La lectura como excusa

¿Te dan ganas de acomodarte un poco mejor para leer esa novela que te está esperando? Animate a generar un espacio específico para ello y darle tu toque.

Redacción

Por Redacción

Pensemos que tenemos un lugar ocioso en casa, que justo da a una ventana y que en vez de ubicar una mesa con sillas o una maceta lo intervenimos para leer. Entonces, lo ideal sería que fuera un espacio con luz, preferentemente natural. Sino otra opción podría ser poner un tipo de lámpara que simule este efecto. Luego habría que elegir sobre qué vamos a sentarnos, acostarnos, reclinarnos. Este punto es sumamente importante, tiene que ser cómodo y que nos permita permanecer un rato, el que dure la lectura. Entonces aquí las alternativas se multiplican tal como los gustos. Proliferan las alfombras y sobre ellas almohadones de diferentes tamaños, los sillones de un cuerpo, de dos, o los que se hacen cama. También se podría colgar una hamaca paraguaya o armar una ad hoc. Si no tenemos sitio para ubicar este rincón se puede aprovechar un bajo escalera, mientras sea adecuado para ello y esté libre. También, especialmente para las tardecitas de verano que comienzan, se puede aprovechar el balcón o terraza y ahí acomodar una silla acapulco. La que más nos gustan son las mecedoras. Una vez que acomodamos el asiento, se puede empezar a pensar en los “ingredientes”, esto es: una mesa para apoyar el libro, poner los que están en espera y tal vez elegir un artefecto de iluminación más focalizado; colgar un cuadro con alguna frase o la tapa de nuestro libro guía, agregar algún elemento de decoración como luces de Navidad distribuidas armónicamente, disponer un banquito para apoyar los pies o para recibir al compañero y leerle esa frase que iniciará una buena charla.

Ideas

Los palets siempre acompañan la decoración que tiene que ver con el relax. En este caso funcionan como estantes y base de un sillón bastante despojado y muy apetecible.

Entre escritorio y espacio de lectura, este sitio explota en propuestas: estantería, iluminación dentro y fuera, mesa, intervención artística en la pared, y hasta una manta. Inspiración por doquier.

No nos olvidemos de los rincones pensados para los más pequeños. Y tampoco nos olvidemos de incluir entre sus juegos la lectura. Aquí parece que el piso y el puff de mecha de algodón con lycra es el preferido.

Un lugar sobrio, minimalista y con más de un uso: libros, discos y troncos para amenizar la zona. Abajo: aunque el rincón sea pequeño, no hay que desaprovecharlo. Hasta se puede poner un estante.

María Emilia Pugni Reta mariaemiliapugnireta@rionegro.com.ar


Pensemos que tenemos un lugar ocioso en casa, que justo da a una ventana y que en vez de ubicar una mesa con sillas o una maceta lo intervenimos para leer. Entonces, lo ideal sería que fuera un espacio con luz, preferentemente natural. Sino otra opción podría ser poner un tipo de lámpara que simule este efecto. Luego habría que elegir sobre qué vamos a sentarnos, acostarnos, reclinarnos. Este punto es sumamente importante, tiene que ser cómodo y que nos permita permanecer un rato, el que dure la lectura. Entonces aquí las alternativas se multiplican tal como los gustos. Proliferan las alfombras y sobre ellas almohadones de diferentes tamaños, los sillones de un cuerpo, de dos, o los que se hacen cama. También se podría colgar una hamaca paraguaya o armar una ad hoc. Si no tenemos sitio para ubicar este rincón se puede aprovechar un bajo escalera, mientras sea adecuado para ello y esté libre. También, especialmente para las tardecitas de verano que comienzan, se puede aprovechar el balcón o terraza y ahí acomodar una silla acapulco. La que más nos gustan son las mecedoras. Una vez que acomodamos el asiento, se puede empezar a pensar en los “ingredientes”, esto es: una mesa para apoyar el libro, poner los que están en espera y tal vez elegir un artefecto de iluminación más focalizado; colgar un cuadro con alguna frase o la tapa de nuestro libro guía, agregar algún elemento de decoración como luces de Navidad distribuidas armónicamente, disponer un banquito para apoyar los pies o para recibir al compañero y leerle esa frase que iniciará una buena charla.

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