¿Cuál es el futuro de sus hijos?

Redacción

Por Redacción

Propuesta

Los hijos de los pequeños productores de la Región Sur han visto y ven limitaciones productivas y económicas en el campo y pocas perspectivas laborales para su futuro.

Para enfrentar la situación, el Estado dispone de una herramienta fundamental, que es la educación formal y no formal. Pero esto requiere de un rediseño en sus contenidos ajustado a una realidad regional que contribuya a la toma de conciencia en la sociedad de la problemática productiva y ambiental y sobre el futuro de esta economía regional.

La educación no formal constituye un sistema práctico para incorporar conocimiento, lo que posibilita en el corto tiempo insertarse al campo laboral.

La capacitación de los jóvenes en oficios ofrece a la demanda laboral mano de obra calificada; por lo tanto, mayores oportunidades de trabajo para los hijos de estos productores en el campo, los parajes, pueblos y ciudades.

De esta manera, los jóvenes tienen la oportunidad de optar por continuar trabajando en el campo o no, al poder elegir alternativas laborales y una forma de vida distinta, y no sentirse obligados a continuar en el campo ante la falta de opciones, viéndose forzados a repetir la historia de privaciones y carencias de sus padres en el minifundio.

Cualquier proyecto político regional que tenga como propuesta la inclusión social, las alternativas productivas, la productividad ganadera y el arraigo de la población rural, debe diseñar una política de Estado que aborde la problemática del minifundio y de la tierra fiscal.

Esta decisión política se presenta como una necesidad imperiosa que debe abordarse desde el Estado. Por lo cual, considerando la tendencia actual, referida a la población rural envejecida, la escasa productividad de los campos, la presencia de viviendas en las cuales no vive el grupo familiar, se puede inferir que en el término de 10 a 15 años la población rural en la Región Sur va a ser mucho menor.

Ante este escenario, surgen las preguntas para el futuro muy cercano: ¿qué sucederá con el minifundio?, ¿cuál es el destino de la tierra fiscal si no se ha resuelto su tenencia?, ¿cuál es el destino de estas familias rurales si no se aborda el tema de la productividad en estos campos?

El Estado -Nacional y Provincial- tiene una deuda histórica con estos pequeños productores minifundistas y fiscaleros, auténticos habitantes rurales.

La actualidad refleja que la política de ocupación de estos territorios no resultó la más apropiada y fue concebida con la idea de Estado y Nación de fines del siglo XIX. El problema es complejo de resolver y de largo plazo. Sólo el Estado provincial y el nacional junto con los municipios pueden abordarlo.

El despoblamiento de las áreas rurales, y específicamente en la Patagonia, atenta contra la soberanía territorial y en nuestra Región Sur, en particular, es mucho más grave por el bajo porcentaje de habitantes que actualmente representa en la distribución geográfica de la población provincial y por los aspectos etnográficos, antropológicos y culturales que involucra, nos identifica y caracteriza como provincia.

La Región Sur requiere de nuevas políticas para abordar el tema del minifundio y las tierras fiscales. Para su diseño requiere de acuerdos y consensos de las instituciones involucradas del Estado y de la sociedad regional, como forma de garantizar las políticas más adecuadas a la realidad social, económica, productiva y ambiental de la zona.


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