Las voces de la marcha a 10 años del asesinato del maestro Fuentealba
Los principales oradores de la marcha fueron los titulares del gremio docente a nivel nacional y provincial.
La marcha de los docentes por los 10 años del asesinato de Carlos Fuentealba finalizó sobre la ruta 22 y la intersección de la calle Río Negro. La nutrida cantidad de manifestantes ocupó ambos carriles de la calzada.
Allí comenzó el acto donde los principales oradores fueron la secretaria general de Ctera Sonia Alesso, y el titular de ATEN, Marcelo Guagliardo.
“Hoy en todo el país nuestros compañeros están trabajando en homenaje a Carlos”, afirmó Alesso durante su discurso. Además, expresó: “Carlos se multiplicó en nuestros corazones, en las aulas, en los patios, en las cocinas de los maestros mientras tomamos mate”.
“El otro día veíamos con Sandra -y quiero aquí mandarle un gran abrazo a ella y a las chicas por lo que han bancado, por las injurias, por las cosas que han soportado- las imágenes que todos ustedes construyeron en las escuelas, en los murales, en cada uno de los lugares” afirmó la titular de Ctera.
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Por su parte Guagliardo recordó el contexto provincial de aquel año 2007: “El caso de Carlos quizás es el punto más alto de esa locura, de esa sinrazón, soberbia y no tener límites en el manejo de un poder que había sido delegado ni más ni menos que por el voto popular. Utilizaba la represión para imponer el disciplinamiento cuando las cosas se salían de lo que él consideraba que era la normalidad: eso era aceptar escuelas destruidas, hospitales destruidos, que en nuestras escuelas hubieran 4500 auxiliares de servicio que vivieran en la más absoluta desprotección social, previsional y laboral, que nuestros salarios estuviesen congelados prácticamente desde 1992”.
Con especial énfasis en la unidad de los docentes de aquella época, Guagliardo detalló: “Esas condiciones eran las que nosotros confrontábamos con el gobierno de Sobisch que, un año antes, había respondido con una estrategia distinta que era librera la zona para, con un grupo parapolicial vestido con cascos amarillos, apalear, golpear y quemar nuestras cosas allá en la destilería de Cutral Co, el 30 de marzo de 2006. En 2007 perfeccionó la respuesta represiva y la organizó de tal manera de que en Arroyito no faltó nada”.


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