Dueño de geriátrico a juicio por muerte de un abuelo
El anciano llevaba dos años en un asilo no habilitado de Centenario. Las viejas lesiones que le detectaron los médicos permitieron imputar al encargado por abandono de persona.
NEUQUÉN
NEUQUÉN (AN).- El propietario y enfermero del geriátrico no habilitado de Centenario, en el que falleció Julio Alberto Freydoz en febrero del año pasado, será llevado a juicio acusado del delito de abandono de persona.
Así lo resolvió el juez Mauricio Zabala, quien dispuso además que sea un tribunal de tres jueces técnicos los que tengan a su cargo determinar la responsabilidad del imputado, Pablo Parra.
El acusado junto a su familia alojaban a alrededor de ocho abuelos en un geriátrico que no contaba con habilitación municipal ni del Ministerio de Salud y que fue clausurado luego de que los médicos del hospital de Centenario se alarmaran por el mal estado en el que Freydoz llegó ya sin vida a ese nosocomio.
Es que el fiscal Maximiliano Breide Obeid no acusó a Parra de la muerte del abuelo, que había pasado en ese geriátrico los dos últimos años de su vida, sino que lo acusó de no velar por la salud de Freydoz, cuidado por el cual le cobraba 4.000 pesos mensuales a la familia.
El anciano fue trasladado el 25 de febrero del año pasado al hospital de Centenario por un pariente de Parra, en un auto particular, ya que a pesar de haber varios abuelos internados el establecimiento no contaba con empleados. Freydoz llegó sin vida al hospital, en donde se certificó que presentaba escaras tan profundas que le llegaba casi a los huesos y que ponían en evidencia la presunta falta de cuidado.
Entre los testigos que ofrecerá la fiscalía para el juicio se contará con los médicos que lo recibieron en el hospital y los forenses que analizaron sus restos. También fueron citados los inspectores que labraron infracciones contra el geriátrico por no tener habilitación y por los problemas de higiene detectados.
Según la teoría fiscal, Freydoz ingresó al geriátrico de calle El Salvador al 1600 en 2012. Su familia firmó para ello un contrato y abonaba un pago mensual. El abuelo podía caminar hasta ese momento pero poco después su salud comenzó a empeorar, dejó de caminar y quedó postrado en la cama.
Con 80 años, el abuelo arrastraba una salud complicada, pero las escaras que tenía en los pies, piernas y cadera fueron remarcadas por el forense, quien indicó en su informe que las heridas no fueron atendidas y curadas como lo requerían.
Con Alfredo Ferreyra como defensor, Parra enfrentará en un plazo de no más de dos meses el juicio oral, tras el cual podría ser condenado a una pena de entre 5 y 15 años de prisión.
El caso
Julio Freydoz, de 80 años, llevaba dos viviendo en un geriátrico no habilitado de Centenario, donde su salud desmejoró notablemente. El 25 de febrero de 2014 lo ingresaron, ya sin vida, al hospital. Los médicos detectaron viejas escaras y otras lesiones. El dueño del asilo, Pablo Parra, fue imputado.
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