“¿Será porque los animales no pagan impuestos?”
Si estás leyendo esta carta es porque ya fue presentada ante el municipio de Allen. Te invito a que hagas lo mismo en tu jurisdicción para que se termine la violencia hacia los animales. El debate debe instalarse en la sociedad y las autoridades deben tomar medidas, como un sistema de multas castigo para aquellos individuos que tiran a sus animales. Si se cobran multas a los vecinos que tiran basura o escombros, ¿cómo no se va a reprender a quienes dejan abandonadas a las que fueron sus mascotas? Además, se precisa la implementación de albergues transitorios y fijos –con empleados que ayuden a su mantenimiento– y la creación de un teléfono gratuito 0800- para realizar las denuncias correspondientes. Es necesario hacer un relevamiento para conocer la población animal y suministrar a las familias una tarjeta de identidad del animal. El control de la población se efectiviza gracias a las castraciones, que podrían realizar los expertos de una manera más recurrente tanto a hembras como a machos, o el suministro a bajo costo de remedios anticonceptivos. La educación a la población debe ser constante por parte del Estado (por ejemplo, hay personas que colocan un collar y se olvidan de agrandarlo mientras el animal va creciendo, por lo que se va incrustando en la piel del animal). Habría que realizar un estudio de los ciclos de celo de los perros para que en esas épocas sean contenidos dentro de los hogares o a través de cualquier otra medida que ayude a mitigar el sufrimiento, la multiplicación y la agresión. Y, con el tiempo, efectivizar el seguimiento del estado de las mascotas por zonas. Los maltratadores tiran a los perros en la ciudad, muchas veces dejándolos atados durante largos días con sogas, cuerdas plásticas y hasta con alambre. O los dejan en alguna ruta lejana. O los usan para las luchas de perros. Pero también hay quienes, intramuros, propinan verdaderas torturas a “las mascotas”. Se ha multiplicado la cantidad de perritos que recorren las calles de la ciudad y los campos, enfermos y con necesidad de agua, comida y cariño. Y esto los pone agresivos. Recordemos los casos de ataques de perros a transeúntes, las muertes causadas por los pitbull y el lamentable destino que corrió el joven de Cinco Saltos que en diciembre del 2014 fue atacado por una jauría de perros cimarrones. ¿Qué estamos esperando? ¿Que vuelva a ocurrir? No tenemos que soñar con terminar de estudiar los distintos niveles: tenemos que volver a primer grado y estudiar todo de nuevo, porque nos han enseñado pero no hemos querido aprender. La naturaleza no es propiedad privada de nadie, mas nosotros somos parte de ella y debemos hacer algo urgente para cuidarla. Ana Sukerman DNI 16.448.278 Allen
Si estás leyendo esta carta es porque ya fue presentada ante el municipio de Allen. Te invito a que hagas lo mismo en tu jurisdicción para que se termine la violencia hacia los animales. El debate debe instalarse en la sociedad y las autoridades deben tomar medidas, como un sistema de multas castigo para aquellos individuos que tiran a sus animales. Si se cobran multas a los vecinos que tiran basura o escombros, ¿cómo no se va a reprender a quienes dejan abandonadas a las que fueron sus mascotas? Además, se precisa la implementación de albergues transitorios y fijos –con empleados que ayuden a su mantenimiento– y la creación de un teléfono gratuito 0800- para realizar las denuncias correspondientes. Es necesario hacer un relevamiento para conocer la población animal y suministrar a las familias una tarjeta de identidad del animal. El control de la población se efectiviza gracias a las castraciones, que podrían realizar los expertos de una manera más recurrente tanto a hembras como a machos, o el suministro a bajo costo de remedios anticonceptivos. La educación a la población debe ser constante por parte del Estado (por ejemplo, hay personas que colocan un collar y se olvidan de agrandarlo mientras el animal va creciendo, por lo que se va incrustando en la piel del animal). Habría que realizar un estudio de los ciclos de celo de los perros para que en esas épocas sean contenidos dentro de los hogares o a través de cualquier otra medida que ayude a mitigar el sufrimiento, la multiplicación y la agresión. Y, con el tiempo, efectivizar el seguimiento del estado de las mascotas por zonas. Los maltratadores tiran a los perros en la ciudad, muchas veces dejándolos atados durante largos días con sogas, cuerdas plásticas y hasta con alambre. O los dejan en alguna ruta lejana. O los usan para las luchas de perros. Pero también hay quienes, intramuros, propinan verdaderas torturas a “las mascotas”. Se ha multiplicado la cantidad de perritos que recorren las calles de la ciudad y los campos, enfermos y con necesidad de agua, comida y cariño. Y esto los pone agresivos. Recordemos los casos de ataques de perros a transeúntes, las muertes causadas por los pitbull y el lamentable destino que corrió el joven de Cinco Saltos que en diciembre del 2014 fue atacado por una jauría de perros cimarrones. ¿Qué estamos esperando? ¿Que vuelva a ocurrir? No tenemos que soñar con terminar de estudiar los distintos niveles: tenemos que volver a primer grado y estudiar todo de nuevo, porque nos han enseñado pero no hemos querido aprender. La naturaleza no es propiedad privada de nadie, mas nosotros somos parte de ella y debemos hacer algo urgente para cuidarla. Ana Sukerman DNI 16.448.278 Allen
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