La economía mexicana vista desde Nueva York

Redacción

Por Redacción

Leo Zuckermann Infolatam

Nueva York es uno de los centros financieros más importantes del mundo. Como tal, aquí se discuten las realidades de la economía global. La conclusión es generalizada: el crecimiento económico mundial se está desacelerando. Todos los países sufrirán en este entorno. Unos más, otros menos. Y una de las naciones que mejor se ven es… México. El país está creciendo a una tasa de 2,2% anual (último dato del Instituto Nacional de Estadística y Geografía mexicano al segundo trimestre de este año). Los pronósticos económicos coinciden en que, al final del 2015, el crecimiento estará en un rango de entre 2 y 2,4%. ¿Es mucho o es poco? Todo depende con qué lo comparemos. Si lo confrontamos con la mayoría de las economías emergentes, México se ve bien. Brasil, el otro gigante económico latinoamericano, no sólo no va a crecer este año sino que va a decrecer. Los brasileños están en medio de una terrible recesión. El pronóstico es que su producto bruto interno (PBI) retrocederá alrededor de 3% en el 2015. Además, están teniendo un gradual problema inflacionario que está llevando a que los precios crezcan casi a 10% en términos anualizados. Por lo que toca a la otra economía importante de América Latina, Argentina, su PBI prácticamente estará estancado este año (se pronostica un escaso crecimiento de 0,5%) con una tasa de inflación de 23% anual, según las autoridades, aunque se sospecha que es mayor (se habla de más de 30%). Visto así, los números de México (crecimiento del PBI de 2,2% e inflación de 2,5%) se ven muy bien. La diferencia es que varios países emergentes siguen produciendo, fundamentalmente, materias primas que han tenido un descalabro mayor por la desaceleración económica de China. México, en cambio, es un país que también produce manufacturas (productos de mayor valor agregado) que exporta a uno de los países desarrollados que están teniendo un crecimiento económico sólido: Estados Unidos. La crisis de las materias primas incluso le ha pegado a una economía desarrollada, el otro socio del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, Canadá, que tendrá un crecimiento del PBI de tan sólo 1%. Rusia, otra economía emergente que exporta muchos commodities, decrecerá este año 3,8%. Pero también es cierto que hay otros países en vías de desarrollo a los que les está yendo mejor que a México. India, por ejemplo, va a crecer este año 7,4%. China, con todo y su desaceleración, rondará el 6,8% (aunque hay economistas que argumentan que los chinos están manipulando su cifra de crecimiento del PBI y, utilizando otras variables y modelos, la calculan entre 4 y 5%). Los especialistas internacionales coinciden en que, en el actual contexto internacional de crecimiento bajo, México se ve relativamente bien. Hay varios factores positivos de la economía mexicana: la estructura exportadora del país integrada a la fuerza económica de Estados Unidos, las reformas estructurales aprobadas durante los dos primeros años de este sexenio, un tipo de cambio flexible, la independencia del Banco Central, la estabilidad macroeconómica y las bajas presiones inflacionarias. Por el momento, no parece haber preocupación por la precariedad de las finanzas públicas, pero es una variable que, sin duda, se deberá seguir con lupa en la medida en que continúen aumentando el endeudamiento y los pasivos laborales por las pensiones de los trabajadores públicos. Si México se ve bien en el contexto económico internacional, ¿por qué nos cuesta trabajo creérnoslo a los mexicanos? Supongo que tiene que ver con la sobreventa que hizo el gobierno de Peña en cuanto tomó posesión. Desde el día uno, esa administración prometió crecimientos económicos muy altos. En el 2013, la Secretaría de Hacienda pronosticó un aumento anual del PIB de 3,5% y terminamos con 1,4%. En el 2014, proyectaron un crecimiento de 3,9% y acabamos en 2,1%. Este año dijeron que entre 3,2 y 4,2% y, si bien nos va, finalizaremos con 2,4%. Y la realidad es que el 2016 no se ve nada mejor. Así que estas tasas, aunque parezcan tan buenas en el mundo actual, las sentimos bajas frente a las expectativas que creó el gobierno. (*) Académico mexicano


Leo Zuckermann Infolatam

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