La pantalla se hace humo

Las series que se emiten por la TV por cable o por streaming parecen ajenas a la cruzada antitabáquica mundial. Sus personajes fuman sin prisa, sin pausa, ni culpa.

Redacción

Por Redacción

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Hubo un tiempo en que el cigarrillo era el invitado de lujo, para el duro, para el intelectual, para la chica sexy. No había personaje importante que se resistiera al placer de inhalar humo, los ojos entornados, soportando con elegancia el primer plano. No duró demasiado: la cruzada antitabaco se instaló en la pantalla -la grande y la chica- y sólo los malos eran capaces de dejarse arrastrar por el vicio. , hasta que, en esta década, ni siquiera ellos lograron ser corrompidos por el tabaco.

Pero en los últimos años, algo cambió. Mientras el municipio de París ha resuelto multar con 68 euros a incluso a quienes tiren colillas en el suelo, y cada vez se pagan más impuestos al tabaco, el cigarrillo ha vuelto a aparecer en la pantalla. Y no como si fuera un diablo capaz de llevarse a las pobres almas al infierno, sino como un simple cigarrillo.

Ahí están los hombres y mujeres de “Mad Men”, fumando tanto que intoxican incluso al que los ve desde este lado de la pantalla. Y muchos podrán alegar que no hay manera de retratar los años cincuenta y sesenta sin sumar ese factor clave de la sociedad (cuando las madres fumaban al lado de la cuna del bebé, y los padres encendían sus cigarrillos en el mismo auto en el que llevaban a sus chicos sin el menor asomo de conciencia). Pero todos deberán reconocer que los ceniceros desbordantes de colillas y el humo eterno fueron casi tan determinantes como Don Drapper.

Según una infografía que se publicó al principio o de la sexta temporada, se fumaron nada menos que 1.194 cigarrillos: 421 estuvieron en la boca de las mujeres, y 773, en las de los hombres.

Un ejemplo mucho más actual de que el cigarrillo aparece sin connotaciones negativas es la muy actual “House of cards”, en la que el presidente de los Estados Unidos, Frank Underwood, se permite fumarse un cigarrillo a medias con su mujer al terminar cada estresante día, y hasta dos si la agenda norteamericana lo amerita.

Y lo mismo ocurre con “Narcos”, la serie que se en Netflix, en la que los personajes fuman todo -todo- el tiempo. Eso por no mencionar la prestigiosa primera temporada de “True detetctive”, en la que el personaje que encarna Mathew Mcconaughey enciende un cigarrillo con la colilla del otro. Incluso en la segunda entrega, que se vio este año, tanto Colin Farrell como Rachel McAdams, se entregan al vicio (ella primero intenta dejarlo con un cigarrillo electrónico, pero cuando la cosa se pone difícil, termina comprando un paquete y fumando uno real)

Lo cierto es que las leyes que se aplican en la TV de aire de EE.UU. (no así en el cable) prohiben que el cigarrillo aparezca en la pantalla: ni buenos ni malos pueden inhalar su humo bajo ninguna circunstancia. Y esto trajo algunas extrañas decisiones. En la película de 2005, “Constantine”, el protagonista – Keanu Reeves- fumaba todo lo que podía, tal como lo hacía el personaje original del cómic. Pero en la adaptación que se hizo el año pasado para la TV, el actor Matt Ryan tuvo que darle una vuelta a su fumador personaje. Así, Constantine aparecía apagando colillas en ceniceros, prendiendo un encendedor e incluso con un cigarrillo en la mano. Pero nunca aparece aspirando humo.


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