La firma que nació en la gran crisis argentina de la mano de la fruticultura de la Patagonia y hoy llega al agro de todo el país

AgriCheck celebra su 25° aniversario expandiéndose desde la fruticultura hacia nuevos cultivos y mercados, respaldada por el Grupo Andermatt y un portfolio de soluciones biológicas para una agricultura de menor impacto ambiental.

Por Alan Agustini

Foto de un viaje técnico a Europa organizado por AgriCheck con productores y especialistas del Valle. Foto: gentileza.

Foto de un viaje técnico a Europa organizado por AgriCheck con productores y especialistas del Valle. Foto: gentileza.

AgriCheck cumple 25 años. Con sede en General Roca, Río Negro, la firma desarrolla y distribuye soluciones de bajo impacto ambiental para la agricultura. Nació en 2001, en plena crisis económica argentina y en un momento crítico para la fruticultura del Alto Valle. Un cuarto de siglo después, la empresa que comenzó de la mano de Suterra se convirtió en AgriCheck del Grupo Andermatt, creció en facturación, cobertura y generación de empleo, y busca ampliar su presencia en los principales mercados agrícolas del país. Río Negro Rural habló con su CEO, el ingeniero agrónomo Luis Leguizamón, para hacer un repaso de los capítulos más destacados de la historia de esta empresa.

Nacer en plena crisis para la fruticultura del Alto Valle


Luis Leguizamón había trabajado durante 12 años en Química Hoechst, una compañía química alemana que atravesó fusiones y adquisiciones. Tras la última, con la francesa Rhône-Poulenc, la división agro fue adquirida por Bayer. Leguizamón anticipó que ese nuevo escenario probablemente dejaría sin lugar a su posición en Río Negro y decidió emprender en 2001.

Leguizamón sostiene que, junto al ingeniero Enrique Scholz, fue uno de los pioneros en el desarrollo de la técnica de confusión sexual para controlar Carpocapsa en el Alto Valle: los primeros trabajos se realizaron en 1990 y la comercialización comenzó en 1993.

El punto de partida de la incursión empresaria de Leguizamón fue Suterra, empresa estadounidense especializada en plataformas basadas en feromonas para el control y monitoreo de insectos.

De la mano del Grupo Andermatt, Luis Leguizamón logró posicionar a AgriCheck en el agro de todo la Argentina.
De la mano del Grupo Andermatt, Luis Leguizamón logró posicionar a AgriCheck en el agro de todo la Argentina. Foto: gentileza.

Había nacido AgriCheck, pero el contexto era especialmente desafiante. Una crisis frutícola se había iniciado entre 1998 y 1999, fuertemente afectada por la devaluación de Brasil que había complicado las exportaciones. “Fue un gran desafío, varias empresas ingresaron en convocatoria de acreedores”, recuerda Leguizamón.

No obstante, esa adversa coyuntura no lo frenó. “Siempre digo que la suerte es la feliz coincidencia entre la preparación y la oportunidad. Era el momento de emprender, porque de otra manera el tren hubiera pasado”, ilustró.

La primera importación llegó en agosto de 2001, cuando el crédito bancario prácticamente desaparecía. Suterra envió mercadería y Leguizamón decidió nacionalizar solo la mitad y dejar el resto en zona franca. La previsión resultó clave cuando llegó la crisis. Ya había negociado su salida de Hoechst y utilizó la indemnización para pagar al proveedor del exterior. “Ese cumplimiento del compromiso hizo que me renovaran el crédito comercial al año siguiente y los años sucesivos”, cuenta.

Origen en la fruticultura y diversificación hacia otros sectores


En 2004, AgriCheck sumó a su cartera a Andermatt, grupo suizo fundado por Martin Andermatt. Buscaba un distribuidor para desarrollar Madex, un insecticida biológico basado en un granulovirus para Carpocapsa. En 2006 comenzó su comercialización.

La empresa amplió entonces su paleta de soluciones. Impulsó, entre otras iniciativas, las primeras aplicaciones aéreas de un insecticida biológico para controlar bicho de cesto, operadas durante seis temporadas desde el aeropuerto de Roca. También desarrolló productos de Summit Agro, como Promalina y Maxcel, con foco en alternativas de bajo impacto ambiental.

Un hito decisivo para la firma sucedió en 2006, con el Programa Nacional de Supresión de Carpocapsa que duró varios años. El Estado nacional impulsó masivamente la técnica de confusión sexual, y AgriCheck participó de las sucesivas licitaciones. El programa hizo que la tecnología se incorporara masivamente entre los productores y contribuyó a la consolidación de la firma roquense en el mercado frutícola regional.

«Siempre digo que la suerte es la feliz coincidencia entre la preparación y la oportunidad. Era el momento de emprender, porque de otra manera el tren hubiera pasado.»

Luis Leguizamón, CEO de AgriCheck.

Pero la dependencia del Alto Valle también se convirtió en un riesgo. Después de años con un tipo de cambio favorable para la fruticultura durante la década de los 2000, el atraso cambiario comenzó a erosionar la competitividad. El CEO de la firma contó que la crisis se profundizó desde 2014 con la inaccesibilidad del mercado ruso y el efecto de las nuevas tecnologías de conservación, que extendieron la disponibilidad de fruta del hemisferio norte. La superficie implantada con peras y manzanas se reducía aceleradamente y el impacto alcanzaba a toda la cadena.

AgriCheck sufrió la caída de clientes, la incobrabilidad y la pérdida de capital de trabajo. La crisis financiera de 2019 volvió a golpear: la empresa había conseguido US$800.000 para financiar importaciones y después de agosto de ese año ese crédito se cortó.

La respuesta de la firma fue diversificar mercados. Suterra y Andermatt tenían productos aplicables a otros cultivos y AgriCheck comenzó a desarrollar negocios en cítricos dulces de Entre Ríos, limones de Tucumán, y viñedos y horticultura de Cuyo.

“Empezamos a desarrollar productos para otros mercados pensando en no depender 100% de la fruticultura del Alto Valle”, explica.

Nueva era de AgriCheck con Grupo Andermatt


En 2019 comenzó la integración societaria con el Grupo Andermatt, que concluyó en 2024 con la venta de un paquete mayoritario de acciones de AgriCheck al grupo suizo. El objetivo era contar con respaldo y capital para escalar en cultivos extensivos, un mercado de dimensiones muy superiores al de la fruticultura regional.

La nueva etapa amplió el portfolio hacia soluciones biológicas para maíz, soja, girasol y trigo. Incluye promotores de rendimiento basados en hongos y bacterias para mejorar la sanidad de las raíces y la absorción de agua y nutrientes. También desarrollaron una tecnología de inoculación en seco con talco y grafito para maíz y girasol.

Dato

US$5.000.000
Es la facturación anual de AgriCheck.

El cambio también fue geográfico. AgriCheck cuenta hoy con representantes en el norte de Buenos Aires, Santa Fe, sudeste de Córdoba, Entre Ríos, Tucumán y otras zonas agrícolas del país. Pasó de ser una empresa familiar de 10 empleados a integrar un grupo internacional. “Actualmente somos 22 personas y la facturación se duplicó”, resume Leguizamón. De unos US$2,5 millones anuales antes de la incorporación pasó a unos US$5 millones y proyecta alcanzar US$8 millones en dos o tres años.

El nombre también cambió: ahora es AgriCheck del Grupo Andermatt. El renaming se incorporó al logo, que antes había pasado de una referencia al control de plagas a una imagen integral de la agricultura.

Para Leguizamón, la transformación del Alto Valle también abre oportunidades. Considera saludable la reconversión observada, con avance de cultivos anuales como el maíz, pues advierte sobre las dificultades de financiar reconversiones frutícolas de largo plazo. “Es saludable que el productor vea alternativas más allá de lo frutícola”, sostiene.

A sus 25 años, AgriCheck conserva continuidad familiar: el hijo mayor de Luis, Gonzalo, es ingeniero agrónomo y actual gerente de Desarrollo de la empresa. Él está previsto como sucesor cuando Leguizamón deje la conducción, dentro de tres años. La empresa mira al mercado nacional, con respaldo internacional y el desafío de crecer.


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AgriCheck cumple 25 años. Con sede en General Roca, Río Negro, la firma desarrolla y distribuye soluciones de bajo impacto ambiental para la agricultura. Nació en 2001, en plena crisis económica argentina y en un momento crítico para la fruticultura del Alto Valle. Un cuarto de siglo después, la empresa que comenzó de la mano de Suterra se convirtió en AgriCheck del Grupo Andermatt, creció en facturación, cobertura y generación de empleo, y busca ampliar su presencia en los principales mercados agrícolas del país. Río Negro Rural habló con su CEO, el ingeniero agrónomo Luis Leguizamón, para hacer un repaso de los capítulos más destacados de la historia de esta empresa.

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