Seis años de prisión a un conductor alcoholizado que causó dos muertes
El condenado es Matías Carabajal Rosciani quien en septiembre atropelló y mató a Celeste Domínguez y Rodrigo Pereyra en el kilómetro 4 de Bustillo.
Los familiares y amigos de Celeste Domínguez y Rodrigo Pereyra respiraron hondo por un puñado de segundos. El juicio finalizaba y sólo faltaba conocer la sentencia. Algunos se aferraron, nerviosos, a los carteles que pedían justicia; otros se miraron a los ojos. Y cuando escucharon que se condenaba a Matías Carabajal Rosciani a 6 años de prisión y 10 de inhabilitación para conducir por las muertes de los dos jóvenes, hubo un aplauso que resonó en la sala de audiencia. Después, se abrazaron y lloraron. Fue como un desahogo.
Los padres y familiares de Carabajal permanecieron, compungidos, en un sector de la sala durante unos minutos y, luego, se retiraron en silencio.
Los jueces Héctor Leguizamón Pondal, Miguel Gaimaro Pozzi y Marcelo Barrutia impusieron la máxima condena que prevé el Código Penal para el delito de homicidio culposo doblemente agravado, que se le atribuyó a Carabajal. Explicaron que es un caso donde coincidieron todos los agravantes previstos tras la reforma del Código Penal, sancionada el año pasado por los legisladores nacionales, que elaboran las leyes que deben aplicar los jueces.
Aunque Leguizamón Pondal aclaró que no se trata de “una condena ejemplar” por el impacto social del caso como había pedido la fiscal Betiana Cendón en su alegato. Los jueces resolvieron en unos 25 minutos declarar culpable al imputado y se tomaron menos de 5 minutos para fijar la pena. Sólo falta definir, en otra audiencia, la forma en que cumplirá la condena. Hoy, Carabajal está con prisión domiciliaria.
Cendón advirtió cuando comenzó el juicio contra Carabajal, que se hizo ayer por la mañana, que iba a contar la historia de una crónica de dos muertes anunciadas. “Estas dos muertes se deben a un desarrollo impune con el que se condujo Carabajal”, advirtió después en su alegato.
Recordó que el imputado conducía la madrugada del 9 de septiembre pasado, sin licencia de conducir, sin seguro, “con los hilos de los neumáticos” de su Fiat Uno, a 93 kilómetros en la hora en la avenida Bustillo, donde el máximo permitido es de 60 kilómetros, y con 1,36 gramos de alcohol en sangre.
Cendón sostuvo que el acusado circulaba por el carril contrario cuando colisionó la moto, que manejaba Pereyra, con Domínguez como acompañante. El choque ocurrió a la altura del kilómetro 4,200 de Bustillo. A raíz del violento impacto, los jóvenes sufrieron múltiples fracturas y graves hemorragias que causaron sus muertes.
Cendón afirmó que Carabajal desplegó una conducción temeraria, negligente e impune. Advirtió al tribunal que hubo dos sanciones por manejar con alcohol en sangre. Sostuvo que el imputado “es una amenaza social, no le importa la vida”.
Antes de que finalice la audiencia, el imputado expresó su arrepentimiento.
Mandando a la cárcel a alguien que no transitó el camino del delito no va a ayudar a que esto se solucione”,
afirmó el defensor Martín Domínguez.
“Si bien hay un responsable, desde nuestro lugar podemos hacer mucho para que no vuelva a suceder”,
sostuvo Hugo Pereyra (padre de Rodrigo).
Dos llamados de atención
Datos
- Mandando a la cárcel a alguien que no transitó el camino del delito no va a ayudar a que esto se solucione”,
- “Si bien hay un responsable, desde nuestro lugar podemos hacer mucho para que no vuelva a suceder”,
- Dos sentencias de la justicia municipal de faltas no fueron suficiente para persuadir a Matías Carabajal Rosciani. El 6 de abril de 2014 se lo inhabilitó para conducir hasta el 15 de mayo de 2014 por una infracción por alcoholemia positiva. El registro dio 0,88 gramos de alcohol en sangre. Carabajal pagó la multa y logró recuperar su licencia de conducir.
- La segunda sentencia se dictó el 11 de junio pasado por conducir con 1,36 gramos de alcohol en sangre. La inhabilitación para manejar se extendió hasta el 25 de julio último. Pero Carabajal no pagó la multa y no retiró la licencia. Sin embargo, pagó el acarreo del Fiat Uno y lo pudo retirar del playón municipal. “Creo que eso es una debilidad del Estado”, admitió ayer el director de Tránsito del municipio Carlos Catini.
Los familiares y amigos de Celeste Domínguez y Rodrigo Pereyra respiraron hondo por un puñado de segundos. El juicio finalizaba y sólo faltaba conocer la sentencia. Algunos se aferraron, nerviosos, a los carteles que pedían justicia; otros se miraron a los ojos. Y cuando escucharon que se condenaba a Matías Carabajal Rosciani a 6 años de prisión y 10 de inhabilitación para conducir por las muertes de los dos jóvenes, hubo un aplauso que resonó en la sala de audiencia. Después, se abrazaron y lloraron. Fue como un desahogo.
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