La botonera

Avanzar sobre el Poder Judicial parece una idea irresistible de los gobernadores de todos los tiempos.

Redacción

Por Redacción

Neuquén

gerardo bilardo gbilardo@rionegro.com.ar

El grado de autonomía que tiene el gobernador electo Omar Gutiérrez se puede calibrar con mayor precisión a partir de decisiones centrales que se están tomando antes de que asuma el cargo. Los nombres de los futuros ministros y secretarios que aún no están confirmados, las estrategias para conseguir fondos frescos mediante endeudamientos encadenados para pagar gastos corrientes y hasta la designación de Soledad Gennari como nueva vocal del TSJ forman parte de un conjunto de acciones de gobierno adoptadas dentro de una larga transición que, en los aspectos formales, está llegando a su fin. ¿Qué capacidad de maniobra tiene Gutiérrez en ejes estructurales de gestión? El argumento oficial es que todo transcurre en un ensamble con diálogo y consenso, pero las señales terminan formando la imagen del gobernador Jorge Sapag sentado al frente de la botonera del comando central. El armado del equipo de gobierno de Gutiérrez tiene tiempos marcados por el cargado año electoral. El oficialismo no completará la lista de jugadores titulares hasta tanto sepa cómo quedará distribuido el poder, por lo que del diseño de esta estrategia se desprende que se ha pensado –no quiere decir que finalmente vaya a suceder– en mover a referentes ya elegidos para cargos legislativos a funciones ejecutivas. La última escala para ver el tablero completo es la elección presidencial del 25. En consecuencia, los nombres que acompañarán a Gutiérrez se conocerán con precisión el próximo mes, dijeron fuentes del oficialismo. El camino que Neuquén está tomando para cubrir sus gastos inmediatos impactará con mayor fuerza en la próxima gestión. Para que el Boeing siga volando la Provincia necesita colocar los bonos por 350 millones de dólares en mercados financieros internacionales. Pero, si no prospera esta red, se seguirán emitiendo letras para aspirar pesos en el mercado interno y de ese modo cumplir las obligaciones corrientes. En una entrevista que se publica en la edición de hoy (ver página 8), Gutiérrez se muestra confiado en el futuro y pronostica una expansión de la economía capaz de enfrentar las deudas de hoy y las que vendrán, todo bajo la irresistible adoración de Vaca Muerta. Sapag presentó esta semana al gobernador electo en la muestra de la industria del gas y el petróleo que se llevó a cabo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, una formalidad que ambos debían cumplir para dar claras señales de garantía en el terreno más cuidado de la política neuquina. Pero ¿qué duda cabe de que la estrategia de la política petrolera continuará bajo la órbita del actual gobernador? Ninguna, y más aún si se llega a confirmar que Daniel Scioli, en caso de ganar las presidenciales, dejará a Sapag al frente de la cartera de Energía, una oferta que el neuquino no termina de confirmar. Otro botón rojo que presionó Sapag en tiempo de descuento es el que llevó a Gennari al TSJ. ¿Quería Gutiérrez llenar ese casillero? En ámbitos del oficialismo algunos dicen que sí y que el gobernador electo quedó a mitad de camino en el planteo. Avanzar sobre el Poder Judicial por parte del Ejecutivo con profesionales de confianza de los gobernadores parece ser una irresistible idea de todos los tiempos. Jorge Sobisch pagó un alto costo político y enfrentó una larga batalla judicial por la filmación de un supuesto intento de soborno, que la Justicia después no pudo comprobar, para conseguir quórum en la Legislatura y colonizar el TSJ, objetivo que finalmente logró. Gennari llegó a la cúpula del Poder Judicial con una antesala incómoda. La denuncia sobre un supuesto canje de votos formulada en el recinto por el diputado Rodolfo Canini terminó en una investigación judicial de oficio y fue archivada en tiempo veloz. La Justicia otra vez “limpió” las dudas sembradas, pero el debate político siguió como un terremoto, con réplicas intensas. Esta semana, también en la Legislatura, otro diputado, Gabriel Romero, invirtió el peso de la denuncia y dijo que fue sido el kirchnerismo el que intentó colocar a una abogada que estuvo en el Consejo de la Magistratura en representación del bloque del PJ en el lugar que ahora ocupa Gennari. Afirmó que intentaron operar sobre su voto e involucró en la maniobra denunciada al titular de Inteligencia, Oscar Parrilli. La voz de Romero fue la que finalmente blanqueó el pensamiento íntimo que estaba instalado en el gobierno de Sapag y con su intervención se diluyó el hecho en dos denuncias que se anulan por oposición. El gobierno dio por cerrado este imprevisto capítulo de la transición. Sapag dijo que todo fue “pirotecnia verbal” y asistió a la asunción de la vocal acompañado por una nutrida comitiva de funcionarios. Además, le obsequió una pulsera de plata, un gesto que puede ser mal interpretado tratándose de un regalo entre representantes de poderes diferentes del Estado. La idea de tener jueces amigos está instalada desde el Martín Fierro, por lo que, volviendo a quien maneja la botonera, es justo pensar que Gutiérrez tiene intenciones de incidir en designaciones en la Justicia, a este y otros niveles. Ocupar casilleros en estos ámbitos suele ser un reaseguro para el futuro y en esa línea de acción Sobisch, con un estilo más brutal, dictó cátedra dentro del MPN.


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