¿Por qué Roca sí y Rosas no?
• "Nadie reclama valores en mi maltrecha Neuquén. Ocasionalmente se recurre a héroes continentales -como Rodolfo Walsh- para honrar al periodismo provincial. No está mal.
ENTREVISTA
Su nombre fue ejemplo nuestro. Está en el podio de los inmarcesibles. Pero mi abuelo Abel Chaneton, neuquino, periodista que dio su vida por investigar al poder, no es recordado por el poder… los funcionarios, los jueces, los arribistas. Walsh tiene su bronce en Neuquén. Mi abuelo una placa en lo que fue la entrada de su imprenta. Yo redacté lo que está escrito: «Mártir del periodismo libre, precursor de la defensa de los derechos humanos…». La placa fue un digno homenaje del Sindicato de Prensa».
• «Vengo reclamando al sapagismo la eliminación, en el frontis de la Escuela de Policía de la Provincia, del nombre del criminal que en Zainuco fusiló presos rendidos. Los policías neuquinos no pueden formarse en esos valores y en el ejemplo de ese antihéroe. Le he dicho al gobernador Sapag que está muy bien aplaudir a Kirchner cuando se baja el cuadro de Videla en el Colegio Militar, pero está muy mal mantener en Neuquén el cuadro de Staub. El gobernador ha de considerar, tal vez, que la policía tutela la riqueza y que no es conveniente molestarla con sustituciones garantistas. Pero la Escuela de Policía debe llevar el nombre de Eduardo Talero, no el de Adalberto Staub».
• «El Estado burgués es hijo de la sangre y el latrocinio. Marx dice que la burguesía somete a su lógica -que es el dinero- todo lo que toca y que esa lógica no puede imponerse sino por obra de la violencia y la sangre. De ese modo, Roca fundó el Estado burgués nacional. Pero no hay cifras de muertos que acrediten un genocidio indígena. Salvo la retórica encendida de cierta progresía en decadencia, no hay nada serio basado en el estudio exigente de ocho trastes pegados a una silla que pruebe que los pueblos originarios hayan sido, por miles y miles, masacrados. Mas aun cuando los populismos de turno persistan en la obcecación del genocidio, podríamos preguntarles: ¿por qué Roca sí y Rosas no? ¿O Rosas no mató a mansalva cuando la indiada se soliviantaba? Roca mató para fundar un Estado. Rosas para ampliar sus negocios».
(Reflexiones de Juan Chaneton durante la entrevista con este diario. Chaneton, 66, es abogado nacido en Neuquén. En los 70 militó en frentes sindicales de izquierda. Ha publicado «Zainuco. Los precursores de la Patagonia Trágica», libro prologado por Osvaldo Bayer y monseñor Jaime de Nevares; «Argentina, la ambigüedad como destino»; «Dios y el Diablo en la tierra del viento»; «La prensa y la patria», y «Una revolución es demasiado para un hombre solo» (N de R: libro de seductora y tensa seducción sobre las horas últimas de aquel argentino).
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