Homenaje al padre Salvador Carboni

Redacción

Por Redacción

El viernes 5 conmemoramos el primer mes del deceso del padre Salvador Carboni, acaecido el 5 de septiembre último, después de padecer múltiples enfermedades que se fueron agravando a tal punto que lo fueron limitando e inmovilizando casi totalmente.

Los médicos suavizaron muchísimo sus dolencias. Intervinieron médicos clínicos y especialistas (cirujano, urólogo, nefróloga, infectólogo, etc.) y en especial todo el equipo de Cuidados Paliativos, que ha demostrado una competencia profesional y una calidez humana excelentes. A todos ellos, un agradecimiento muy sentido.

Si bien su partida de este mundo ha dejado un vacío muy grande a sus familiares y muchos de los que pertenecen a la parroquia donde él actuó, nos reconforta el hecho de saber que su muerte ha significado la terminación de sufrimientos prolongados, pero sobre todo es la certeza de que ha entrado a gozar de la vida plena y feliz –como nos espera a todos conforme a nuestra fe en Dios, que es nuestro padre amoroso–.

Haciendo una brevísima reseña histórica de su vida, diremos que Salvador nació en Cerdeña (Italia) el 7 de febrero de 1930. A los 25 años sintió el llamado al sacerdocio. Llegó al seminario salesiano de Fortín Mercedes (provincia de Buenos Aires) en 1955. Hizo los estudios correspondientes de Filosofía, completando la Teología en Córdoba. Allí fue sacerdote el 14 de agosto de 1965, y transcurrió los primeros dos años como tal en el Colegio Salesiano de Viedma, siendo finalmente destinado al Colegio San Miguel de Stefenelli (1968).

Desde entonces, exceptuando un periodo de nueve años (1993 al 2002) en que fue destinado a parroquias de Cipolletti y Centenario, desarrolló su tarea pastoral en la parroquia de Stefenelli. O sea que casi toda su misión la cumplió en este medio. Podemos decir que prácticamente gastó toda su vida dedicado a la evangelización de la mencionada parroquia. Tras dificultades y frustraciones durísimas, vio prosperar el número de fieles, por implementar las comunidades neocatecumenales. A tal punto que construyó un nuevo templo mucho más amplio que la primera capilla, ya que ésta se había vuelto insuficiente.

Muchísima gente ha lamentado su desaparición de esta tierra, y esto se demostró principalmente en las misas de despedida que se celebraron: una el día de su deceso, el 5 de septiembre, a las 21, en el nuevo templo, colmado de fieles; y otra el día 6 por la mañana, presidida por el señor obispo Marcelo Cuenca, acompañado con muchos párrocos de la zona, además de numerosos fieles.

Adiós, Salvador. Hasta el cielo.

Tus familiares

Leandro Carboni

Leandro Carboni


El viernes 5 conmemoramos el primer mes del deceso del padre Salvador Carboni, acaecido el 5 de septiembre último, después de padecer múltiples enfermedades que se fueron agravando a tal punto que lo fueron limitando e inmovilizando casi totalmente.

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