“Hasta ese día, ni Perón sabía el poder que tenía”

Redacción

Por Redacción

Al historiador, exministro de Educación de Río Negro y expresidente del Concejo Deliberante de Viedma, le cuesta encontrar registros de acontecimientos en la historia argentina y mundial equiparables al 17 de octubre. “En esa ocasión se da un hecho muy particular, no se puede comparar con el proceso de recuperación de la democracia que fue muy largo, no puede marcarse al 30 de octubre cuando gana Alfonsín como el día emblemático, ni siquiera la caída de Rosas o la batalla en la que es derrotado, o tampoco el dictado de la Constitución del 53”, asegura el docente e investigador, que en ese momento tenía apenas cuatro años pero que ha estudiado y vivido los tiempos de Perón. Fulvi no puede equiparar el 17 de octubre de 1945 con el 9 de julio de 1816, que fue un larguísimo proceso y los personajes eran siempre los mismos, o con el 25 de mayo de 1810, que con similares características se había dado en distintos países de Hispanoamérica. “Por la espontaneidad, por la emergencia de un liderazgo inesperado, por la trascendencia y originalidad”, Fulvi resalta esa fecha histórica como “incomparable” con otros sucesos del pasado. Admite, no obstante, que en Río Negro, como en otras partes del interior del país, el 17 de octubre no se vivió como en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano. Fulvi vivía en la isla de Choele Choel y allí la información se obtenía a través de una radio de Bahía Blanca o por diarios que llegaban tres o cuatro días después. “La actividad política estaba reducida por ser territorio provincial. Había actividad de tipo municipal, había representantes de partidos políticos, pero no del peronismo de esa época, en la zona”, recuerda. Para Fulvi, el inicio del proceso que desembocó en el 17 de octubre podría fijarse con la designación de Perón en el Departamento de Trabajo, “donde mantiene una relación con un sector de la población que el resto de los políticos no había tenido en cuenta”. El historiador considera que ese sector estaba conformado por asalariados de distintas corrientes sindicales, que no eran atendidos por los gobiernos, en particular los de la Década Infame. Como un antecedente al inicio de ese camino de constitución del peronismo, menciona la formación del GOU y el viaje de Perón a Italia, donde para Fulvi el estadista y futuro presidente elaboraría sus primeras ideas políticas. Más allá de entender que el 17 de octubre surgió tras un proceso que se venía dando, Fulvi asegura que ni el propio Perón previó lo que iba a pasar, y una prueba de ello fue la carta que le hizo a Evita después del 12 de octubre, cuando él se dirigió por la cadena nacional y les recordó a los sectores asalariados lo que había hecho en favor de ellos y les pidió que defendieran lo logrado. En aquella carta, Perón le pidió a Evita que gestionara que apuraran su retiro para poder instalarse en Chubut, ya que estaba conforme con lo que había hecho. Aunque tenía aspiraciones, sabía las oposiciones internas y externas que enfrentaba. Sin embargo, el 17 de octubre cambió la historia personal y del país. “Hay distintas versiones, algunos dicen que la movilización la organizó Evita y otros que la hicieron otros, pero yo creo que la gran mayoría que fue ese día a reclamar la libertad de Perón fue espontáneamente como consecuencia del discurso por la cadena, donde él les dice que tienen que cuidar lo logrado”, afirma el historiador. Para Fulvi el 12 de octubre a Perón “lo dejaron hacer el discurso como una condición que él puso, como diciendo: ‘Está bien, yo me voy pero déjenme cerrar mi ciclo hablando’. Pero el 17, el propio Farrell le pide a Perón que hable para calmar a las masas. ‘Hablales vos que te van a hacer caso’, pudo haberle dicho el presidente”, supone Fulvi. Y concluye: “Ahí Perón se da cuenta del verdadero poder que había adquirido”. El 17 de octubre, aunque forma parte de un proceso, “es un quiebre, una circunstancia muy especial, porque hasta días antes Perón estaba decidido a irse a vivir al sur, hacer su propia vida y escribir historias, y a partir del 17, cuando habla con esa enorme cantidad de gente en la plaza, él asume el rol que le puede llegar a caber en la historia”, sentenció.

Pedro Caram pcaram@rionegro.com.ar

Entrevista: Nilo Juan Fulvi, historiador


Al historiador, exministro de Educación de Río Negro y expresidente del Concejo Deliberante de Viedma, le cuesta encontrar registros de acontecimientos en la historia argentina y mundial equiparables al 17 de octubre. “En esa ocasión se da un hecho muy particular, no se puede comparar con el proceso de recuperación de la democracia que fue muy largo, no puede marcarse al 30 de octubre cuando gana Alfonsín como el día emblemático, ni siquiera la caída de Rosas o la batalla en la que es derrotado, o tampoco el dictado de la Constitución del 53”, asegura el docente e investigador, que en ese momento tenía apenas cuatro años pero que ha estudiado y vivido los tiempos de Perón. Fulvi no puede equiparar el 17 de octubre de 1945 con el 9 de julio de 1816, que fue un larguísimo proceso y los personajes eran siempre los mismos, o con el 25 de mayo de 1810, que con similares características se había dado en distintos países de Hispanoamérica. “Por la espontaneidad, por la emergencia de un liderazgo inesperado, por la trascendencia y originalidad”, Fulvi resalta esa fecha histórica como “incomparable” con otros sucesos del pasado. Admite, no obstante, que en Río Negro, como en otras partes del interior del país, el 17 de octubre no se vivió como en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano. Fulvi vivía en la isla de Choele Choel y allí la información se obtenía a través de una radio de Bahía Blanca o por diarios que llegaban tres o cuatro días después. “La actividad política estaba reducida por ser territorio provincial. Había actividad de tipo municipal, había representantes de partidos políticos, pero no del peronismo de esa época, en la zona”, recuerda. Para Fulvi, el inicio del proceso que desembocó en el 17 de octubre podría fijarse con la designación de Perón en el Departamento de Trabajo, “donde mantiene una relación con un sector de la población que el resto de los políticos no había tenido en cuenta”. El historiador considera que ese sector estaba conformado por asalariados de distintas corrientes sindicales, que no eran atendidos por los gobiernos, en particular los de la Década Infame. Como un antecedente al inicio de ese camino de constitución del peronismo, menciona la formación del GOU y el viaje de Perón a Italia, donde para Fulvi el estadista y futuro presidente elaboraría sus primeras ideas políticas. Más allá de entender que el 17 de octubre surgió tras un proceso que se venía dando, Fulvi asegura que ni el propio Perón previó lo que iba a pasar, y una prueba de ello fue la carta que le hizo a Evita después del 12 de octubre, cuando él se dirigió por la cadena nacional y les recordó a los sectores asalariados lo que había hecho en favor de ellos y les pidió que defendieran lo logrado. En aquella carta, Perón le pidió a Evita que gestionara que apuraran su retiro para poder instalarse en Chubut, ya que estaba conforme con lo que había hecho. Aunque tenía aspiraciones, sabía las oposiciones internas y externas que enfrentaba. Sin embargo, el 17 de octubre cambió la historia personal y del país. “Hay distintas versiones, algunos dicen que la movilización la organizó Evita y otros que la hicieron otros, pero yo creo que la gran mayoría que fue ese día a reclamar la libertad de Perón fue espontáneamente como consecuencia del discurso por la cadena, donde él les dice que tienen que cuidar lo logrado”, afirma el historiador. Para Fulvi el 12 de octubre a Perón “lo dejaron hacer el discurso como una condición que él puso, como diciendo: ‘Está bien, yo me voy pero déjenme cerrar mi ciclo hablando’. Pero el 17, el propio Farrell le pide a Perón que hable para calmar a las masas. ‘Hablales vos que te van a hacer caso’, pudo haberle dicho el presidente”, supone Fulvi. Y concluye: “Ahí Perón se da cuenta del verdadero poder que había adquirido”. El 17 de octubre, aunque forma parte de un proceso, “es un quiebre, una circunstancia muy especial, porque hasta días antes Perón estaba decidido a irse a vivir al sur, hacer su propia vida y escribir historias, y a partir del 17, cuando habla con esa enorme cantidad de gente en la plaza, él asume el rol que le puede llegar a caber en la historia”, sentenció.

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