La muerte de Neruda en una encrucijada
Paulina ABRAMOVICH
La causa de la muerte del poeta y premio Nobel chileno Pablo Neruda es aún una encrucijada judicial y científica. Sus restos serán analizados para determinar si una bacteria infecciosa pudo haber sido inoculada por agentes de la dictadura de Augusto Pinochet, aunque es posible que jamás se logre una certeza. Muestras de los restos de Neruda, el poeta comunista que ganó el Nobel de Literatura en 1971, serán enviadas en los próximos días para el análisis de varios laboratorios extranjeros, por instrucción de un panel de expertos que analiza si el poeta pudo ser asesinado en 1973 tras ser envenenado por la dictadura de Pinochet (1973-1990) mientras se hallaba internado en una clínica de Santiago. En octubre, los expertos se reunieron por ocho días para analizar un reporte que halló “estafilococo dorado” en los restos del poeta, una bacteria altamente infecciosa que pudo ocasionarle la muerte, atribuida hasta ahora oficialmente al agravamiento del cáncer de próstata que padecía. “Ese era el elemento normalmente usado por Eugenio Berríos –el químico de la policía secreta de Pinochet que desarrolló armas químicas– y esta cepa en específico no es de las que pudieran haber existido en el hospital en aquella época”, explicó el abogado del Partido Comunista, Eduardo Contreras. “Laboratorios de varios países deben determinar ahora el ADN de este ‘estafilococo dorado’, para comprobar si efectivamente pudo haberse contagiado al exhumar los restos por las manipulaciones que se han hecho o, por el contrario, si es como se presume, es una sustancia preparada específicamente para asesinar a Neruda”, agregó el jurista. Los resultados de estas pericias se conocerán en marzo del próximo año. La versión de que Neruda pudo haber sido asesinado surgió en el 2011, cuando salieron a la luz pública las declaraciones de su exchofer y asistente personal, Manuel Araya, quien afirmó que el poeta se agravó después de que le aplicaran en el abdomen una misteriosa inyección mientras se encontraba internado en la Clínica Santa María de Santiago. “A Neruda lo asesinaron”, denunció Araya, en una entrevista en marzo del 2013. Pese al avance increíble de la tecnología, el paso de los años y las condiciones en que permanecieron enterrados los restos de Neruda –a orillas del mar en su casa de Isla Negra (en la costa central chilena)– podrían impedir que finalmente se conozcan las causas de la muerte del poeta. (AFP)
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