Escenario de polarización
Sergio Massa mantiene su candidatura, pero son muchos los dirigentes que lo han abandonado.
ARNALDO PAGANETTI arnaldopaganetti@rionegro.com.ar
No sólo los kirchneristas se quejan de las noticias negativas. “Prendo la televisión o la radio y sólo veo sangre, tragedia, mala onda”, decía un crítico del gobierno abrumado por el escándalo mundial que no tiene precedentes y que obligó a interrumpir el clásico entre Boca y River en La Bombonera, por la Copa Libertadores, el jueves pasado. Pequeñas guerrillas se desarrollan en el esquema institucional (la más peligrosa y sobresaliente se da entre el Ejecutivo y la Corte Suprema de Justicia por la vacante que no pudo llenar Roberto Carlés y la polémica alrededor del estado psicofísico de Carlos Fayt) mientras el escenario político nacional deriva en una polarización por el desgranamiento visible a todas luces del Frente Renovador que responde a Sergio Massa. En agosto, Mauricio Macri, debería competir internamente con el titular de la Unión Cívica Radical Ernesto Sanz y la líder de la Coalición Cívica Elisa Carrió para ungir al candidato que le permita a la Argentina “volver al planeta Tierra”, según la binaria caracterización de un miembro de la plana chica del Pro. Esa tenida aún está en duda, pues aún no se ha formalizado la contienda que tiene al primero prácticamente corriendo solo. En cambio, en el oficialista Frente para la Victoria (FpV), donde metió mano Cristina Fernández para separar la paja del trigo, se despejó el camino: el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, ovacionado hace poco más de una semana por el Consejo Nacional del Partido Justicialista, enfrentará al ministro de Transporte, Florencio Randazzo, quien le reprocha su pasado menemista, excesiva complacencia con los medios hegemónicos y una mala gestión en el territorio más grande y estratégico del país. “El peronismo, como un bloque, acompañará al que gane las PASO. No hay ninguna duda de que la vocación del PJ es el poder y el ejercicio del gobierno”, afirmaba pragmático un funcionario K luego del apoyo concreto, in situ, de Cristina a Jorge Capitanich, aspirante a la intendencia de Resistencia, y a Miguel Pichetto, postulante a gobernador de Río Negro. A los dos les levantó la mano, lo que presumiblemente no hará de antemano con Scioli ni con Randazzo, quien espera captar a los sectores más consecuentes de la filosofía K, pese al desaire de los que hubiesen preferido un aspirante que siguiera la línea inflexible de Néstor o Cristina. “Estamos muy conformes con el ordenamiento hecho por Cristina. El debate será clarificador y que se hayan corrido los más ultras es muy auspicioso para nosotros”, expresó a “Río Negro” un colaborador de Randazzo, quien prepara un acto ferroviario con toda la pompa para el miércoles, junto a la presidenta. Sectores financieros, citados por el diario “La Nación”, no le dieron relevancia a la proyección de Florencio, algo que a éste lo estimula a seguir adelante. Predijeron que cualquiera que triunfe en octubre será más amistoso con los mercados y producirá una mejora sustancial en la macro y la microeconomía. El experto mencionado por ese matutino, Marcos Buscaglia, aventuró incluso que en la ardua tarea de reducir los desequilibrios Scioli o Massa serían más graduales que Macri. Sin embargo, en su visita a Tucumán para apoyar a Juan Manzur como sucesor de José Alperovich, Scioli se proclamó como el mayor garante “de la continuidad de la década ganada” y “el más previsible para cuidar los logros de Cristina”. Protectora de la juventud camporista (“a los que tendremos que pasarles la posta más temprano que tarde”, indicó), Cristina se comprometió a hacer campaña y gravitar en las provincias, dejando en esta instancia a las fuerzas tradicionales del peronismo la responsabilidad de encarar la lucha electoral. Seguramente influyeron en su decisión las malas experiencias en las primarias de Mendoza y la Capital Federal, que tratarán de ser revertidas tras un replanteo de “los chicos incondicionales con la jefa”. El secretario legal y técnico, Carlos Zannini, fiel mensajero de la Rosada, avisó que Cristina recorrerá las calles de todo el país y se entremezclará con la gente. Añadió que se mantendrá prescindente en la puja entre Scioli y Randazzo, pero que su respaldo será pleno una vez que se conozca al consagrado por las urnas. Espera Cristina que en los próximos días también se vaya desmalezando el terreno en la provincia de Buenos Aires, donde sobresalen Aníbal Fernández, Julián Domínguez y Fernando Espinoza. No es casual, empero, el protagonismo que le da al jefe de Gabinete que, peronista de pura cepa al fin, con la venia de la Dama, sigue en territorio bonaerense los pasos de Eduardo Duhalde, Carlos Ruckauf y Scioli. Un fenómeno interesante se está registrando en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el macrista Horacio Rodríguez Larreta tiene en los papeles como oponente principal a Martín Lousteau, el ministro K de la conflictiva resolución 125. La singularidad la marcó Diego Santilli, escolta de Larreta: “Históricamente –dijo– la segunda fuerza en el distrito fue el FpV. Ahora la puja es más extraña, porque lidiaremos en junio con ECO, que es parte de nuestro espacio nacional para octubre”. Por supuesto, Mariano Recalde, del FpV, se esforzará por no quedar en tercer lugar. Llevará de escolta al radical de “los irrompibles”, Leandro Santoro, criticado no sólo por los medios masivos de comunicación sino también por los más chicos y afines a raíz de sus tuits propalados no hace mucho tiempo contra todo lo que oliera a kirchnerismo. Recalde, elogiado por Cristina en un acto grabado durante su acto de lanzamiento en el Luna Park, coreó con la multitud: “No nos han vencido. No hay final de ciclo”.
DE DOMINGO A DOMINGO
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora