“Brasil puede abrir una caja de Pandora para la región”

Para el politólogo Germán Lodola, tanto la destitución de Dilma como la cárcel de Lula consolidan el uso ilegítimo y abusivo de mecanismos legales y jurídicos por factores de poder, que logran bloquear gobiernos, con efecto “demostrativo” para otros países.

Redacción

Por Redacción

P. Usted escribió cuando se destituyó a Dilma en 2014 que no era un “golpe” pero sí que era un proceso preocupante para la democracia en la región…¿ Lo de Lula es parte del mismo proceso?

R. Sí, yo señalé que se abría una “caja de Pandora” para las democracias en Latinoamérica porque es parte de un proceso de uso ilegítimo de procesos legales por parte del establishment político y económico contra un gobierno. Y sí, hay continuidad con el juicio político a Dilma, con el agregado que es mucho más clara la intervención del factor de la red OGlobo y su vínculo con la Justicia, particularmente el juez SergioMoro. En el caso de Dilma estuvo tamizado por el rol del Congreso, donde el establishment actuó a través de los liderazgos regionales en el cuerpo. Acá el actor central es Moro, en un acuerdo tácito con la red OGlobo, que quedó claro cuando debió ir al Supremo a disculparse por la filtración que hizo de escuchas de Lula y Dilma. A Lula lo llevó a declarar esposado, etc. La televisión participó desacreditándolo, hubo una investigación a Lula en tiempo récord con pruebas endebles que en condiciones normales no lleva a un expresidente a la cárcel.

P Ahora se agrega el factor militar?

R. Ese es un buen punto, (el politólogo) Andrés Malamud habla de una “democracia tutelada”. La intervención no es corporativa, porque no lo hacen como institución sino son generales, activos y retirados, en redes sociales. Fue un factor importante de presión sobre una de las juezas de la Corte, que habría recibido llamados de exgenerales para definir su voto. Eso es nuevo y es una amenaza de usar la fuerza si fuera necesario en el caso -improbable para mí- que hubiera una movilización tipo “17 de octubre” argentino, en favor de Lula. El mensaje que envían es: no vamos a intervenir, pero si es necesario sepan de qué bando estamos. Hay que aclarar que los militares brasileños tienen mucha mejor imagen que en Argentina y hay bolsones de militarismo en varias instituciones, incluso hay una “bancada de la seguranca” en el Congreso, de ex militares y policías partidarios de la mano dura.

P. Usted hablaba de dos objetivos de estas acciones: de la clase política tradicional, para desviar las propias culpas penales en el Lava Jato apuntando sólo al PT y de parte de establishment para cambiar el rumbo económico. ¿se mantiene eso?

R . En el caso del rumbo económico es relativo. Ya Dilma terminó al final de su gobierno poniendo a sujetos del sector financiero en puestos clave y eso continuó con Temer. Ese objetivo se va a manifestar con el candidato del PSDB, que seguro irá con los intereses de los empresarios. Sobre lo segundo, cuando se terminen los mandatos de varios diputados en diciembre van a estar a disposición de la Justicia y allí se verá.

P. Se argumenta que en la causa Lava Jato hay procesados y condenados de todas las tendencias políticas, no sólo Lula y el PT.

R. Es cierto, pero sólo parcialmente cierto. Es verdad que hay acusados de varias tendencias y de los tres partidos principales: PT (Partido de los Trabajadores), PSDB (Partido Socialdemócrata de Brasil, derecha), PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño, centrista). El exlíder de Diputados Eduardo Cunha (impulsor de la destitución de Dilma) es un ejemplo. Pero por ejemplo, del PSDB hay menos, porque estaban menos involucrados originalmente, pero fueron menos perseguidos legalmente. Los casos de Aecio Neves, de José Serra. A Geraldo Alckmin (actual candidato presidencial) lo sacaron en estos días de dos causas ligadas al Lava Jato. No es cierto que los procesos sean agilizados igual o duren lo mismo: el proceso de Lula le llevó a Moro la mitad del tiempo de otros procesos en los que condenó. Tenés los casos, pero no los agilizan. A José Serra, actual Canciller, le retiraron un caso de sobornos por 50 millones de dólares. Hay un uso selectivo de los tiempos de la Justicia.

P. ¿Porqué es preocupante para la región?

R. En Brasil, el futuro puede ser complicado. Si el establishment tiene un candidato ganador, no será problemático. Pero si la izquierda logra, con o sin Lula (yo creo a esta altura que no va a ser candidato) una candidatura competitiva, la derecha de actuar antidemocrático que operó para retirar al PT de la competencia va a ir fondo, no tienen marcha atrás. La pregunta es cómo funciona eso democráticamente, el precedente es muy malo. Brasil puede ser un efecto demostración para que en otros países se actúe como allí: presidentes minoritarios que quedan sometidos a un juego político incierto, a merced de factores de poder ajenos a la política democrática.

P Nuevas forma de intervenciones no democráticas…

R. En Latinoamérica primero (décadas 70/80) nos preocupaba la intervención militar en los países que rompía el orden constitucional. Después nos preocupaban los juicios políticos sin garantías por congresos adversos. Ahora nos preocupa que una alianza de facto entre Justicia, poderes económicos y medios puedan operar para terminar mandatos presidenciales. El juego es más complejo y es preocupante, aunque sea aún incipiente.

P. ¿Es propio de la región o pasa en otros lados del mundo?

R. Está vinculado al régimen político presidencialista, que ahora tiene una nueva crisis, porque históricamente no tienen mecanismos de salida y una crisis del régimen se vuelve a una crisis del sistema democrático.

P ¿Qué rol juega el tema de la corrupción en desestabilizar gobierno? Odebrecht mostró casos en toda América Latina…

R. La corrupción es siempre condenable, pero hay que verla en un contexto mas amplio, como el financiamiento de la política. Además de enriquecer funcionarios, se usa para financiar campañas y mantener estructuras políticas, como garantizar apoyos en el Congreso. Hay que cambiar el financiamiento de la política. La corrupción en escenarios económicos adversos, magnifica su efecto político. Tenemos escenarios donde se juntan un gobierno minoritario, crisis económica y casos de corrupción. Ni Dilma ni Lula hubieran terminado así en condiciones normales. Pero no tienen mayoría, anda mal la economía, la resuelven mal y salen a la luz casos de corrupción. Eso permite que un juez de segunda instancia mande preso a un expresidente en tiempo récord. Lopreocupante es que mala economía puede haber en cualquier momento, la corrupción es posible porque la política es cara. Con esos dos factores presentes, basta que el Congreso decida no bancar más al presidente para una crisis de gobernabilidad.

P. ¿Deberíamos mirarnos más en el espejo de Brasil?

R. Argentina tiene un sistema casi mayoritario, el presidente si no t iene mayoría las consigue, el escudo legislativo es mayor que en Brasil. Pero hay que evitar el juego perverso de la justicia manipulada por el poder político, económico o mediático, como se ve ahora en la intervención judicial del PJ.

En los 70-80 preocupaba la intervención militar directa. Después, los juicios políticos sin garantías por congresos adversos.

Ahora inquieta que una alianza de facto de Justicia, poderes económicos y medios puedan operar para terminar mandatos presidenciales.

Perfil

Germán Lodola

Es Doctor en Ciencia Política (University of Pittsburgh) docente e investigador en la Universidad Torcuato di Tella. Se centra en movimientos sociales, federalismo fiscal, carreras políticas y opinión pública. Actualmente investiga la relación entre política redistributiva y resultados electorales en provincias y estados de Argentina y Brasil.

Datos

En los 70-80 preocupaba la intervención militar directa. Después, los juicios políticos sin garantías por congresos adversos.
Ahora inquieta que una alianza de facto de Justicia, poderes económicos y medios puedan operar para terminar mandatos presidenciales.

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