La guerra fría está de vuelta: se estrena el agente de CIPOL

Los agentes de los sesenta están de moda y el cineasta Guy Ritchie hizo revivir un viejo clásico: la historia de Napoleón Solo y Kuryakin, que mañana llega a los cines de la región.

Redacción

Por Redacción

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Los agentes secretos, esos que nacieron para la pantalla con los ecos de la guerra fría, han regresado, por suerte para los espectadores. Una prueba –una muy buena prueba– es “Misión imposible”, con el no sólo incombustible Tom Cruise sino con una historia que da muestras de seguir creciendo. También está James Bond, con las cada vez más elaboradas historias (en breve llega “Spectrum”); Jason Bourne, que hará que su original actor regrese este año (Matt Damon); y como si fuera poco, el agente Cipol, ese fenómeno de los años sesenta que terminó convertido en serie de culto.

El director británico Guy Ritchie, conocido por “Snatch”, “Juegos, trampas y dos armas humeantes”, las recientes adaptaciones de “Sherlock Holmes” y por ser exmarido de Madonna, fue el encargado de adaptar este clásico, en el que dos agentes secretos, uno de la CIA y otro de la KGB, tendrán que dejar a un lado las hostilidades para trabajar juntos.

Ritchie, que reconoce ser un admirador de las películas de espías, y en especial de los primeros filmes de James Bond, contó que el mayor reto en la elaboración de la película era “preservar el tono de la serie original” pero adaptándola a la “audiencia contemporánea”. “Hay algo que hizo de los 60 la época dorada del género de espías, tiene mucho que ver con la guerra fría, el enfrentamiento entre EE. UU. y Rusia, y la gran preocupación sobre que el mundo podría hacerse pedazos por las armas nucleares”, relató el director.

En la película, que sitúa al espectador en ese periodo, el agente de la CIA Napoleón Solo (Henry Cavill) y el de la KGB Illya Kuryakin (Armie Hammer) tendrán que trabajar juntos para detener a una misteriosa banda criminal que desarrolla armas nucleares. Todo, reflejado bajo el prisma de la psicodelia pop de los sesenta: colores, tragos y mucho glamour.

Aunque la película está basada en la serie de televisión que protagonizaron Robert Vaughn y David McCullan, el actor principal Henry Cavill (protagonista de la última “Superman”) afirmó haberse distanciado del personaje original para evitar “influencias externas”. “No lo enfoqué de esa forma, no me fijé en el trabajo previo que había hecho Robert Vaughn, sino que me basé en las indicaciones de Guy y en el trabajo de mis compañeros para construir un personaje, a la vez divertido y único”, manifestó Cavill.

Solo, muy lejos de ser el típico agente de la CIA, es un refinado espía con métodos poco ortodoxos que desarrolló sus cualidades vendiendo arte y antigüedades en el mercado negro durante años, hasta que una novia despechada lo entregó a la policía. En contraste, el soviético Illya Kuryakin es un espía “clásico” de la KGB, que con su dedicación, formación y años de trabajo duro se convierte en el agente más joven en ocupar una posición dentro de la elite de la organización.

Hammer, que interpretó a Kuryakin con un perfecto acento ruso, afirmó que no le supuso un gran reto adaptarse a ello y “que fue un desafío divertido”, además añadió que después de dos semanas ni siquiera los pensaba, simplemente le “salía de forma natural”.

Ritchie asegura que no busca competir con “Misión Imposible”, ni con Bond, ni con Bourne ni con nadie. Él dice que hace su propia versión de una serie que, más allá de sus altibajos, fue muy divertida y que hoy –a falta de ediciones en dvd o un canal de cable que se digne a rescatarla– solo puede verse a través de lo que se consigue informalmente en internet. “Queríamos que fuera cool sin arrogancia. Queríamos capturar una época”, dice con la seriedad correspondiente Ritchie. Por el bien de estas historias, ojalá así sea.


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