“Los árboles mueren de pie”
La foto del lector
Cuando ya cumplimos nuestra edad algunos creen que hemos cumplido con el rol que la vida nos asignó. Cumplimos con nuestro deber como padres y abuelos, algunos fuimos fieles a nuestros principios y leales en nuestras convicciones y tratamos de que nuestro paso en esta sociedad fuera lo mejor posible; cumplimos nuestras obligaciones como manda la ley.
Con los árboles es algo distinto, la naturaleza les dio vida, los hizo crecer. Algunos dieron frutos y otros solamente flores, hojas. En verano nos brindaron su sombra y hasta cobijaron nidos de pájaros.
Y al tiempo, al igual que los humanos dejaron de ser útiles.
En la foto que les muestro podrán ver en la vereda del EPAS el abandono y la desidia de quienes eran responsables de que esos árboles que nos acompañaron más de 30 años tuvieran un final más feliz.
Estos abandonados árboles merecían ser útiles a la sociedad aun muertos. Los responsables del EPAS o la Municipalidad deberían haber cortado hace varios años estos vetustos y peligrosos ejemplares, 8 en total, transformándolos en leña para repartir en los barrios carenciados de gas o electricidad, que la necesitan para calefaccionar o cocinar.
El invierno en Neuquén es crudo, pero no se puede hacer fuego con los papeles que embadurnaron la ciudad llenos de falsas promesas y fotos de políticos que una vez que ocupan sus cargos desaparecen y pasan cómodamente el invierno en los countrys, lejos de la miseria y pobreza. Gastaron millones de pesos en radio, tevé, móviles en las calles y cartelería, pero todo eso no le deja nada al laburante, porque luego de estar como concejales o diputados –y en cualquier otro cargo al que se aferran con uñas y dientes– no son capaces de demostrar a la sociedad vocación de servicio.
En 1963, en el primer gobierno constitucional de Neuquén, mi hermano Hernán Luis Arnaudo donó su sueldo de concejal y trajo a Neuquén tres vagones con papas de la provincia de Buenos Aires, que fueron repartidos sin bombos. Y el sólo era un simple empleado, pero murió fiel a sus principios: servir a su gente, las manos limpias y la frente alta.
Señores políticos, demuestren dignidad, cumplan con altura la función que la sociedad les confía.
Juan Carlos Arnaudo
DNI 7.305.179
Juan Carlos Arnaudo
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La foto del lector
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