“En otros términos, excelencia”

Redacción

Por Redacción

Quiero expresar mi satisfacción luego de ser atendido con una profesionalidad que supera los parámetros comunes. En otros términos, excelencia. Esta afirmación se relaciona con un par de consultas que viví junto a mis hijos en dependencias del Hospital Bouquet Roldán, en el Departamento de Gerontología, a la vera de la Ruta 22 de la ciudad de Neuquén, conducidas por el Dr. Martín Regueiro y coordinadas con suficiente anticipación y diligencia por la Lic. Vicky Benegas. Fue en el mes de junio del corriente año. Todo fue por una orientación que requería mi familia por una dolencia de mi esposa y necesitábamos el consejo y pautas de cómo comportarnos ante una situación desconcertante que demanda cambios en el accionar familiar. Nuestra gratitud por cómo se desarrollaron los encuentros. Aún está vivo en mis oídos y mente el método aplicado como respuesta a nuestros interrogantes y temores. El cambio de perspectivas como guía a nuestra desorientación. La articulación necesaria de los diálogos para que nuestras preguntas no queden en el vacío, sin respuesta. Exige profesionalidad, como lo afirmé antes, en un marco de entrega, sin mezquindad, para “escuchar al otro”; luego, nosotros atender sus agudas y listas opiniones. Su paciencia y caridad quedaron de manifiesto en todo el transcurso de la reunión. Además de la gratitud, como ciudadano uno siente orgullo del hospital público, por su amparo y sin ninguna contraprestación. Sólo dar la mano y decir gracias. Es un efecto que reafirma las convicciones y votos de confianza a la acción de la salud pública. Ésta no ha sido mi única experiencia, he tenido otras y con el mismo resultado. Agradecido por supuesto hasta la infinidad. No quiero omitir que soy consciente de las limitaciones, de los recursos escasos que padecen tales instituciones, yacen como una ley natural, ¡nunca alcanzan! Debemos mediante la virtud mitigar sus efectos con el fin de que la sanación no se vea comprometida. Sé de los esfuerzos e ingenio para salvar adversidades que practican sus agentes tanto médicos como auxiliares. Vaya de nuevo mi reconocimiento. A manera de crítica constructiva, quiero concluir que, cuando nos anunciamos en mesa de entrada, no sabían orientarnos si estaba o no el Dr. Martín Regueiro y en qué gabinete atendía. Sólo tenían en cuenta las emergencias y, de no insistir, casi se nos frustra la visita. Son detalles importantes y necesarios, con un mínimo de articulación, para que no se desvanezca la gestión de otros. No quiero terminar sin decir que los aliento a seguir trabajando en la manera que lo sentí, o sea sin mediocridad, ser más, y no desvanezcan ante las contingencias: siempre serán reconocidos. Y ojalá vengan tiempos de bonanza para el bien de todos, pero hoy es un tiempo que requiere de cada uno de nosotros comprometerse aún más, desde su lugar, para que así sea. Roberto Price, DNI 5.505.518 Neuquén

Roberto Price, DNI 5.505.518 Neuquén


Quiero expresar mi satisfacción luego de ser atendido con una profesionalidad que supera los parámetros comunes. En otros términos, excelencia. Esta afirmación se relaciona con un par de consultas que viví junto a mis hijos en dependencias del Hospital Bouquet Roldán, en el Departamento de Gerontología, a la vera de la Ruta 22 de la ciudad de Neuquén, conducidas por el Dr. Martín Regueiro y coordinadas con suficiente anticipación y diligencia por la Lic. Vicky Benegas. Fue en el mes de junio del corriente año. Todo fue por una orientación que requería mi familia por una dolencia de mi esposa y necesitábamos el consejo y pautas de cómo comportarnos ante una situación desconcertante que demanda cambios en el accionar familiar. Nuestra gratitud por cómo se desarrollaron los encuentros. Aún está vivo en mis oídos y mente el método aplicado como respuesta a nuestros interrogantes y temores. El cambio de perspectivas como guía a nuestra desorientación. La articulación necesaria de los diálogos para que nuestras preguntas no queden en el vacío, sin respuesta. Exige profesionalidad, como lo afirmé antes, en un marco de entrega, sin mezquindad, para “escuchar al otro”; luego, nosotros atender sus agudas y listas opiniones. Su paciencia y caridad quedaron de manifiesto en todo el transcurso de la reunión. Además de la gratitud, como ciudadano uno siente orgullo del hospital público, por su amparo y sin ninguna contraprestación. Sólo dar la mano y decir gracias. Es un efecto que reafirma las convicciones y votos de confianza a la acción de la salud pública. Ésta no ha sido mi única experiencia, he tenido otras y con el mismo resultado. Agradecido por supuesto hasta la infinidad. No quiero omitir que soy consciente de las limitaciones, de los recursos escasos que padecen tales instituciones, yacen como una ley natural, ¡nunca alcanzan! Debemos mediante la virtud mitigar sus efectos con el fin de que la sanación no se vea comprometida. Sé de los esfuerzos e ingenio para salvar adversidades que practican sus agentes tanto médicos como auxiliares. Vaya de nuevo mi reconocimiento. A manera de crítica constructiva, quiero concluir que, cuando nos anunciamos en mesa de entrada, no sabían orientarnos si estaba o no el Dr. Martín Regueiro y en qué gabinete atendía. Sólo tenían en cuenta las emergencias y, de no insistir, casi se nos frustra la visita. Son detalles importantes y necesarios, con un mínimo de articulación, para que no se desvanezca la gestión de otros. No quiero terminar sin decir que los aliento a seguir trabajando en la manera que lo sentí, o sea sin mediocridad, ser más, y no desvanezcan ante las contingencias: siempre serán reconocidos. Y ojalá vengan tiempos de bonanza para el bien de todos, pero hoy es un tiempo que requiere de cada uno de nosotros comprometerse aún más, desde su lugar, para que así sea. Roberto Price, DNI 5.505.518 Neuquén

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