De la Rúa decide hasta los nombramientos menores

El presidente terminará de definir hoy la segunda línea de funcionarios con la asunción de los secretarios de Estado. Aún no están definidos todos los nombres y se esperan sorpresas. De la Rúa opta por jóvenes, que no provienen de la estructura partidaria. A su vez, otra estrategia es la de la "mixtura ideológica", que consiste en colocar controles a los ministros en la segunda línea, con gente que piense distinto. Storani fue uno de los más afectados.

Redacción

Por Redacción

Buenos Aires- La segunda línea del gobierno aliancista quedará conformada hoy con la asunción de los nuevos Secretarios de Estado. Fernando de la Rúa ya decidió. El, personalmente, le tomará juramento a sus colaboradores. «Quiero que se comprometan ante mí a hacer las cosas bien», le explicó a su mujer Inés Pertiné.

Su estilo, a la hora de elegir sus equipos, ya quedó en evidencia: está al tanto de cada nombramiento y de cada medida, opta por gente de su máxima confianza, no se deja presionar por el partido ni por los medios, no quiere ministros ni funcionarios con superpoderes.

Aún no están determinados todos los nombres que jurarán en sus cargos hoy a la mañana. Por lo tanto, aparecerán nuevas sorpresas. Sin embargo, hay algunas pautas que pueden ayudar a presumir como se repartirán las Secretarías de Estado. «Tenemos que ir preparando el recambio. Necesitamos que la segunda línea se forme con gente joven, de no más de 40 años, que tenga experiencia administrativa y que crean en el rol de Estado», resumió ante «Río Negro» el vicepresidente Carlos Alvarez.

Los ejemplos a seguir se llevarán «premios» importantes en los nombramientos de hoy. Cecilia Felgueras, de 37, años, es la viceministro de Fernández Meijide en Acción Social y quien encabezará la nueva conducción del PAMI. De la Rúa suele decir que es una «funcionaria modelo»: no proviene de la militancia radical, tiene carisma y poder de decisión y se preparó durante varios años para ejercer funciones públicas. «Yo me recibí de licenciada en Arte, pero hice posgrados en administración pública y realicé mi tesis en Nicaragua, con un proyecto para rearmar áreas del Estado», explicó Felgueras.

Sus históricos compañeros de ruta -los denominados «De la Rúa boys», también tendrán cargos de importancia. Darío Lopérfido (35), actual vocero presidencial, también estará a cargo de la Secretaria de Cultura y Comunicación y es de esperar que el otro integrante del terceto joven delarruista, Hernán Lombardi (39), salte de la Secretaría de Turismo porteña a la nacional.

Lo que nadie esperaba era la designación en el equipo para conducir el PAMI de alguien llegado desde le peronismo, como es el caso del economista Horacio Rodríguez Larreta (38).

La manera en que el Presidente decide quienes serán sus colaboradores está generando más de una controversia. Es sabido que De la Rúa consulta sólo con sus más íntimos cada una de sus decisiones. Y, en general, no avisa a los involucrados.

Los amigos arriba

En su gabinete queda claro que sus amigos son más importantes para él que el partido radical. Los ministros Nicolás Gallo, Juan Llach y Adalberto Rodríguez Giavarini provienen de su círculo íntimo. Además, De la Rúa llevó a su hermano Jorge a la Secretaría General de la Presidencia, a su alfil Rafael Pascual a la Presidencia de la Cámara de Diputados y a Fernando de Santibañes, uno de sus mejores amigos, lo designó como su principal asesor. Ahora, otro amigo personal, el senador José María García Arecha suena como próximo jefe de la SIDE. Federico Storani, flamante ministro del Interior, es el único que proviene de la estructura partidaria.

Al elegir a los secretarios, procederá parecido. Los alfonsinistas ya le pidieron mayor espacio de poder, pero él fue terminante: «Las elecciones las gané yo, no el partido», lo cortó en seco a un estrecho colaborador de Raúl Alfonsín. Esa determinación dejó varios heridos. Juan Manuel Casella, por ejemplo, fue el principal coordinador del traspaso en el área de Defensa. El ex ministro de Alfonsín se había ilusionado con retornar al poder con un fuerte protagonismo, pero el 8 de diciembre lo llamó Ricardo López Murphy para informarle que De la Rúa le había ofrecido ese ministerio. Casella, hasta ahora, no tiene cargo, y no deja de refunfuñar por lo bajo.

«La generación intermedia, aquellos que ahora están pasando los 50 años, los que formaron la Coordinadora en épocas de Alfonsín, tendrán poco espacio. Eso ya está claro: De la Rúa prefiere a los de su generación o impulsar a los más jóvenes», dice el analista Rosendo Fraga.

Otro procedimiento que ya se está volviendo normal, es la «mixtura de ideologías en los ministerios», como describió «Chacho» Alvarez con una sonrisa. ¿Cuál es la idea? Establecer «controles» a los ministros con gente que piense distinto a ellos en sus segundas líneas. Por eso, De la Rúa ordenó que todos los nombramientos deben tener su aprobación; y ya le ha bajado el pulgar a varios candidatos. Storani le llevó la semana pasada una lista de quienes quería como colaboradores en Interior: De la Rúa tachó al ex diputado Marcos Di Caprio y -se presume- al rionegrino Oscar Machado, que se haría cargo de una dependencia de relación del gobierno con las provincias. A Storani le designó un Secretario de Seguridad que está políticamente muy lejano con el ministro: el porteño Enrique Mathov.

Con Ricardo Gil Lavedra tuvo una actitud similar: el Presidente intentó en todo momento «bajarle» a su amigo, Rafael Bielsa, que el ministro de Justicia impulsaba como su segundo. El colmo sucedió en Educación: allí colocó al liberal Juan Llach y le ofreció una importante secretaría a Adriana Puigróss, diputada frepasista «progresista»; ella no aceptó. Y dicen que lo sintió como un agravio: Alvarez le habría prometido ese ministerio.


Buenos Aires- La segunda línea del gobierno aliancista quedará conformada hoy con la asunción de los nuevos Secretarios de Estado. Fernando de la Rúa ya decidió. El, personalmente, le tomará juramento a sus colaboradores. "Quiero que se comprometan ante mí a hacer las cosas bien", le explicó a su mujer Inés Pertiné.

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