El interés superior del niño

Redacción

Por Redacción

La expresión “interés superior del niño” es quizás una de las más utilizadas en los documentos que tienen como principal objetivo la promoción y protección de los derechos de la infancia. Las demandas, sus contestaciones, dictámenes y resoluciones albergan entre sus párrafos descripciones de hechos, versiones, intereses y una nutrida selección de las mejores citas de jurisprudencia y doctrina. En nombre de dicho interés, un fiscal puede sugerirle a un juez que decline su competencia en favor de un tribunal de otra jurisdicción, posibilitando que ese mismo magistrado se desvincule de una causa sin siquiera merituar medidas cautelares, vinculadas al resguardo de la salud o la educación de una niña que aún no cumple cuatro años. Quiera Dios que un día, en nombre de esa expresión, pueda volver a abrazar a mi hija, escucharla cantar, verla reír. Es de esperar que en algún momento los actores del sistema judicial abandonen la utilización abusiva de esta expresión y comiencen a darle su verdadero sentido, porque en el fondo de aquellos expedientes subyacen historias, regalos nunca abiertos, fotos no sacadas, días no vividos y cuentos no contados.

Jorge Pablo Rebolledo

DNI 26.777.422

Jorge Pablo Rebolledo

DNI 26.777.422


La expresión “interés superior del niño” es quizás una de las más utilizadas en los documentos que tienen como principal objetivo la promoción y protección de los derechos de la infancia. Las demandas, sus contestaciones, dictámenes y resoluciones albergan entre sus párrafos descripciones de hechos, versiones, intereses y una nutrida selección de las mejores citas de jurisprudencia y doctrina. En nombre de dicho interés, un fiscal puede sugerirle a un juez que decline su competencia en favor de un tribunal de otra jurisdicción, posibilitando que ese mismo magistrado se desvincule de una causa sin siquiera merituar medidas cautelares, vinculadas al resguardo de la salud o la educación de una niña que aún no cumple cuatro años. Quiera Dios que un día, en nombre de esa expresión, pueda volver a abrazar a mi hija, escucharla cantar, verla reír. Es de esperar que en algún momento los actores del sistema judicial abandonen la utilización abusiva de esta expresión y comiencen a darle su verdadero sentido, porque en el fondo de aquellos expedientes subyacen historias, regalos nunca abiertos, fotos no sacadas, días no vividos y cuentos no contados.

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