Daniel Dessein: «El periodismo está sediento de espíritus inquietos»

Investigador de los desafíos que enfrentan los medios de cara a la expansión de internet, Daniel Dessein cree que el diario papel vive un momento complejo. Sostiene, sin embargo, que vía un salto cualitativo de decisiones fundadas en la creatividad, seguirá adelante.

Redacción

Por Redacción

ENTREVISTA AL PRESIDENTE DE DYN

-Muda el mundo y no en términos de un suave y muy manejable cambio de época. Se hace sentir el número, lo masivo en todas las direcciones. En Argentina se desdibuja el pergamino que asumíamos como distinción: el etnocentrismo. Y el periodismo, claro, está bajo zarandeo. Si se acepta que tiene alternativas, ¿qué es lo imperioso a seguir?

-Hacer del cambio, una regla. No hay otra. El reto que clava la era digital es drástico. Mira de frente al periodismo que conocimos. Y lo hace blandiendo los alcances, en permanente evolución, que lo sustentan.

-¿Qué fue el periodismo hasta este reto surgido en los intensos ´90?

-Un oficio, un negocio, una industria si se quiere, apoyado especialmente a lo largo del Siglo XX en bases que le dieron mucha estabilidad. Eso fuimos. Eso ya no es. Ya no estamos ante… no sé…

-¿Una emboscada que se puede sortear? Se disparó el precio del papel o las tintas… O la rotativa se queja porque está vieja…

-Exactamente. La innovación tecnológica no es una roca en el camino. Y con ella llegan los cambios culturales.

-¿De todas las preguntas que se formula hoy una empresa periodística en clave al futuro, para usted hay alguna que funge como núcleo duro de ese espacio de interrogantes?

-No sé si en términos de ser el interrogante más duro. Porque es fuerte para un medio, cuyo soporte histórico fue el papel, preguntarse si el papel sobrevivirá… Pero hay sí, al menos desde mi reflexión personal, una inquietud seductora incluso: ¿qué querrán las nuevas generaciones en materia de medios, de información? No me pida respuestas que cierren. No sé…

-A pesar de Aldo Rico, la duda, el «no sé», es el punto de partida de un espíritu inquieto…

-Y de espíritus abiertos, inquietos, curiosos. El periodismo está sediento de espíritus inquietos. Otro interrogante importante que tenemos que hacer es por dónde responder la expansión de los dispositivos individuales para consumir información. El 2014 fue el año en que los dispositivos móviles superaron en número a los habitantes del planeta, Ya hay más de 7.000 millones de tabletas, celulares. Y 2.000 millones de esos dispositivos son teléfonos inteligentes. En los EE. UU, el 60 % del consumo de internet se hace a partir de dispositivos móviles. Hay una migración en materia de cómo informarse, del lugar desde donde se consume de la información…

-¿Cómo resistir teniendo un medio cuyo soporte, desde lejos en la historia, es la simbiosis papel- tinta? Usted, en «Nuevos desafíos del periodismo», no da por muerto al papel…

-Sí, hablo de no enterrar prematuramente al papel ni creer que no sobrevivirá. Y demuestro, por caso, la apuesta que se ha hecho en Perú al papel. Pero digo que hay que alistarse para un entrevero, no sé en qué tiempo se dará, pero que se dará en el campo digital.

-Pero al menos del relato existente sobre todo esto se infiere que el ímpetu de la resistencia del papel no puede sobrellevar el nivel de velocidad con que se mueve, alentada por la tecnología, esta migración sobre cómo informarse. ¿Es así?

-La transformación se va acelerar, no hay duda. Y los diarios con soporte en papel deberán transformarse en usinas de procesamiento de información que llegue a los ciudadanos a través de diversos soportes. Fundamentalmente los dispositivos móviles y teléfonos inteligentes, que son los que se van a multiplicar.

-Con independencia de la mecánica muy directa que ofrecen estos dispositivos en sociedades donde lo que fue hace un minuto «ya fue», ¿por qué otro lado pasa la centralidad excluyente -siguiendo sus palabras- que tienen estos dispositivos?

-Al margen del nivel de velocidad que los distingue, está el valor, el precio de estos dispositivos. Hablo tanto del costo de los dispositivos como del costo de acceso a su uso, que todo dice que tienden a cero. Y todo apunta a que, al ser más baratos, la conectividad crecerá y crecerá…

-De la exploración que realiza sobre este dime y direte, ¿Qué extrae a modo de conclusión?

– A nivel mundial, el 93 % de los ingresos de los diarios sigue proviniendo del papel, pero esta ecuación está cambiando rápidamente en el primer mundo. En Argentina, los diarios nacionales tienen entre un 15 y un 20 % de sus ingresos vinculados a lo digital y si reflexionamos los medios del interior, esta relación es del 95 contra el 5 %… o sea, el papel vive.

-¿Cómo se explica el fenómeno de un diario peruano -«Trome»- que tira 700.000 ejemplares? No parece explicarse sólo por la confesión que a usted le hace Zavala, gerente de Grupo «El Comercio», el diario más antiguo de Perú: «Simplemente creímos en el papel y apostamos a él».

-Perú tiene una banda ancha muy limitada, bajo nivel de acceso a internet, problemas tecnológicos en este campo. Y en ese marco, «El Comercio» reaccionó. Hace 15 años salió con «Trome», el diario de mayor tirada de Hispanoamérica; sacó también un diario gratuito y fue descubriendo nichos descuidados o no explotados. Entonces sacó un diario deportivo y otro económico. Surgió incluso una reacción de los editores peruanos -se llama «Girasol»-, en ratificar el negocio tradicional del periodismo. Apunta tanto a los lectores como a la publicidad… y bueno, marchan. En Canadá incluso se está desarrollando algo parecido. En realidad, el papel afloja, reitero, en el primer mundo.

-Ahí, esa baja tiene también su correlato en la caída de publicidad.

-Sí. A diferencia de lo que sucedió en América Latina, donde por expansión durante más de un lustro de su economía, la participación publicitaria en el papel creció un 48 % de ingresos por publicidad. En Argentina, casi un tercio de la torta publicitaria se la llevan los diarios, van por detrás de la televisión. Pero en el lapso 1998 a hoy, la circulación de diarios bajó un 25 %.

-En un tramo de su breve ensayo publicado en «Nuevos desafíos del periodismo», usted relata una reflexión que le hace Tony Gallagher, editor de «The Daily Telegraph» sobre por dónde debe ir la imaginación de los diarios ante los desafíos que enfrentan. Es una mirada proactiva. ¿Cómo la reflexiona usted?

-Estoy muy de acuerdo con él. Sostiene que hay que zafar de lo que define como «círculo vicioso» de baja de circulación, poda de gastos, producto afectado en su calidad, caída de circulación. Él habla desde su propia experiencia como editor de un medio que diversificó sus fuentes de ingresos para correrse de lo que yo llamo «la vieja dupla publicidad/ejemplares. En síntesis, propone apoyarse fuertemente en la calidad del producto y en su credibilidad. Y desde ahí, avalado por esos dos pilares, respaldar nuevas ofertas de un diario: club de descuentos, venta de libros, promociones turísticas, eventos… Y esto sucede por ejemplo con los clubs de beneficios: buscar que el lector ratifique su lealtad al diario, se fidelice. Y ampliar así un tipo de relación que incluso ayude a conocer al lector, saber de sus imaginarios, sus deseos… Porque el lector es hoy al periodismo una creciente incógnita…

-Como la gente para la política…

-Sí, sí…

CARLOS TORRENGO

carlostorrengo@hotmail.com


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