Ciro Cappellari, profeta en su tierra, repasa su obra en el FAB
El realizador radicado en Alemania está en Bariloche para una retrospectiva de su obra en el marco del Festival Audiovisual, que además lo tiene como jurado.
Retrospectiva. Este año el Festival Audiovisual Bariloche la dedica al realizador patagónico residente en Alemania, Ciro Cappellari. Además de integrar el jurado de la categoría Proyectos en Construcción del FAB, durante su estadía hasta el lunes asistirá a proyecciones de sus obras “Amor América” (1989) –hoy a las 22, en la Biblioteca Sarmiento– y “Struggle for Love” (2004) –mañana a las 20 en la biblioteca–.
La de hoy promete ser una ocasión especial. Él mismo operará el proyector de películas en 16 milímetros facilitado por la realizadora de cine experimental residente aquí Narcisa Hirsch. “Es la copia que hice para presentarla hace veintisiete años en los lugares donde fue rodada”. Acota: “me pareció tristísimo que el ministro de Educación (Esteban Bullrich) pronunciara esa frase terrible (”esta es la nueva Campaña del Desierto, no con la espada sino con la educación”). Escuchar esas expresiones me da la pauta de que la película está más vigente que nunca”.
Estrenada en el Festival de Berlín en 1989, donde compartió espacio “con los directores Jean Rouch y Jürgen Bötcher a quienes siempre admiré; vine a mostrarla junto a mi amigo Didi Danquart (sonidista en la producción) y mi respetado y amado padre Antonio Cappellari quien luchó por la salud y la justicia aquí toda su vida”, escribía a modo de epígrafe de fotografías en Facebook.
“Creo que mi relación con los pueblos originarios de mi tierra, la Patagonia, tiene que ver con la actitud de mi padre como médico pionero. Por su compromiso social, político y humano. Toda su vida, hasta hoy con 89 años, fue consecuente con sus ideales.
“Me abrió puertas para hacer una película con mucha sinceridad, más cerca de la gente. Acompañándome cuando empecé a mostrar “Amor América”, me contagiaba fuerza. Había enemigos y amigos. Un diario de Bahía Blanca publicó que yo tendría que haber sido uno de los desaparecidos. Estuvimos en General Roca, Jacobacci, aquí en Bariloche en el antiguo cine Coliseo”, dice.
Participar del FAB “es una rica experiencia, creo que voy a aprender mucho y espero poder ayudar con mi trabajo. Me interesa conocer los proyectos en Patagonia”, circunscriptos hasta el momento a la producción “de mi amigo Carlos Echeverría y de algunos otros realizadores que trabajaron acá. Es una gran oportunidad para ver por dónde van, en qué andan y qué tipo de propuestas estéticas tienen. Me alegra ser parte como jurado junto a Carlos Sorín, a quien no conozco personalmente pero debe traer una visión vasta”.
Amplía que el cine argentino porta una “tradición muy importante, sustentada en aportes del Instituto de Cine. Las producciones tienen gran independencia artística y eso pasa en muy pocos países. En Alemania, la televisión marca la estética del cine, es muy difícil mantenerse independiente de ese aparato económico. Nuestro país tiene una de las mejores estructuras. Espero que no la destruyan ahora, nunca. Que siga existiendo y creciendo porque es muy valioso para la cultura. El cine argentino tiene un lenguaje muy propio, reconocido internacionalmente, es una propuesta original y seria. Creo mucho en el cine argentino”.
Sobre “Amor América”, cuenta Cappellari que “trata sobre el genocidio de la Conquista del Desierto, sus protagonistas son dos mujeres muy importantes de la cultura mapuche. Aime Paine debería haber sido la protagonista pero falleció pocos meses antes de filmar. Decidí honrarla. La gran actriz Luisa Calcumil aceptó acompañarme en la aventura. Participó después en “Sin querer-Tiempo de flamencos” (1996) e “Hijo del río” (1991).
Sostiene Cappellari: “Me pareció tristísimo que el ministro de Educación pronunciara esa frase terrible. Estamos hablando de gente que cree que la Campaña del Desierto fue contra salvajes, con derecho a matar con la excusa de que no eran argentinos o eran seres inferiores”.
Y cierra diciendo al respecto que “Da mucha pena que desde el gobierno tengan una ideología que no tendría que existir. Lamentablemente es una película totalmente actual”.
Antonio: perfil de un médico rural
A través de la transcripción que Juan Vargas (Neblina) hiciera en “Memorias de Río Chico” de la maestra Amanda Alfonso, es posible a acceder a una descripción:
“Conocí a Antonio Cappellari al poco tiempo de estar en la Patagonia. El doctor andaba a caballo, sin perder nunca su prestancia y apostura. Imagínelo en la inmensidad de la meseta con la predisposición de ayudar a un semejante que ha quedado en medio del campo con casi nada. Escuché cómo crecía su imagen de doctor y de hombre consustanciado con la estepa. Fue toda una institución en la zona. Algunos relatos lo señalaban operando de urgencia a un paciente. Otros, avanzando al trote y galopando de a ratos, en medio de la nieve que comenzaba a caer. Cholita era su enfermera, concentraba mucha sabiduría de ese mundo áspero, en el que había que batallar a cappella y todo el tiempo, con el dolor.
“Mi relación con los pueblos originarios de la Patagonia tiene que ver con la actitud de mi padre como médico pionero”,
sugiere Ciro Cappellari, acerca de la temática de varios de sus filmes.
Datos
- “Mi relación con los pueblos originarios de la Patagonia tiene que ver con la actitud de mi padre como médico pionero”,
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