de Berlín, en la Argentina la dirigencia política parece congelada en un estéril debate de la posguerra.
Aquel episodio que significó el fin de la llamada “Guerra Fría” parece haber pasado inadvertido a nivel local.
La caída del Muro le puso fin no sólo al conflictivo siglo XX; también dio paso a una verdadera revolución productiva en todo el mundo… a excepción de la Argentina, donde la dirigencia política está ausente de los problemas reales de la gente.
La Argentina es hoy un país a la deriva, sin rumbo, con una economía virtualmente estancada, una elevada inflación y un alto desempleo juvenil, sin energía ni proyectos de infraestructura definidos y con una endeble posición de divisas.
¿Qué se debate hoy en la Argentina? Nada sustancial. El enanismo político debate apenas la modificación de algunos tópicos de un modelo económico del siglo pasado que lleva inexorablemente al país a una nueva quiebra.
Los efectos de una lluvia torrencial en el área metropolitana desnudaron las miserias de la crema política local y pusieron de manifiesto la ausencia de obras y la desidia de la dirigencia. ¿Cómo es posible que la ciudad de Luján se haya inundado dos veces en menos de un año por el desborde del río homónimo? La queja principal del gobierno bonaerense es la falta de recursos para hacer las obras, fondos que se derivan del tesoro nacional pero que están destinados a otros fines.
La respuesta de la Casa Rosada es aumentar subsidios a los damnificados sin solucionar el problema de fondo, que es la falta de obras hídricas.
El enjambre de subsidios cruzados en la ejecución presupuestaria que crecieron al socaire de los “superpoderes” es la causa inmediata de la falta de recursos.
La administración Kirchner prefiere destinar fondos a fines distintos de la ejecución de obras que beneficien a miles de personas.
El caso Aerolíneas Argentinas es la piedra angular de los dislates presupuestarios. Desde el 2008, cuando se estatizó la compañía aérea, el déficit operativo se situó en unos 1.000 millones de dólares anuales que fueron aportados por el tesoro nacional con fondos provenientes de otras partidas presupuestarias.
Los números contenidos en el informe de la Auditoría General de la Nación eximen de mayores comentarios. El gobierno argentino subsidia empresas deficitarias y mal operadas sacando fondos de recursos previsionales y de obras públicas.
Mientras tanto, la Casa Rosada continúa obsesionada por la falta de divisas. Los controles policíacos en la City porteña alcanzaron sólo a poner paños fríos en el mercado cambiario, pero el costo es muy grande.
La inflación se sigue cobrando víctimas bajo la mácula de un ajuste ortodoxo lanzado por el gobierno. Los gremios que cerraron paritarias en torno del 30% se suman a los reclamos por mayores ajustes salariales, en compensación por la pérdida de poder adquisitivo.
El ministro Kicillof justifica su ajuste ortodoxo negando la escalada inflacionaria que, paralelamente, detona una mayor presión fiscal y una mayor pérdida del poder adquisitivo de los sectores de ingresos fijos.
En otros términos, Kicillof niega la inflación para no abonar el reclamo de bonos salariales. Paralelamente, no se actualizan las jubilaciones, el mínimo no imponible sobre los salarios ni los montos de facturación de los monotributistas. El resultado es un fenomenal deterioro del poder de compra de los salarios en los sectores de menores ingresos. La suba de precios y la caída del consumo son el fiel reflejo de la política económica oficial.
Sin embargo, a pesar de la prédica de Kicillof para negar el pago de un bono de fin de año, las discusiones entre sindicatos y empresas disparan un efecto no deseado por el joven ministro: los gremios y los empresarios empezaron a negociar un anticipo de aumento de sueldos a cuenta de las próximas paritarias.
La tozudez y la torpeza de la administración Kirchner están llevando al país a un estado de tensión social donde no tardarán en aparecer conspiraciones de todo tipo y color.
Miguel Ángel Rouco
Analista económico DyN
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