“La democracia herida”
La democracia y el país han sido heridos, impotentes y apenados por la muerte del fiscal Nisman, un valiente que mediante una labor paciente y responsable habría logrado reunir elementos probatorios suficientes para denunciar y desenmascarar a los presuntos corruptos enemigos del país: a los que se abrazan y pactan con los violentos, los que se abusan y utilizan el poder para su propio beneficio con turbios negociados, los que se escudan en la investidura para cubrirse de impunidad. Esperemos que lo logrado por el doctor Nisman, quien pagó con su vida la búsqueda de la verdad, señalando a los presuntos encubridores del acto terrorista acaecido en 1994, no caiga en saco roto. Que si la Justicia actuante, una vez concluida su tarea investigativa, llega a un pronunciamiento de culpabilidad, los responsables reciban de una vez por todas el castigo que merecen. De no ser así y si esto no se esclarece, entonces habrá triunfado el odio, la división y la violencia de los mercaderes del mal. Este hecho doloroso que enluta al país y en el que pierde la vida un fiscal de la Nación salpica a nuestra Argentina y nos desmerece ante los ojos del mundo. En este caso de tanta trascendencia sí se justifica la utilización de la cadena nacional, ya que para eso está, para los acontecimientos importantes. Contrariamente, la misma es usada con demasiada frecuencia para que el gobierno nos relate el “yo, yo, yo” y las delicias de su gestión, además de recordarnos que la culpa siempre la tienen los otros, el mundo, los medios, la oposición, etc., pero jamás un gobierno tan “exitoso” e infalible. Por otro lado, exacerba ver y escuchar a un obsecuente que aparece cada mañana a repetirnos lo que Cristina Fernández le ordena, mientras en su provincia se mueren niños desnutridos. Que Dios ilumine a la Justicia para que encuentre la verdad de este triste acontecimiento y con la celeridad que la hora impone. Jorge Temi LE 7.567.867 – Zapala
Jorge Temi LE 7.567.867 – Zapala
La democracia y el país han sido heridos, impotentes y apenados por la muerte del fiscal Nisman, un valiente que mediante una labor paciente y responsable habría logrado reunir elementos probatorios suficientes para denunciar y desenmascarar a los presuntos corruptos enemigos del país: a los que se abrazan y pactan con los violentos, los que se abusan y utilizan el poder para su propio beneficio con turbios negociados, los que se escudan en la investidura para cubrirse de impunidad. Esperemos que lo logrado por el doctor Nisman, quien pagó con su vida la búsqueda de la verdad, señalando a los presuntos encubridores del acto terrorista acaecido en 1994, no caiga en saco roto. Que si la Justicia actuante, una vez concluida su tarea investigativa, llega a un pronunciamiento de culpabilidad, los responsables reciban de una vez por todas el castigo que merecen. De no ser así y si esto no se esclarece, entonces habrá triunfado el odio, la división y la violencia de los mercaderes del mal. Este hecho doloroso que enluta al país y en el que pierde la vida un fiscal de la Nación salpica a nuestra Argentina y nos desmerece ante los ojos del mundo. En este caso de tanta trascendencia sí se justifica la utilización de la cadena nacional, ya que para eso está, para los acontecimientos importantes. Contrariamente, la misma es usada con demasiada frecuencia para que el gobierno nos relate el “yo, yo, yo” y las delicias de su gestión, además de recordarnos que la culpa siempre la tienen los otros, el mundo, los medios, la oposición, etc., pero jamás un gobierno tan “exitoso” e infalible. Por otro lado, exacerba ver y escuchar a un obsecuente que aparece cada mañana a repetirnos lo que Cristina Fernández le ordena, mientras en su provincia se mueren niños desnutridos. Que Dios ilumine a la Justicia para que encuentre la verdad de este triste acontecimiento y con la celeridad que la hora impone. Jorge Temi LE 7.567.867 - Zapala
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